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Segunda parte del reto "EL CONDENADO"

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1Segunda parte del reto "EL CONDENADO" Empty Segunda parte del reto "EL CONDENADO" el Sáb Mayo 02, 2020 5:20 pm

Wendolyn Leagan

Wendolyn Leagan
Niño/a del Hogar de Pony
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EL CONDENADO

II: LA MISIÓN




Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 37664d12



- E… ¿Eliza? – pronunció en un susurro - ¿¡Eliza!? – Los pasos se movieron y la luz de la habitación se intensificó un poco; entonces fue capaz de ver la habitación en la que estaba.

Parecía una habitación normal; con muros de roca, piso de parqué. Un librero en una esquina, un gran escritorio, una butaca muy grande, una cava de vinos…
Entonces la vio, aún cerca de la ventana, regulando la luz del candil.

Absolutamente pálida, la luz del candil le confería cierto halo rosáceo; y su cabello rojo se volvía naranja.

- Eliza… ¡Eliza! ¡Eliza! – gimió Neil, intentando correr hacia ella; pero sus pies engrillados lo hicieron caer de bruces al suelo.

Los pasos se escucharon nuevamente, Neil intentó incorporarse y al mirar, al pie de su rostro, estaban dos botines negros de tacón.

Levantó la vista, y la vio, mirándolo desde su altura, con una sonrisa ladina en sus labios.

- Pobre hermano mío – dijo ella en un tono divertido - ¡Estás hecho una calamidad!

- Eliza… ¿¡Qué es esto!? ¿Qué lugar es este?

- ¿No te lo imaginas todavía? – preguntó ella con una risita, mientras se encaminaba hacia la cava dejándolo ahí, y servía vino en una copa – Yo creo que sí; yo creo que hace un buen rato sabes muy bien dónde te encuentras.

Ella bebió un sorbo del vino en su copa; tomó asiento en la gran butaca, la luz del candil reflejaba en sus ojos, creando la ilusión de una pequeña rojiza llama bailara en ellos.

- No… no puede ser; esto no… - balbuceaba él, incorporándose.

- Sí hermano, sí – le respondió ella - estamos en el Infierno.

- Pero ¿¡Cómo!?

- ¿Ya te olvidaste del naufragio?... Yo no, yo me acuerdo muy bien ¡Tú me soltaste! –le dijo fríamente, entre dientes.

- ¡No! Yo no te solté ¡El barco te arrastró con él! Yo intenté sujetarte ¿¡Cómo te iba a soltar!? Si yo… yo…

Eliza soltó entonces una sonora carcajada echando la cabeza hacia atrás; Neil logró ver que en su dentadura brillaban un par de colmillos. En sus pupilas seguían bailando esas pequeñas llamas; Neil de pronto ya no creyó que tuvieran que ver con el reflejo de la luz.

- ¿Qué te han hecho? ¿En qué te han convertido?

- Morí… - respondió ella, mientras meneaba la copa frente a sus ojos – ahogándome angustiosamente en un mar de agua helada y salada; arrastrada hacia las profundidades oscuras y frías del océano; y después desperté aquí, igual que tú. Desnuda, confundida, encadenada. Sin saber dónde estaba, pretendiendo volverme loca ante tanto horror... No recuerdo cuánto tuve que andar, ni cuánto castigo recibí. Me volví una zombi aquí dentro. Un ser sin voluntad, roto, que solo obedecía por inercia para no sentir más dolor. ¡Pasaron años! Años marchando en esa fila interminable, hasta que llegó mi turno de entrar al gran castillo; y entonces él me tomó en sus brazos. Me dijo que me había estado observando aquella noche en el trasatlántico, que me venía observando desde mucho antes. Que yo solita me había puesto ese grillete… yo solita me traje aquí.

- ¿¡De qué hablas Eliza!? – preguntó Neil, angustiado - ¿Cómo que anduviste durante años? ¡Si el barco se hundió apenas…!

- ¿Cuándo Neil? – preguntó ella mirándolo con esas dos llamas que tenía por ojos - ¿Cuándo fue, lo recuerdas? No te engañes, hermano. El tiempo aquí no pasa igual que allá. Aquí el tiempo está detenido, para que el sufrimiento de los condenados, sea eterno.

- ¿Cómo llegaste primero que yo? ¿Por qué no te vi allá?

