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RECUERDAME mini fic Territeísta Capitulo 2 **BOINAS ROSAS 4EVER**

2 participantes

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Dylan Kovac

Dylan Kovac
Capullo de Rosa
Capullo de Rosa
Parte de lo que me venía a la mente mientras escribía este capitulo era el viejo grito Albertfan "Con Albert por siempre y para siempre" esta GF me ha traído tantos y tan buenos recuerdos, que he amado leer mucho de lo que escriben y he amado escribir como lo hacia antes.



RECUERDAME
Un relato contado por Dylan
Boina Rosa y 100% Terryteísta

CAPÍTULO 2

Hoy

La cara de fastidio de Belle no tenía par. Aporreaba más que tocar, las teclas blancas y negras del enorme piano de cola que ocupaba el centro de la habitación.  En una de las esquinas, una mujer de cabellos rojos y profundos ojos verdes la observaba en silencio curvando los labios tratando de ocultar su sonrisa.  

- Mantén la espalda recta, querida...- el bufido que recibió en respuesta la hizo ahogar aún más la risa que trataba en vano de ocultar

- ¡Arruinó la diversión! - interrumpió su interpretación para volverse definitivamente molesta, de sus grandes ojos azules podían haber salido rayos y centellas en ese momento- ¡No es justo!

- Lo que no es justo, es que estés tan molesta con el Sr Grandchester cuando él sólo trato de ser amable contigo.  Te debería avergonzar el que te viera robando cosas de su propiedad...

- Eran melocotones...

- Pudo llamar a la policía...-continuo

- ¡La mayoría se podrirían en el suelo antes de que se los terminasen!

- Belle, basta...- ni siquiera necesito alzar la voz, su tono firme no dejaba duda de que la rabieta tenía que parar. Se volteo lo más dignamente que pudo y siguió con la sonata no1 para piano de Brahams

Observo detenidamente a la chiquilla, su rubio cabello caía en suaves ondas por la espalda, su cuerpo menudo pero fuerte denotaba las horas pasadas al aire libre, era un torbellino lleno de actividad que lo mismo estaba en casa tomando sus lecciones, que corriendo en el jardín en compañía de sus caniches. Su carácter generalmente dócil, se veía en ocasiones invadido por lo que parecería una rabieta de dimensiones monumentales que se disipaba a una sola palabra de Czilla Ory su tutora, respiraba profundamente, tocaba el crucifijo que llevaba colgado al cuello y en cuestión de segundos volvía a ser la misma niña risueña y traviesa de siempre.

Czilla suspiró pensando que gozaría de otra hora de paz antes que Belle terminara sus lecciones de música y saliera corriendo al jardín.

Esta vez Terry decidió ser más osado, abrió de par en par los ventanales y salió a la amplia terraza, acomodó su silla de jardín de manera que tuviera la vista completa del terreno vecino; hasta sus oídos llegaban las notas de una melodía que sabía que conocía pero que no acertaba a recordar, en la mesa de junto, tenía ya dispuesto su camuflaje: el periódico de ayer (que poco le importaba), una botella de coñac y su cigarrera. La vio con curiosidad, casi como si fuera la primera vez en que la veía en su vida: un estuche pequeño de oro macizo con sus iniciales grabadas era el único regalo de Susana que usaba y más a menudo de lo que quisiera, pensaba con tristeza que era un triste sustituto para su vieja armónica.

La música había parado y solo era cuestión de unos minutos para obtener lo que quería así que aguardó, al poco tiempo salió Belle con su andar resuelto, enfundada en un hermoso vestido de verano de un pálido verde menta, traía un gracioso mandil blanco con ribetes rosados que hacía juego con las diminutas florecitas de su sombrero de tarde, en una mano sostenía una canasta llena de artilugios para el jardín y con la otra llamaba al perrito que la seguía fielmente.  Llegó al rosedal que estaba en la orilla cercana a la barda que brincara ayer, y se hincó en el suelo y comenzó a retirar pacientemente la mala hierba y a cortar cuidadosa las hojas muertas.

Terry nunca había reparado en las flores, ni en las de su vecina ni en las de nadie más, pero estas eran de un tono de blanco especial, cerró los ojos y aspiró el aroma ¡olía a ella! ¿cómo diablos nunca se había dado cuenta? Por un momento pensó que su mente le jugaba una mala pasada, aspiró profundamente y el recuerdo volvió con más fuerza. Ahora entendía porque le gustaba tanto ese lugar, porque era su escondite, porque pasó sus mejores y peores momentos ahí... pero no desde siempre, cerró los ojos y pensó con más fuerza; los últimos meses habían sido no los peores, pero sí los más activos en cuanto a su recuerdo.   Volvió la vista a Belle que canturreaba alegremente entre flores y sonrió.

- El que solo se ríe... - la voz cálida de Archie resonó en el silencio y sacó a Terry de sus pensamientos

- Pasa y siéntate, estás en tu casa- la voz de Terry llevaba más sarcasmo que molestia – me encanta que hallas venido a visitarme

- Hoy es jueves de lloriqueo, ¿Acaso lo has olvidado? Tenemos años de reunirnos todos los jueves a llorar nuestras desventuras... o a ignorarnos juntos como habitualmente hacemos.

