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 » El Ciber Hogar de Pony » Fiesta Florida 2022 » *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9]

*** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9]

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cliz25

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Rosa Morada
Rosa Morada

*** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 910


Capitulo Nueve
Si me buscas… me podrás encontrar.


Regresar a sus compromisos después de unas vacaciones, nunca antes le había resultado tan pesado.
De pie ante la ventana de su oficina en el banco nacional de Chicago, con su mano izquierda dentro del bolsillo de sus pantalones, y en su derecha sosteniendo una taza de café, Albert miraba hacía la calle y el paisaje le pareció un viejo cuadro aburrido. Estaba acostumbrado a aquella vista y sabía que nada había cambiado. No había una nueva cafetería, una nueva tienda, ningún negocio cambió sus paredes de color, y en conclusión, todo, excepto los autos que pasaban, estaba igual que antes, y pese a eso, le resultaba un lugar extraño, en el cual no encajaba.
“El extraño soy yo.” pensó tomando un sorbo del café. Y esbozando una sonrisa se dijo mentalmente: “Y todo es por Candy. Muchas veces regresé de un viaje, feliz de volver a casa, de abrazar a mi gruñona tía Elroy, y disfrutaba dar un paseo por la ciudad, analizando que cambios surgieron en mi ausencia, pero ahora solo quiero que ocurra un milagrito que me transporte junto a Candy. No importa a qué lugar del mundo, solo quiero estar con ella.”
- ¡Candy me ha cambiado tanto! – musitó. Tomó otro sorbo de café y saboreándolo, susurró: - me despedí de ella ayer en el hogar de Pony, y ¡ya la extraño! Me parece que fue ayer, cuando subimos a un barco rumbo al Caribe. ¡Pero ya pasó un mes!, ¡En un pestañeo! ¡El tiempo vuela cuando estamos juntos!
“¡Y lo pasamos tan bien! ¡No me había divertido tanto en un viaje!” pensó mirando a una nube que atravesaba el cielo y sonriendo se sumergió en un recuerdo de su viaje.