- Yo morí antes que tú – respondió ella – el tiempo aquí es relativo, así que con eso ha sido suficiente. Morimos el mismo día y tú sientes haber llegado hace muy poco, en cambio yo… ya perdí la cuenta de los años que tengo en este lugar.

- Hermanita… - gimió Neil – pobre de ti.

- ¿Pobre de mí? – exclamó ella - ¡Pobre de ti! ¡Mírate! Desnudo y desfigurado; manchado por tus propias heces, quemado y latigueado… te entiendo, yo estuve como tú, y sí, pobre de mí; porque yo no tuve nadie que se condoliera de mi sufrimiento y me liberara de mis verdugos ¡Yo tuve que andar! ¡Andar años! Con los pies en carne viva, escalando rocas y montañas hasta llegas allá arriba. – Eliza señaló con su dedo por la ventana.
Neil logró ver aquel imponente castillo negro, donde la interminable fila de condenados parecía una fila de hormigas, ante el castillo que lucía gigantesco.

- ¿Por qué estamos en este lugar?- preguntó Neil, al borde de las lágrimas.- ¿¡Qué hicimos para merecerlo!?

- ¡Ay Neil, no seas idiota por favor! – exclamó Eliza terminando de un trago su copa y paseándose la lengua por los brillantes colmillos que se asomaban por sus rojos labios - ¿A dónde creías que íbamos a ir? ¿Al cielo? ¿Vestiditos de blanco con un par de alitas? ¿Cantando villancicos, tocando arpitas de oro? ¡Idiota!... Tú y yo jamás nos íbamos a merecer otra cosa ¿o acaso creías que rescatar gatos era suficiente para convencerte de que eras “buena persona”? Fuimos crueles, malcriados, malvados, viciosos...Nosotros solos nos trajimos aquí, hermano… - dijo al final con melancolía – ¿Sabes? Candy, era una prueba… Sí, no me mires así; ella fue nuestra prueba. El ser más necesitado e inocente que se acercó a nosotros ¿Qué nos costaba darle un poquito de simpatía?

- ¿Me estás diciendo que Candy era…? ¿Qué? ¿¡Un jodido ángel o algo así!?- Eliza rió una vez más, con ganas.

- No seas idiota ¡Qué ángel ni ángel! – exclamó ella – ¿Un ángel qué ayuda iba a necesitar? ¡Esos bastardos alados “allá arriba” lo tienen todo! Y no te dejes engañar, les importamos un bledo los humanos… Ella era humana, una ser humano puro, necesitado, inocente… Brindarle algo de consideración; con un poquito habría bastado ¡Solo un poquito! Ganarse el cielo no es tan difícil ¿sabes?... solo nos habría tomado un poquito de buena voluntad. Pero no; nosotros no éramos así. No éramos empáticos, ni amables, ni amigables… Nosotros no fuimos hechos por amor Neil, y por eso el amor no reside en nosotros. Nuestros padres no se casaron por amor, se casaron para consolidar, en una sola, la fortuna de dos familias; la ambición y la codicia propiciaron nuestros nacimientos; estábamos condenados desde el principio. Enviaron a la muy maldita a nosotros como una prueba, para ver si éramos dignos, si algo en nosotros era salvable. Era nuestra elección, ya sabes ¡Libre albedrío! – exclamó ella entre risas, señalando hacia el cielo – pero qué va… tuvimos tantas oportunidades; y desaprovechamos todas y cada una de ellas ¡Pero con ganas, eh! ¡Con ganas! Porque aquí donde estoy, no me arrepiento de ni una sola de las lágrimas que la hice derramar… Maldita huérfana infeliz. – Eliza sirvió nuevamente su copa.

- Yo… yo la amé… - balbuceó Neil.

- ¡Qué vas a haber amado tú en tu vida! – Exclamó ella con una sonrisa torcida – ni siquiera nos amamos entre nosotros.

- Eso no es cierto, Eliza. ¡Yo sí te amo!

- No Neil; nos necesitamos, que es distinto. Somos una simbiosis muy extraña; uno que no puede vivir sin la otra y viceversa. Por eso siempre hemos ido juntos a todas partes. No podemos separarnos ¿Qué, nunca lo notaste? A dónde ibas tú, iba yo. A donde iba yo, ibas tú… Estamos hechos para ser uno parte del otro. Y ya ves, ahora estamos juntos, aquí  ¡En el mismísimo Infierno! – al decir esto último, Eliza se dobló en una carcajada, palmeándose las piernas; como si le pareciera sumamente divertido.

- ¡Yo no le veo la gracia!