El tiempo había sido benévolo con Archie Cornwell, al morir su hermano él había quedado como heredero universal de sus padres y hacía años que llevaba con prosperidad los negocios, de un tiempo a la fecha tuve que llevar también el consorcio Ardley en general, pues Albert había ido en busca de su felicidad dejándolo a él liado en problemas. Irónicamente la felicidad de Albert era la causa de las reuniones de los jueves, y ahí estaban un par de maduros, solteros, ricos y guapos caballeros enredados en una extraña pero sólida amistad. Era común verlos juntos en cenas o eventos sociales, nunca se los veía hablando entre ellos, pero tampoco se los veía separados. Es probable que con los años. Se hayan perdonado mutuamente y sean más amigos de lo que ambos quisieran aceptar.  Archie se sirvió una copa de coñac y se sentó en silencio, eso era una de las cosas que más agradecía el actor, la capacidad de Archie de respetar sus silencios.

Pasaron parte de la tarde fumando y tomando coñac, en algún momento la vista de los dos comenzó a seguir el mismo objetivo, en algún momento Archie se irguió y apoyo los codos en sus rodillas para ver mejor, en algún momento su corazón comenzó a palpitar fuertemente y sus manos comenzaron a sudar. Algo de la inquietud que emanaba alertó a Terry que lo volvió a ver con actitud interrogante.

- Si no supiera como sucedieron las cosas, podría jurar que esa niña es hija de Anthony y de C...

- ¡No digas su nombre!

La voz de Archie se ahogó antes de que Terry le demandara silencio, siguió observando con mayor detenimiento y comenzó a descubrir detalles, su cabello rubio y rizado, su inconsciente altivez, la habilidad con la que trataba las rosas

- … Dulce Candy- murmuró

- No digas su nombre- Terry cerró los ojos como si hubiera tomado un trago amargo

- Me refiero al nombre de las rosas ¿Cómo nunca me percate de ellas? - hablaba más consigo mismo que con su interlocutor- Todo Lakewood esta flanqueado por hileras de Dulce Candy –Terry hizo una mueca- Anthony se las cultivó y se las regaló en su cumpleaños... más bien, el día que esa rosa floreó por primera vez fue el cumpleaños de …- la frase murió en sus labios y se volvió a hundir en sus pensamientos. Una voz clara y diáfana corto las cavilaciones de ambos hombres.

- ¡Señor Grandchester! No quisiera hoy para variar venir a mi casa y hablarme en lugar de pasar horas sentado observándome- Belle ni siquiera levantó los ojos de las rosas, los había visto todo el tiempo observándola, tal vez no todo el tiempo, pero seguramente lo sabía después de los melocotones, después de todo su regalo no había sido una buena idea

- No te ha dicho tu madre que no es de buena educación gritar- la voz de Terry intentaba ser de censura, pero llevaba consigo una suave nota de diversión

- No tengo una madre- contesto encogiéndose de hombros- Czilla cuida de mí, porque las dos estamos solas

- ¿Czilla?- Archie volteó a verlo con la curiosidad marcada en el rostro

- Ella llegó con una mujer, pero no recuerdo haberla visto nunca

- Porque no dejan de murmurar y bajan conmigo, los invito a mi jardín...

- Tendríamos que caminar un gran trecho- fue el turno de Archie de hablar y continúo observándose las uñas como si no le importara- no creo que valga la pena para verte cortar hierbajos

- Si bajan por el árbol y después por la barda ahorrarían la mitad de la distancia- los vió con ojos retadores- o ¿es que están demasiado viejos? -sonrió con inocencia- les enseñaré mi jardín eólico... construí unas torres que funcionan con el aire y proveen agua del lago para riego

- Sé lo que es un jardín eólico... pasé hace muchos años por Holanda, pero no creo que puedas presumir de algo que tus mayores han hecho- Terry se interrumpió al ver la mirada airada que Belle le arrojó por lo que recapitulo –sin embargo, podríamos hacer una excepción

Archie lo vio de reojo, ambos estaban deseosos de ver de cerca a la chiquilla. Si bien Terry tenía meses observándola, Archie sentía todavía que el corazón le iba a saltar en el pecho, desde donde estaba Belle era la copia femenina de Anthony y la razón le gritaba que eso era imposible.

Sin pensarlo más tiempo, cruzó la pierna derecha por sobre la balaustrada y se tomó de las ramas del árbol y comenzó a avanzar. Terry lo siguió en silencio medio en serio medio en broma pensando que si caían de esa altura los dos tendrían grandes problemas al momento de explicar lo sucedido.  

- Por qué Can...

- No digas su nombre...

- … dy lo hacía ver tan fácil- volvió a ver a Terry que parecía estar enfermo- en verdad tienes que parar. Después de todos estos años tienes que poder oír su nombre sin tanto drama

- No es que no pueda oír su nombre, es que no quiero oír su nombre

- Archie torció los ojos y continúo avanzando hasta caer del otro lado de la barda...