Eran las cinco veinte de la tarde del 28 de Junio, y ambos caminaban tomados de las manos por la arena de una playa en la región de Puerto Plata, buscando un restaurante de mariscos para cenar. De pronto, una ola fue arrastrada por el viento, y bañó sus pies, ella había dado dos saltitos a la izquierda, y dijo:
- Parece que el mar quiere jugar con nosotros.
Él había sonreído y alzándola en brazos dijo:
- Entonces aceptemos su invitación.
- ¡No! ¡Albert! ¡Espera! – había exclamado ella.
Pero fue inútil. Él se introdujo en las aguas del océano Atlántico, y la dejó caer en él.
- ¡Hay que dejarse abrazar por la naturaleza! – dijo, riéndose.
Ella se levantó empapada, con su larga cabellera rubia pegada al rostro. Se lo quitó de un solo movimiento de sus manos, y con la respiración agitada, pero sonriendo traviesa, dijo:
- ¿Ah sí? ¡Pues abrázala tú también! – y tiró de él, cayendo juntos entre las olas que iban y venían.
Juguetearon en el agua, entre risas, y tiradera de algunas algas marinas que flotaban en la superficie. Varios minutos después, un señor muy mayor, pasó montado en un burrito, y gritó en español:
- ¡María la O viene a las seis! ¡Salgan de ahí jóvenes!
- ¡Gracias! – le gritó en español, levantando una mano.
El señor le respondió el saludo agitando la mano diciendo adiós, y siguió su camino.
- ¿Qué dijo? – preguntó Candy, seria parándose a su lado.
Él la miró y explotó en una carcajada. Ella tenía su pelo lleno de algas. Empezando a quitárselas, le dijo:
- Dijo que debemos salir, porque la marea está a punto de subir.
- Oh… me pareció que dijo María. – dijo con expresión confusa.
- Ah sí. Hizo mención de una leyenda de este país, que dice que a las seis de la tarde María la O viene a buscar a los humanos que estén en las playas, e intenta ahogarlos.
- ¡Oh! ¡Pues salgamos antes de que esa mujer venga! – exclamó espantada tirando de su mano.
Él se dejó arrastrar y una vez en la arena, entre risas le dijo:
- ¡Es una leyenda Candy! En realidad, en todos los mares del mundo, cada doce horas se produce un ciclo de marea alta, cuando el flujo de agua producido por las fuerzas gravitacionales del sol y la luna llega a su tope.
- Sí, yo sé. Pero si por aquí anda una loca que intenta ahogar a la gente que está en la playa a las seis de la tarde, es mejor evitarla, ¿no crees?
Él acarició su cabeza, y sonriendo, le dijo:
- No es una loca. Como te he dicho, es solo una leyenda.
- ¡Ah! ¡Es una leyenda! – musitó dejando en evidencia que recién entendía sus palabras, y preguntó: - ¿Y cómo surgió?
- Mmmm… según me dijeron, la leyenda cuenta que María era una chica que al enterarse que su madre era prostituta, avergonzada decidió caminar mar adentro, hasta ahogarse.
- Pobrecita. – musitó Candy juntando sus manos bajo su barbilla.
Mirando al horizonte donde el cielo parece unirse con el mar, él dijo:
- En base a eso, creen que desde entonces, todos los días a las seis de la tarde, ella agita las aguas tratando de llevarse con ella a todos los que estén en la playa, para no sentirse sola.
- ¡Ay Dios mío! – exclamó cubriéndose la boca con la mano.
Él la miró a los ojos, y añadió:
- Y también creen que ella agita las aguas, si alguien grita frente al mar: “María la O, tu madre es pu…” ya sabes que expresión va ahí, y terminan diciendo: “y la mía no.”
Una ola se formó mientras ellos hablaban, y justo en ese momento se estrelló contra sus piernas. Candy reaccionó saltando hacía él y rodeándole la cintura con las piernas y el cuello con los brazos, exclamó:
- ¡Ay! ¡Ahí viene! ¡Vámonos! ¡Vámonos!
Él se tambaleó y estuvo a punto de caer, pero resistió y abrazándola, entre risas dijo:
- Sí, vámonos, que la marea está subiendo.
Ella levantó la cabeza y mirándolo a los ojos le preguntó:
- ¿No crees en la leyenda?
Él negó con la cabeza, y sosteniendo su mirada, sonriéndole, le dijo:
- Me parece tan absurda como la creencia de tía Elroy, de que el mar le dijo a Dios, “dame un metro de tierra cada año” y que Dios le contestó: “la inundarías muy pronto. Mejor te daré una persona, cada doce horas.” Tanto la leyenda, como esa creencia de tía, fueron razones que le dieron hombres antiguos, al hecho de que la marea subiera dos veces al día.
- Pero María existió de verdad. – musitó dudosa.
- Al igual que muchas otras personas que han perdido la vida en el mar. Así que no tiene sentido que solo ella pueda controlarlo. Además, sé que la ola que nos ha acariciado los pies, se formó gracias al viento. Ya que partículas de aire rozan partículas de agua, y las levantan, y eso sucede en todos los mares, todos los días, en cualquier momento.
Ella miró hacia el mar, luego lo miró a los ojos y bajándose susurró:
- ¡Tienes razón! Pero vámonos por si acaso.
Agarró su mano, y él se dejó llevar, seguro de que ella aun dudaba de que la leyenda de María la O, fuera falsa.
Como estaban empapados, renunciaron a la idea de buscar un restaurante para cenar, y regresaron sobre sus pasos hasta la casa de playa donde se estaban hospedando. En el camino, se detuvieron a comprar frutas, y a la hora de pagar, sonrió entre avergonzado y divertido, al recordar en ese momento la existencia de su billetera en el bolsillo de su bermuda, la cual estaba tan empapada como él. Pagó con un frio y húmedo billete de cinco dólares, y siguieron su camino. Al llegar a la casa, le sorprendió encontrar las luces encendidas.
- Creo recordar que las apagué. – dijo acelerando el paso, con Candy colgada de su brazo.
Al abrir la puerta, se encontró con una señora colgando una cadena de globos sobre una cortina.
- Yo quería sorprenderte, pero no pensé que regresaríamos tan pronto. – dijo Candy soltando su brazo, y mirándolo a los ojos, sonriendo añadió: - tal vez pensaste que lo había olvidado, pero ya vez que no. ¡Feliz cumpleaños!
Él se sorprendió doblemente.
No recordaba que era su cumpleaños, y por tanto no esperaba aquella sorpresa de Candy. Ante su cara de desconcierto, ella le explicó que le había pedido a la pareja que les alquiló la casa que le prestara a su empleada para organizarle esa sorpresa mientras ellos cenaban. El deseó besarla, conmovido por sus atenciones, pero se contuvo debido a la presencia de la señora, y en su lugar, le dijo que subirían a ponerse ropa seca, para no pescar un resfriado. Ella subió primero, y él le dijo a la señora que tras colgar los globos, podía retirarse. Le ofreció un pago, pero ella dijo que Candy ya le había pagado, y no quiso, aunque él insistió, aceptar nada más.
Cuando regresó a la sala luego de bañarse y ponerse ropa seca, se encontró a Candy saliendo de la cocina con un pequeño pastel, mientras le cantaba feliz cumpleaños. Desde que su familia decidió ocultar que él era William Andrew, él no solía celebrar su cumpleaños. Y cuando fue presentado a sociedad, odiaba cada fiesta que su tía organizaba con ese motivo, pero aquella noche, con Candy, se conmovió tanto que casi lloraba. ¡Se sintió tan feliz!