- ¿Ah no? – dijo ella sin dejar de reírse - ¡Pues qué mal! Aquí hace falta humor, hermano. Sin humor, créeme, la eternidad es insoportable.

Se oyeron unos toques en la puerta; ella dijo que podían pasar.

Una de las creaturas que le torturara antes, entró a la habitación, haciéndose pequeño para pasar por la puerta.
Neil sintió el corazón en la boca, sintió que su respiración se aceleraba al verlo acercarse; él retrocedió pocos pasos, y de pronto el ser dobló una rodilla colocándose en posición de sumisión.

Eliza caminó hasta él, y el guardián le presentó una espada en su vaina, que ella tomó sin mirarle.

- ¡Lárgate! – exclamó con desprecio; el ser hizo lo que se le ordenara.

Neil se quedó de una sola pieza al ver esta actitud servil, de la bestia que lo torturara antes; mientras Eliza guardaba lo que le habían traído.

- Mi pobre hermano… - gimió ella acercándose a él y tomando su rostro, aún hinchado, entre sus manos, Neil las sintió heladas – ¿ese animalote feo es el que te hizo tanto daño?  Dime qué quieres que le pase, y le pasará de inmediato; o si prefieres, te llevaré hasta donde él se encuentre, para que lo veas padecer con tus propios ojos.
Los ojos de Eliza, centelleaban, sus labios rojos, torcidos en una sonrisilla ladina…

- Solo quiero que nos vayamos a casa…  - suplicó él.

- No querido… nosotros ya no tenemos más casa que esta. El tiempo ¿recuerdas? Pasa diferente aquí. Allá, nuestros padres son polvo hace tiempo. Este es nuestro lugar, aquí estamos seguros. Créeme.

De su escote sacó una llave, y procedió a abrir todas las cerraduras que lo aprisionaban, acariciando luego las doloridas muñecas de su hermano.

- ¿Qué te han hecho Eliza? – volvió a preguntar - ¡Dime en qué te han convertido!

- ¿Qué es lo que te preocupa? – preguntó ella sonriendo con toda la dentadura - ¿Qué te chupe la sangre con estos colmillos? No tengas miedo, no soy un vampiro…

Eliza subió las sus manos por los brazos de su hermano, hasta llegar a los hombros y el cuello.

- Soy, otro tipo de demonio. No un murciélago vil que se alimenta de sangre ¡Yo soy algo más! – Ella rodeó a Neil sin dejar de acariciarlo.

- ¿Qué eres entonces?

- ¿No lo adivinas? – dijo, acercándose por la espalda. Colocó las manos sobre el pecho del muchacho y acercó sus labios a su oreja, susurrándole – me dieron la potestad de dominar a los hombres… A los lujuriosos, a los pecaminosos que usan a las mujeres como objetos, a los que toman a las niñas y las hacen padecer en su inocencia bajo el peso de sus deseos malsanos. A los que tienen el vicio del fornicio, y no controlan los impulsos de su carne… - las manos de Eliza volvieron a la espalda acariciando sus heridas, se introdujeron bajo los brazos de su hermano rodeando su cintura, hundiendo ligeramente sus uñas en su vientre – Yo soy la que persigue a los hombres en sueños lúbricos, haciéndoles desperdiciar su semilla sin siquiera darse cuenta… Yo soy la heredera de la primera mujer del primer hombre. Llevo el espíritu de Lilith, y me alimento de la lujuria, del pecado y del placer malsano…

- ¡Basta! – exclamó Neil, apartándose ante la actitud de su hermana - ¡Ya no me toques así!

- No me temas Neil, yo no te voy a hacer daño… Después de todo, somos hermanos.

- ¿¡Me puedes facilitar algo con qué cubrirme, por favor!?- Neil había sentido un inevitable cosquilleo en el vientre y su miembro. Su cuerpo, sin que él hubiera podido evitarlo, reaccionaba ante las acciones de su hermana, y eso, lo aterrorizaba y lo asqueaba a partes iguales; por eso, quería cubrir su cuerpo de los ojos de su hermana.

- Ay ay ay, el mal de Adán ¡la vergüenza de su desnudez! – dijo ella sentándose en la butaca con las piernas cruzadas – Pues no; no puedo… Todavía no estás listo para cubrirte ante mí. Sigues siendo un condenado, y así es como te tienes que quedar, hasta que se determine qué hacer contigo…

- ¡Estás loca!  - exclamó acercándose con los puños apretados - ¡Dame algo de ropa y vámonos de aquí de una vez…!

