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 » El Ciber Hogar de Pony » Fiesta Florida 2022 » *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7]

*** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7]

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cliz25

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Rosa Morada
Rosa Morada

*** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 612


Capitulo Siete
…Sin buscarte, te encontré…

Al este de Escocia, en la pequeña localidad llamada Forfarshire cerca de suaves colinas que bordean el mar del norte, en el palacio del Conde Arturo Sandford, su hijo, James Sandford, estaba sentado en una de las pequeñas mecedoras de hierro que adornaban su jardín, leyendo un artículo publicado por el científico alemán Alois Alzheimer en 1906, donde hablaba sobre un estudio que le realizó a su esposa Auguste Deter, quien a sus cincuenta años, mostraba síntomas de padecer una enfermedad que provocaba que su memoria fuera y viniera como hojas llevadas por el viento.
Mismos síntomas con los que él encontró a su padre, de ochenta y cuatro años.
James había estado en China durante dos años aprendiendo el arte de la acupuntura, y regresó a Escocia dos meses atrás, atendiendo a una carta de Aura, su hermana menor, donde le explicaba que estaba preocupada por la salud mental de su padre. Al principio él había pensado que ella estaba exagerando, porque durante años buscó la reconciliación entre ambos, y le insistía para que visitara a su padre. Él quería hacerlo, desde luego. Pero quince años atrás cuando después de mucho dudar decidió regresar a su tierra, su padre lo recibió con las palabras: “solo puedes entrar a esta casa si aceptas hacerte cargo de los negocios de la familia” y él volvió a repetirle que quería dedicarse a la medicina de por vida, y se mantuvo viajando de un país a otro. Todo el tiempo, se mantuvo en contacto con su hermana a través de cartas, y cuando regresaba a Escocia se reunía con ella, pero no hubo forma de que el rígido y soberbio Conde Arturo Sandford, lo dejara entrar a su palacio.
Excepto aquella vez cuando regresó de China.
Viajó, porque se pasó todo el día pensando en la carta de su hermana y meditó en que ella nunca había inventado con la salud de su padre, para motivarlo a visitarlo. Así que consideró que él podría estar verdaderamente enfermo.
En cuanto llegó, supo que su padre no estaba bien. Al verlo, desde su cama en la que estaba descansando, lo miró con el ceño fruncido y le preguntó: “¿Eres ese nuevo doctor que la señorita Aura dijo que vendría?” al escucharlo, él se aturdió más no se sorprendió, porque ya su hermana le había advertido sobre su condición por carta.

“La primera vez que me preocupé, estábamos tomando té en el jardín. Él estaba muy callado, y de repente me mira y me pregunta: “entonces señorita, ¿va a comprar o no las telas?” sonreí y le dije: “¿Qué telas padre?” y sonriendo me dijo: “supongo que los Glenn le dieron una mejor oferta.” Y se levantó y se fue. Pero antes, ya estaba dando señales de que algo no andaba bien con su memoria. Por ejemplo, preguntaba “¿cuándo estará la cena?” tan solo dos horas después de cenar.” Y cuando se lo recordé, sonrió y me dijo: Estoy preguntando por la de mañana. Pero estuve pendiente, viniendo a visitarlo más a menudo y cada día empeora más. Decidí escribirte porque una mañana cuando estaba dándole sus medicinas, me dijo: “señorita, dígale a Pablo que busque en el huerto frambuesas y fresas, para que prepare la merienda de mi hijo. Ya casi es hora de que llegue del colegio.” ¡La vejez se está llevando sus recuerdos James! ¡Ven a verlo antes de que te olvide totalmente! A mí, a veces me llama “señorita”, y últimamente añadió: “enfermera.” Pero a ti de vez en cuando te nombra por tu nombre, pregunta cuando vendrás, como si no recordara que él te prohibió la entrada a casa. ¡Ven a verlo hermano! ¡De pronto mejora al verte!” le había escrito ella.