- Se han tomado su tiempo- murmuro Belle con sorna- de cerca no se ven tan viejos

Archie no podía dejar de ver los ojos de Belle, azul aciago, azules como los de Anthony, Terry acababa de llegar junto a él y sonreía, le gustaba esa chiquilla, había algo en ella que lo mismo le atraía que lo alejaba.

- ¿Y bien? ¿Dónde está ese maravilloso parque eólico que nos ibas a mostrar? - Belle sonrió dejando entrever un par de hoyuelos, instintivamente Archie se llevó la mano a sus mejillas, él también tenía un par de hoyuelos, era el único de los Ardley que los tenía

- Síganme...  

Belle se hecho andar, limpiándose las manos con su mandil mientras Pita, su perrito jugueteaba a su alrededor mordisqueándole el bajo de su vestido. Llegaron a un punto alejado de la casa que tenía pequeños rehiletes acomodados en fila y conectados con palos de bambú unos con otros que proveían agua a unos canales de los que salían pequeñas florecitas de agua. Belle sonrió orgullosa y comentó

- Este es el jardín del que les hablaba, me costó mucho trabajo e hice un pantano en esta área en dos ocasiones pero ¡lo logré!

- ¡No te lo creo! -exclamo Terry –eres demasiado pequeña para construir esto tú sola

- Tengo doce años, muchas gracias y siempre he inventado cosas, mi madre me ha alentado a hacerlo- refutó furiosa

- Creí que habías dicho que no tenías una madre- susurró Archie sin quitarle ya los ojos de encima

- Si que la tuve, pero ya no la tengo.  Ahora solo tengo a Czilla  

Como si el decir su nombre fuera una invocación, Czilla Ory se acercaba a ellos con su andar etéreo, parecía que no pisaba el césped al andar, el vestido blanco y vaporoso que llevaba le daba un aire mágico al moverse azotado por el vientecillo y el largo cabello suelto de un rojo vivo resaltaba sobre el verde del jardín, la piel blanca estaba salpicada por un nada suave rubor al ver a los dos caballeros en su jardín, antes de abrir la boca Belle se adelantó con una notoria falsa alegría

- El señor Grandchester y su amigo han venido a visitarnos- ojos verdes y azules se enfrentaron, los primeros duros y llenos de reproche y los segundos fingiendo una inocencia calculada- le he agradecido su regalo

- Ya lo veo, buenas noches, señor Grandchester y señor...

- Cornwell... Archie Cornwell – se acercó presuroso a darle la mano- este diablillo nos invitó a ver sus tesoros

- Ellos me estaban espiando- Belle se defendió ante la mirada acusadora de Czilla

- Solo te estábamos observando- ambos estaban abochornados- detenidamente

- Vinieron saltando la barda

En este momento ambos hubieran deseado que la tierra se abriera y los tragará, Czilla volteó la cara divertida hacia ellos

- La próxima vez lo mejor será que toquen la puerta

Terry sonrió ante la expectativa, habría una próxima vez. Intercambiaron las frases de cortesía de costumbre y ambos se despidieron encaminándose a la puerta para salir a casa de Terry como la gente, ambos iban en silencio y solo al pararse frente a la verja de la Casa Grandchester , Terry se paró en seco y encaró a Archie

- ¿Puedes explicarme lo que acaba de suceder?

- No- dijo pensativo- pero solo tengo que comentarte que Stear realizó su primer invento funcional a los quince años ¿Quieres saber cuál fue? - el silencio de Terry lo invito a seguir- un campo eólico para regar más fácilmente las flores de Anthony ¿Quieres saber quién sabia esta historia?

- No digas...

- No sólo voy a decir su nombre, si no que te voy a obligar a investigar qué relación tiene esa mujer, esa niña y la mujer que ambos amamos.



Dylan! Bruja en jefe de las Boinas Rosas, viendo el mundo pasar desde su trinchera con el olor de tierra mojada y preguntándose por que su comaye Mara no ha subido su escrito...

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Evelyn Rivera Strubbe

Evelyn Rivera Strubbe
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Estupenda historia. Estoy muy intrigada. Belle es la hija de Anthony y Candy? Va a ver un flash back explicando? Buenísima  RECUERDAME mini fic Territeísta Capitulo 2 **BOINAS ROSAS 4EVER** 535481

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Dylan Kovac

Dylan Kovac
Capullo de Rosa
Capullo de Rosa
Evelyn Rivera Strubbe escribió:Estupenda historia. Estoy muy intrigada. Belle es la hija de Anthony y Candy? Va a ver un flash back explicando? Buenísima  RECUERDAME mini fic Territeísta Capitulo 2 **BOINAS ROSAS 4EVER** 535481

Hola Eve!
van a haber varios flash backs!!! Ahora vamos a conocer un poco de la historia de Czilla antes de que sepamos el origen de Belle
Gracias por leer!!!


RECUERDAME mini fic Territeísta Capitulo 2 **BOINAS ROSAS 4EVER** 73684

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