- Shh shh shh… cuidadito – dijo ella moviendo su índice y sonriendo – que aquí, por si no te has dado cuenta aún, la que da órdenes soy yo…

- ¡Las cosas que te has dejado hacer, hermana…! – se lamentó Neil – En lo que te dejaste convertir…

- ¿Yo? Yo no he hecho nada, Neil. Mi único mérito aquí fue morirme; y llegar a este sitio que ya me esperaba. Igual que a ti.

- ¿Quién te hizo esto? – Ella se acercó a la ventana y señaló hacia arriba nuevamente, hacia el castillo, sonriendo divertida -¿Satanás?

- Así lo llaman los humanos, sí – asintió ella  -… Y yo vivo aquí. Este, es mi castillo. Y como puedes darte cuenta hay muchísima actividad ¡Es que no paro, hermano, en serio!

- ¿Qué pasa allá? – dijo él, acercándose a la ventana - ¿Para qué van todos ahí? ¿Para qué fuiste tú?

- Para verle, por supuesto…

- Para verle a… ¿¡A él!? – ella asintió de nuevo.

- Él te recibe, te pregunta tu nombre, te lee tus pecados. Determina según tus aptitudes, si eres digno de servirle y en qué ¡Vamos, que es un puto gerente de recursos humanos! Luego, te quita tu humanidad… tu alma, esa es suya ¡es lo que lo alimenta! Y luego de ti queda solo esto, una carcasa de carne estéril, vacía de sentimientos y llena de sensaciones… Allá arriba, debe ser al revés – dijo ella señalando al cielo – allá seguro te dejan los sentimientos y te quitan las sensaciones. Porque, claro ¡Al Cielo no se va a pecar! En cambio aquí, entregarse al pecado, es requisito obligatorio.

Neil se acercó a ella, se puso de cuclillas ante ella y le tomó una mano.

- Eliza… ¿Qué fue lo que te hizo?

- Me quitó la venda de los ojos – respondió ella – me hizo ver la realidad ¡Nuestra realidad!... vinimos aquí nosotros solos, Neil… Me hizo ver todas las oportunidades que había desperdiciado para estar ahí arriba tocando villancicos con una arpita. Me dijo para lo que servía y lo que tenía que hacer. Pero él también te da a elegir ¿sabes? No creas que el libre albedrío es un privilegio de “el de arriba” ¡Nooo! Aquí también escoges: o haces lo que él te pide, o te vas al horno y terminas con todo. ¿Fácil, no?

- No son muchas las opciones…

- Allá arriba tampoco – dijo ella haciendo una mueca – O te portas bien, o de cabeza te mandan para acá. Solo hay de dos sopas hermanito.

- ¿Y tú qué haces aquí?

- ¿Yo?... ¿Te acuerdas que te dije que él era como un gerente de recursos humanos? Pues yo soy algo así como una de sus jefas de área. Yo me ocupo de algo muy específico: La Lujuria. Y me encargo de capacitar a las que me mandan para esa labor, para que hagan bien su trabajo y tener los resultados esperados. Vamos ¡cumplir la cuota!

- ¿Qué?- exclamó él poniéndose de pie.

- Sí sí sí; recibo al personal, lo selecciono, lo capacito, lo ubico ¡y a llenar la pizarra! Y cuando "la cuota" no se cumple ¡entro en acciòn yo misma! Que lo que sea de cada quién, una no llega a jefa solo por la linda cara.

- ¡Eres su puta! – Eliza una vez más soltó una sonora carcajada que a Neil le heló la sangre.

- Y si quieres, tú también puedes serlo… - le respondió - ¿Te interesa la oferta?

- ¡No digas pendejadas! ¡¡Quiero irme de aquí!!

- ¡No puedes! – exclamó ella poniéndose de pie - ¡Este es tu lugar, y aquí es donde deber permanecer! Y una de dos: u obedeces, granjeándote así una eternidad llena de todo lo que siempre has deseado, o te regreso a los hornos y desapareces para siempre.

- Pero entonces… ¿¡Yo tengo que presentarme ante él!?