Pero él no mejoraba.
Las dos primeras semanas su padre lo trató con la formalidad y distancia natural entre un médico que empezaba a tratarlo, y cruzaba pocas palabras con él. Pero un domingo mientras desayunaban los tres, se quedó mirándolo fijamente. Ante la seriedad que mostraba su expresión, él pensó que de pronto lo había recordado y le exigiría que se fuera. Pero para su sorpresa, su padre frunció el ceño y preguntó:
- ¿Es usted casado doctor?
- No señor. – contestó aliviado, sonriéndole educadamente.
Frunciendo el ceño, su padre exclamó:
- ¡Qué raro! ¡Es usted muy guapo! – miró a Aura y añadió: - aun usando hábito usted puede decirlo, ¿verdad, que es guapo?
- Sí señor. El doctor James es tan guapo como su padre. – había dicho su hermana.
Mirándolo a los ojos por primera vez desde que regresó a Escocia, su padre le dijo:
- Lo mismo dirán de sus hijos, si heredan esos hermosos ojos verdes que usted tiene.
- No me casaré, ni tendré hijos. – había dicho él, y poniéndose en pie, se disculpó y abandonó la mesa.
A partir de ese día, su padre le buscaba conversación más a menudo, a veces haciéndole preguntas sobre su vocación y sus viajes, y otras veces, hablaban de cosas triviales como el cambio de clima, y los cambios políticos de la nación mientras jugaban cartas o ajedrez. En medio de algunas de esas conversaciones, su padre se mostraba tan lucido que él había llegado a olvidar su estado de salud mental, el cual recordaba en cuanto lo llamaba “padre” y él reaccionaba palmeando su hombro y diciendo cosas como: “Debe extrañar mucho a su padre.” E incluso una vez bromeó diciéndole: “aunque la hermana Aura me visite constantemente, no soy un sacerdote."
Cualquier doctor podía pensar que su padre estaba sufriendo la demencia propia de la vejez. Pero él, como hijo, y como doctor que había tratado ancianos de noventa y hasta cien años que recordaban toda su vida con nitidez, no podía entender que su padre con ochenta y cuatro años y luciendo físicamente tan robusto, hubiera olvidado no solo a sus dos hijos, sino también que olvidara que había pedido un vaso con agua, y cuando se lo llevaban, protestaba porque según él, había pedido una taza de café. Para él eso no era normal, y se propuso buscar la cura.
Había leído la mitad del artículo del doctor alemán, donde hablaba de los síntomas que mostraba su esposa, y susurrando, continuó leyendo:

- “Ella permanece sentada en la cama con expresión de impotencia. Le pregunto: ¿Cuál es su nombre?
- Auguste.
- ¿Y su apellido?
- Auguste.
- ¿Y el nombre de su esposo?
- Auguste, yo pienso.
- ¿El de su marido?
- Ah, mi marido. – ella mira como si no comprendiera la pregunta.
- ¿Está usted casada?
- Con Auguste.
- ¿Señora D?
- Sí, con Auguste D”

James suspiró y mirando a una fuente de agua plantada frente a sus ojos que adornaba el jardín, musitó:
- Mi padre aún no está así de confundido. Pero todo parece indicar que sí está padeciendo Alzheimer.
- Señor James, disculpe, tiene usted una llamada. – dijo una joven de pelo castaño que se acercó, empleada doméstica de su padre.
- ¿De parte de quién? – quiso saber.
- De parte de William Andrew.
La revista resbaló de sus manos.
- ¿Cómo dice? – preguntó poniéndose en pie.
- De parte del señor William Andrew, desde Estados Unidos.
- ¡Pero William está muerto! – musitó, y sacudiendo la cabeza agregó: - ¡Oh! ¡Debe ser su hijo! – miró a la empleada y le preguntó: - ¿Seguro que es para mí?
- Sí señor.
- Diles que salí del país con paradero desconocido.
- Sí señor. Con permiso. – dijo dando media vuelta.
Mientras miraba su espalda, se preguntó para que lo estarían llamando, y la curiosidad lo empujó a exclamar:
- ¡Espere! – se acercó a ella y agregó: - le atenderé. – se dirigió a la casa y mientras caminaba, murmuró: - quiero saber para que me busca, ¡aunque la respuesta sea cual sea el motivo, será un rotundo no! Fue directamente a la biblioteca de su padre, se sentó en el gran sillón frente al escritorio, respiró profundo y levantando el teléfono, saludó: - buenas tardes.
- Buenas tardes, ¿el señor James Sandford?
- Sí.
- Un gusto saludarle señor. No sé si me recuerde, soy…
- George Jhonson. Si, le recuerdo. ¿Cuál es el motivo de su llamada? – preguntó hostil.
En tono amable, escuchó a George decir:
- El motivo le podría parecer un poco extraño, pero el joven William ha visto una foto antigua de su padre junto a usted y su esposa, y recordándoles con cariño, ha manifestado su deseo de volver a verlos.
- Puede ser que él nos recuerde con cariño porque era un niño al que quisimos mucho. Pero de mi parte, si de algo me arrepiento en esta vida, es de haberme involucrado con los Andrew. Si nunca los hubiera conocido, - tragó saliva y anunció: - Annie aun estaría conmigo.
- ¿Qué pasó con la señora Annie?
- Murió. ¡Por salvar a ese niño, se murió! – gritó y colgó.
Sintió una punzada de dolor en su corazón, y cubriéndose el rostro con las manos, lloró desconsoladamente.