- ¡Fue el mejor cumpleaños de mi vida! Y haberla tenido en mis brazos aquella noche, el mejor regalo. – musitó escapando de sus recuerdos. Fuera, un Bugatti negro se detuvo y al reconocer a la chica que bajaba del auto, frunció el ceño y musitó: - ¿Lizzy?
¡No lo podía creer!

***
“¡Este lunes es el más pesado de todos los lunes de la vida!”· Pensó Candy moviendo el cuello de izquierda a derecha mientras se acercaba al hogar de Pony.
Se había acostado tarde en la madrugada, conversando con sus amigas sobre su viaje con Albert y su relación. Le contó todo. O bueno, casi todo, porque aunque Annie le preguntó si ella y Albert habían hecho “cositas” en la playa o las montañas, ella evadió la pregunta diciendo: “¡Por Dios Annie, que cosas dices!”, y agradeció que Patty colaborara comentando: “¡Annie, esas cosas no se preguntan!”

Pero la respuesta era sí. O bueno, casi sí.
Porque la noche de su cumpleaños, después de que degustaran el pastel que ella había comprado para él, le dijo:
- Tu regalo te lo daré cuando volvamos a Estados Unidos.
Y él acarició su mejilla y le dijo:
- Ya me has dado el mejor regalo de todos. Tú amor.
- ¡Oh Albert! ¡Dices cosas tan bonitas! – había dicho ella, sonrojándose.
Él susurró:
- Quiero besarte.
- Pues bésame. – susurró tirando del cuello de la camisa blanca que él se había puesto, y lo besó.
Y él también la besó. Un beso apasionado que encendió una llama dentro de su alma, y sedujo todos sus sentidos. No se dio cuenta de cómo, pero de pronto estaba debajo de él, acostada en el sofá y sus manos empezaron a moverse solas. Buscaron los botones de su camisa, y la desabotonó, encantada con la idea de tocar su pecho desnudo y acariciar su ancha espalda. ¡Se sentía tan bien! Tan delicioso como se sentía sentir las manos de él acariciando su muslo por debajo de la falda del vestido. Presa de un ansia que desconocía, deseó arrancarle la camisa de la piel para que no obstaculizara sus caricias. Él abandonó sus labios y ella emitió un gemido de protesta:
- Deberíamos parar. – musitó él.
- Después. – jadeó ella buscando sus labios otra vez.
- ¡Oh sí! – musitó él con voz ronca.
Y para su fortuna, volvió a besarla, y cuando abandonó sus labios nuevamente, lo hizo para besarla en la oreja, luego descendió hasta el cuello, y antes de darse cuenta, estaba con la parte superior de su vestido cayendo en la cintura, y las manos de Albert acariciando uno de sus senos. Las sensaciones que inundaron su cuerpo eran increíbles. Pero una alarma disparó en su cabeza: “¡estás casi desnuda!” y se espantó.
- ¡Esto no está bien! – exclamó empujándolo, e inmediatamente se subió el vestido, confundida entre su deseo de seguir disfrutando de sus caricias, y sus ganas de salir corriendo.
Él la ayudó a subir su vestido, y tiernamente le dijo:
- Tranquila… solo nos estábamos dando cariño. Todo está bien.
- ¡No! ¡No está bien! – agarró su brazo y dijo: - ¡O Dios mío, te clavé las uñas!
Él sonrió y dijo:
- Y ha sido maravilloso… es parte de pasarla bien en la intimidad.
- ¿En serio? ¿No te duele? – preguntó dudosa.
- No. – le robó un beso, que fue veloz, y le añadió: - irás comprendiendo porque poco a poco. Ahora, vámonos a dormir.
Y habían subido a las habitaciones.
Ella no sabía cómo se sintió él esa noche. Pero lo que fue ella, no pudo dormir. Se la pasó debatiéndose entre obedecer a su cuerpo e ir a buscarlo para que le proporcionara caricias que la hicieran sentir en las nubes, u obedecer a su mente que insistía en reproducir las palabras de las ancianas que decían que una dama casta y pudorosa no cedía a esos deseos. Resistió. Pero de que le costó, le costó.

Escapando de esos pensamientos, musitó entre risitas:
- Pensar que cuando me dieron mi primer beso, solté una bofetada y dije que una dama no hacía eso. Pero con Albert esa noche me dieron ganas de decir, ¡nunca he querido ser una dama de todos modos! - se mordió el labio y susurró: - ¡Es que Albert hace que me vuelva loca! ¡Y es tan tierno! ¡Lo extraño tanto! ¡Como quisiera irme ahora mismo a Chicago! – se rascó la barbilla y musitó: - ¿Debería renunciar al hospital de Indianápolis e irme al de Chicago? Después de todo el doctor Lennard me dijo que las puertas están abiertas. ¡Oh sí! ¡Creo que haré eso! – Llegando al hogar de Pony, notó la presencia de un Chevrolet rojo con techo negro estacionado al frente y sonriendo exclamó: - ¡él está aquí!
Corrió dentro de la casa tan a prisa, que no logró detenerse antes de chocar con Annie, que llevaba una bandeja con cuatro tazas, hacía la habitación que la señorita Pony tenía por dirección.
- ¡Por Dios, Candy! ¡Cuánto apuro! – exclamó Annie sonriendo.
- ¡Perdón! ¡Perdón! – exclamó agachándose a recoger las tazas que contenían el café que llegó a salpicar su uniforme. - ¿Albert está aquí? – preguntó sonriendo mientras se ponía de pie.
- No. Según me dijo Archie ayer cuando salí para acá, a tu príncipe azul le esperaba mucho trabajo.
- Oh… entonces, ¿de quién es ese auto tan lujoso?
- Es de un hombre que se llama James Sandford. Llegó hace diez minutos e inmediatamente se presentó, le dijo a la señorita Pony y a la hermana María, que quería hablar a solas con ellas.
- ¿Qué querrá? – susurró Candy mirando hacía la puerta, y luego exclamó: - ¡¿Cómo dijiste que se llama?!
- Él dijo que se llama James Sandford. Parece ser alguien muy importante. Déjame ir a preparar el café nuevamente.
- Sí. – musitó Candy, y mientras Annie se alejaba, miró hacía la puerta de la dirección y susurró: - ¿será solo coincidencia, o es el mismo James Sandford que Albert quiere encontrar? – se acercó a la puerta, e iba a tocar con la intención de entrar y preguntarle si conocía a William Andrew, pero se detuvo con el puño en alto y bajándolo despacio, susurró: - mejor espero que termine de hablar con la señorita Pony.
En ese momento la puerta se abrió y unos ojos verdes, que adornaban un apuesto rostro masculino con algunas pecas salteadas, tropezaron con los suyos.
- ¿Eres Candy? – susurró el hombre palideciendo.
Candy frunció el ceño.