- Eso no será necesario… - él ya está haciendo bastante – dijo ella mirando la infinita cola de condenados por la ventana – Hace eones que él ya no hace el trabajo sucio, y a ti te he elegido yo personalmente; para eso nos tiene a nosotros; somos sus delegados, y yo tengo algunas libertades que me permiten tenerte aquì sin que tengas que llegas hasta allá... Verás, Él es como un viejito que ya está cansado de trabajar. Digamos que, está jubilándose, y nos deja la estafeta a nosotros. ¡Somos muchos Neil! y todos fuimos humanos. Porque ¿Quién mejor que un ser humano para hacer el trabajo del diablo?

Eliza sonreía mostrando esos colmillos a través de sus sensuales labios rojos sangre.

- Esas cosas de allá afuera… ¿Qué son?

- ¿Los guardianes y verdugos? Fueron humanos; humanos hipócritas, de los de clavar el puñal por la espalda; de los de tirar la piedra y esconder la mano. Humanos, demasiado débiles y cobardes como para pecar de acción. Pecaban de pensamiento y eso era peor. Las ideas que tenían eran tan sucias y retorcidas, que eso los convirtió en los perfectos guardias torturadores del Averno. ¡Están en su elemento! Su apariencia física actual no hace más que mostrar cómo son en realidad. Cuando eran humanos ¡Así de feos eran por dentro! – Neil miró fijamente el rostro de su hermana. – ¡No me mires así, tonto! Yo siempre he sido hermosa.

Nuevamente esa sonrisa macabra,  que lo ponían nervioso.

- ¿No puedo volver?

- ¿Qué muerto vuelve a la vida, Neil? Tú te quedas aquí – dijo ella caminando hacia él y colocándole las manos sobre los hombros – conmigo, que es a donde perteneces. Y te tengo el trabajo perfecto que vas a llevar a cabo. Ya verás ¡Lo vas a amar!

- ¿Qué tengo que hacer?

Eliza sacó la espada, la desenvainó y se sentó nuevamente, tomando un sorbo de vino.

- Ven aquí… .híncate, condenado- le dijo, señalando al suelo con la espada. Neil se arrodilló ante ella – De ahora en adelante, eres uno más de los nuestros.

- ¿Qué vas a hacer conmigo? – susurró Neil, resignado a lo que le tocaba.

- Yo, la que porta el espíritu de Lilit,; Princesa de la Lujuria; te entrego al espíritu de Arioch, Señor de la Venganza. Así sea, hasta que tú mismo te entregues al fuego y dejes tu lugar para que alguien más lo tome y cumpla con lo que no hayas sido capaz de cumplir.

Eliza tocó a su hermano en los hombros con la punta de la espada y luego, la entregó en sus manos.
Al momento en que Neil tomó la espada con ambas manos; sintió una terrible energía recorrerlo completo. Cerró los ojos, mientras percibía como esa energía lo llenaba completo con una fuerza y una vitalidad inusitada, como jamás en su corta vida truncada había sentido.

Mientras él estaba en aquel trance; afuera el cielo gris comenzó a llenarse  de truenos y relámpagos que resonaban por todo el espacio. Eliza miró por la ventana, fijando sus terribles ojos como llamaradas en el cielo grisáceo, que relumbraba y retumbaba, como reclamándole  algo.

- Él es mío… - murmuró entre dientes - ¡Me pertenece a mí! Y estará conmigo para siempre, como tiene que ser ¡Para toda la eternidad! O hasta que a mí me dé la gana.

Neil abrió los ojos, la habitación entera se alumbraba con los símbolos cabalísticos que poblaban la hoja de la espada; y también la capa con la que, de pronto, se halló cubierto.

Su cuerpo ya no dolía más, sus heridas habían sanado, su rostro volvía a ser apuesto.
Miró a su hermana, quien desde su asiento le sonreía, y que se puso de pie ofreciéndole su copa.

- ¡Brinda hermano! – le dijo – que hoy comienza una nueva vida para ti, como un ser majestuoso y poderoso como jamás imaginaste que podrías llegar a ser.

Neil bebió de la copa que le ofreciera su hermana; escuchó los truenos y los relámpagos, mirando por la ventana, sorprendido.

- No hagas caso, así es el clima aquí.  Ahora, te voy a dar tu primera misión ¿No te emociona?
Ella le alargó a Neil una pequeña nota donde estaba escrito un nombre, él la recibió y al leerlo, su mano comenzó a temblar.

- No… - dijo - ¡No!

- Pero Neil; esa es tu primera misión ¡No puedes desobedecer!

- Pero… no puedo Eliza ¡No puedo hacer esto!

- ¡Claro que puedes! Eres Arioch, señor de la venganza; y es venganza lo que vas a cobrar ahora. Tu venganza ¡Nuestra venganza!