En Lakewood, Estados Unidos, en la biblioteca de la mansión de los Andrew, George cerró el teléfono.
Agradeció estar sentado, porque le temblaron las piernas. Nunca contempló que Annie estuviera muerta. Y ahora que lo sabía, le parecía una posibilidad pues a ella se le había adelantado el parto por dos meses.
- ¿Qué habrá pasado con su bebé? ¿También habrá muerto? ¡Dios! A Albert le dolerá demasiado saber eso. – musitó pasándose la mano por la cabeza.
En ese momento, la puerta se abrió.
Era él. George agrandó los ojos.
- ¿Qué te pasa George? ¿Viste un fantasma? – le preguntó sonriendo.
- Eh… no. – dijo forzando una sonrisa.
Notando sobre el escritorio un papel con un número anotado, lo hizo girar frente a él, y leyendo “Arturo Sandford”, preguntó:
- ¿Llamaste a Escocia? ¡¿Lograste comunicarte con los Sandford?!
George negó con la cabeza y poniéndose en pie, dijo:
- Conseguí él número equivocado.
- ¡Ah! ¡Qué barbaridad! – se rascó la barbilla y preguntó: - ¿Qué te parece si enviamos una carta?
George sudó frio.
- No sé si sea buena idea. Sinceramente mientras llamaba me pregunté, si el conde no ha vuelto a ver a su hijo, escuchar de él tal vez lo atormente en su vejez. – se atrevió a decir preocupado de que James le respondiera.
Albert se sentó frente a George y murmuró:
- No lo había pensado. - palmeó en el escritorio y anunció: - lo que voy a hacer, será planear una visita a mi buen amigo el príncipe Guillermo, y una vez en Escocia, iré casualmente a visitar al conde con cualquier pretexto diplomático o de negocios. Pero… - se puso de pie y agregó: - eso será después de que regrese del Caribe con mi ador… nos que le traeré a tía Elroy.
- ¿A qué hora te vas? – preguntó George poniéndose en pie.
- Mañana al medio día. Así que me quedan dos horas para terminar de preparar los cheques de las nóminas que me faltan, y desayunar, porque a las diez debo salir para Nueva York.
- ¡Uf! ¡Si! ¡Te esperan más de veinte horas de viaje en tren!
- Así es, así que vamos a lo que vinimos. – dijo dando una palmada, y se dirigió al gran sillón detrás del escritorio.
George se sentó donde Albert estuvo antes, y empezaron a trabajar.
En silencio George rogaba: “¡Oh Señor! Qué cuando Albert regrese de Republica Dominicana haya tanto trabajo pendiente, que se le olvide ese viaje a Escocia.”

Albert por su parte sonreía, imaginándose caminando por las playas caribeñas, de la mano de su adorada Candy. “Casi se me escapaban esas palabras delante de George.” Pensó sintiendo cosquillas en las mejillas, y suspirando se dijo mentalmente: “Pero es que ¡quiero gritárselo al mundo entero! ¡Soy tan feliz!”

Casi gritaba esas palabras.
Pero se contuvo.
En su habitación, Candy cerró su maleta, y la bajó de la cama. Luego se acostó boca arriba con los brazos en cruz y cerrando los ojos susurró la canción:

“Ábrame de cerca y abrázame rápido.
El hechizo mágico que lanzas:
Esta es la vida en Rosa.
Cuando me besas el cielo suspira
Y aunque cierre los ojos
Veo la vida en rosa.
Cuando me presionas a tu corazón,
Es un mundo aparte
Un mundo donde florecen las rosas.
Y cuando hablas los ángeles cantan desde lo alto.
Las palabras de cada día parecen convertirse en canciones de amor.
Dame tu corazón y tu alma para mí,
Y la vida siempre será La vie en Rose.”