- Continuará -


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Capitulos Anteriores:

Introduccion https://www.elainecandy.com/t27836-albertmania-fanfic-still-as-ever-introduccion-video-opening
Prologo: https://www.elainecandy.com/t27892-albertmania-fanfic-still-as-ever-prologo
Capitulo Uno: https://www.elainecandy.com/t27961-albertmania-fanfic-still-as-ever-capitulo-1#454074
Capitulo Dos: https://www.elainecandy.com/t28053-albertmania-fanfic-still-as-ever-capitulo-2#456189
Capitulo Tres: https://www.elainecandy.com/t28160-albertmania-fanfic-still-as-ever-capitulo-3#458338
Capitulo Cuatro: https://www.elainecandy.com/t28297-albertmania-fanfic-still-as-ever-capitulo-4#461254
Capitulo cinco: https://www.elainecandy.com/t28354-albertmania-fanfic-still-as-ever-capitulo-5#462595
Capitulo Seis: https://www.elainecandy.com/t28450-albertmania-fanfic-still-as-ever-capitulo-6
Capitulo Siete: https://www.elainecandy.com/t28520-albertmania-fanfic-still-as-ever-capitulo-7
Capitulo Ocho: https://www.elainecandy.com/t28621-albertmania-fanfic-still-as-ever-capitulo-8#467126

Clint Andrew

Clint Andrew
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony

 Shocked  Shocked  Shocked  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 454740100 Candyliz ,este capítulo esta de infarto!!
         
    Por un lado llego Lizzy a Chicago ,en lo personal creo que se avecina un gran problema para Albert  
    *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 275964  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 275964  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 275964  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 275964
    Y por el otro lado J.Sandford   se encuentra en el hogar de pony y ha visto a candy  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 460690  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 460690  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 413636  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 413636  

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Rosa Morada
Rosa Morada

Muchas gracias por seguir esta historia. ♥ *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 87635
El capitulo 10 estará disponible mañana! *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 741533 *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 10498

Sussy

Sussy
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony

Ahora la burbuja de amor desde el punto de vista de Albert.
Que hermoso cumpleaños¡ y el nacimiento de la pasión.  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 947584  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 77731  
Me repito, lo sé¡, pero son tan lindos juntos 💞💞💞💞
Pero la burbuja se revienta por dos frentes  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 808200  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 194499
la llegada de Lizzy (a qué viene ahora)  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 895558  y el Sra. Sandford
Quedo muy al pendiente del siguiente capitulo, ya será la revelación  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 275964
*** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 4149639568 *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 4149639568

Clint Andrew

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Niño/a del Hogar de Pony
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  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 233976  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 233976  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 233976   Capítulo 10  ¿Dónde esta?
                    *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 99378  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 99378  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 99378  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 99378  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 99378  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 99378  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 99378  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 895558  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 895558

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Rosa Morada
Rosa Morada

¡Buenas noches chicas!
Vengo a compartirles el capitulo 10 de mi Fic "Still As Ever".
Me disculpo pues por algunos inconvenientes ajenos a mi voluntad, no pude terminarlo en el plazo de la Fiesta Florida, pero proximamente en el foro general, les avisaré donde podrán leer la continuación.  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] Icon_study

Gracias infinitas a todas las que han seguido la historia hasta aquí, y han dejado su cariñoso comentario. ¡Besitos a la distancia! *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 9] 2665.png?v=2.2


Link Del capitulo 10: https://www.elainecandy.com/t28853-albertmania-fanfic-still-as-ever-capitulo-10#470944

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