Su corazón volvió a sentirse tan cálido y feliz como la noche anterior.

En la tarde anterior, luego del almuerzo, ella y Albert habían salido a realizar las compras que hacían falta para el viaje. Compraron dos pares de botas, dos pares de tenis, varios pantalones de tejido vaquero, y para su visita a la playa, compraron sombreros, lentes, bermudas y franelas. Después de pasar toda la tarde de un lado a otro, Albert la invitó a cenar a un bar restaurante en el que se presentaba el cantante de Jazz estadounidense Louis Armstrong, quien dijo que interpretaría una canción que fue compuesta por la francesa Edith Piaf en 1646, y Albert la invitó a bailar.

Ella tenía más ganas de decir que no, que qué si, pues sus nervios preavisaban que metería la pata, pero a su nerviosismo le ganó su felicidad, más ¿cómo decirle que no al hombre que con la mirada y su sonrisa la tenía hipnotizada? Había susurrado un “sí” sincero, y bailó con él, sintiéndose flotar en una burbuja que los elevaba a un lugar donde no había nadie más.

- ¡Estábamos solos él y yo! ¡Bailando nuestra primera canción de amor! – exclamó y llevándose las manos a las mejillas se removió en la cama y musitó: - Y después llegamos a casa, me dio un beso de buenas noches, ¡y me visitó en mis sueños! ¡Soy la mujer más feliz del mundo! – abrazó una almohada y depositándole besos, anunció sonriendo feliz. - ¡Es el amor de mi vida! ¡Lo amo! ¡Lo amo tanto!


- Continuará -


*** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] Imagen21
Capitulos Anteriores:

Introduccion https://www.elainecandy.com/t27836-albertmania-fanfic-still-as-ever-introduccion-video-opening
Prologo: https://www.elainecandy.com/t27892-albertmania-fanfic-still-as-ever-prologo
Capitulo Uno: https://www.elainecandy.com/t27961-albertmania-fanfic-still-as-ever-capitulo-1#454074
Capitulo Dos: https://www.elainecandy.com/t28053-albertmania-fanfic-still-as-ever-capitulo-2#456189
Capitulo Tres: https://www.elainecandy.com/t28160-albertmania-fanfic-still-as-ever-capitulo-3#458338
Capitulo Cuatro: https://www.elainecandy.com/t28297-albertmania-fanfic-still-as-ever-capitulo-4#461254
Capitulo cinco: https://www.elainecandy.com/t28354-albertmania-fanfic-still-as-ever-capitulo-5#462595
Capitulo Seis: https://www.elainecandy.com/t28450-albertmania-fanfic-still-as-ever-capitulo-6

Mayra Exitosa

Mayra Exitosa
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony

Hasta ahorita voy viendo este fic!!!
y eso que es el capitulo 7, tendré que ponerme a ver los demás

*** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 334740

Cherry Cheddar

Cherry Cheddar
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony

*** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 460690 *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 460690 *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 460690 *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 460690

Sussy

Sussy
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony

Que montaña rusa de emociones este capitulo.
*** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 842802 tuve a mi abuelito con Alzheimer por casi 20 años, es un padecimiento muy triste.
James demás de ver a su padre así, recibe la llamada y sufre por la
perdida de su Annie ... pero no dice nada de su bebe  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 895558
*** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 334740  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 334740
Los dos enamorados siguen en su nube rosa ... estoy tan emocionada
como ellos por su viaje, pero podrán hacerlo?
*** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 4149639568

cliz25

cliz25
Rosa Morada
Rosa Morada

Sussy escribió:
tuve a mi abuelito con Alzheimer por casi 20 años, es un padecimiento muy triste.

Así es, es muy triste. A mi abuela materna se lo diagnosticaron a sus 72 años, 3 años antes de fallecer... 🌹

Muchas gracias por sus comentarios!  *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 73684
Mañana  viene el siguiente capitulo ^^
*** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 883994

Clint Andrew

Clint Andrew
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony

Perdón pero insisto que George no fue muy sincero en su versión dada a Albert :?:creo que esta ocultando información *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 275964 *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 275964 *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 275964

Y sigue siendo todo un misterio lo ocurrido con Annie y su bebe . *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 201706 *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 201706
Tengo la corazonada que los rubios se quedaran con las ganas de viajar al caribe *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 3790938126 *** Albertmania *** FanFic - Still As Ever - [Capitulo 7] 3790938126

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