- ¿¡Pero, cuál venganza!? Si tú… Tú dijiste… dijiste que vinimos aquí solos, que nosotros mismos nos pusimos esos grilletes… ¡que estábamos aquí porque nos lo habíamos merecido con ganas!

- Sí, y así es; pero todo es causa y efecto querido mío – dijo ella sujetando su rostro entre sus manos – Y así es como tienen que ser las cosas. No contradigas tus órdenes Neil, tienes que hacer lo que tienes que hacer.

- ¡¡Prefiero los hornos…!! – exclamó Neil con desesperación - ¡¡Prefiero desaparecer que existir eternamente con esto!! Tú dijiste que podía elegir el fuego y dar paso a otro; muy bien ¡Lo elijo! ¡¡elijo el fuego!! ¡¡elijo los hornos…!!

- ¡No!... los hornos no. – rogó ella mirándolo dulcemente a los ojos - Neil mírame… somos una simbiosis Neil ¡Una simbiosis muy rara! Algo que no es natural ¡nunca fue natural!  tú no existes sin mí, yo no existo sin ti. Si te arrojas a los hornos, entonces yo… Ya me dejaste ir una vez, Neil… el trasatlántico… tú me soltaste y yo me ahogué.

- No, Eliza… - gimió él, acariciando su rostro – Eliza, yo te sujeté con toda mi fuerza… ¡Yo intenté protegerte, hermana!

- ¡Me dejaste ir! Me perdiste ¡Me dejaste morir!

- No… no, Eliza…

- Los hornos no, Neil… no puedes, por mí. Me lo debes.

Eliza juntó su frente con la de su hermano; lágrimas rodaban por las mejillas de ambos hermanos.

- Esto es lo correcto… es lo que hay que hacer. Después, todo será más fácil – le decía ella, en tono conciliador – yo era casi una niña cuando llegué; y tú sabes que yo nunca me dejé tocar de nadie cuando vivía… Yo entiendo lo que estás sintiendo, la primera misión siempre es la más difícil, hermano; pero luego todo es simple…

Él asintió, tomó la nota de la mano de su hermana; la leyó nuevamente y esta se desintegró en una ligera llama entre sus manos.

Envainó su espada y la ató a su cinto y partió. Desde la ventana de su castillo, Eliza lo miraba marchar, mientras limpiaba sus lágrimas falsas con una sonrisa fría.

- Mío… como siempre ha sido. Como tiene que ser.

Al paso de Arioch, señor de la venganza; todos los guardianes y verdugos hacían una reverencia; hasta aquellos que hasta hace unas horas, le habían torturado, ahora admiraban y respetaban su nueva majestad infernal.

Neil caminó, como si conociera el camino, atravesando el desierto gris y las frías estepas; llenas de condenados en fila.
Se colocó la capucha de su capa al salir a descampado; el cielo gris del Averno, llovía a cántaros.

Él seguía caminando hacia la salida, mientras los seres infernales, miraban asombrados hacia el cielo, sin entender aquella extraña lluvia que los mojaba.

Esa era la primera vez que el cielo del Averno lloraba por un alma que alguna vez había tenido la oportunidad de no  pertenecer ahí...


**************************************************

Una vez màs, en el puerto un elegante trasatlántico esperaba que todos sus pasajeros terminaran de abordar para soltar amarras y hacerse a la mar.
En el puente de abordaje; el elegante Capitán, recibía a los pasajeros; cuando la vió llegar.
Rubia y con rostro de ángel, sonreía dulce e inocentemente, mientras su silla de ruedas era empujada por su nuevo marido, a quien le había pedido ese crucero como luna de miel.
El Capitán se acercó a ella y le sonrió cortésmente; se inclinó sobre la silla y tomó una de sus manos.

"¡Sea usted muy bienvenida, mi estimada señora...!" y luego, pos{o un beso en su dorso.

El esposo empujó la silla, buscando una posición desde donde admirar el zarpe.
El Capitán siguió el camino de esa silla, con sus ojos grises como el acero, que se empequeñecieron en una sonrisa de satisfacción.
Era ella... ¡la había encontrado!


Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 93802612



Gracias por leer... Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 245289


ÍNDICE A MIS TRABAJOS EN ESTA GUERRA:

AQUÍ

http://www.maldita-bruja.blogspot.com

2Segunda parte del reto "EL CONDENADO" Empty Re: Segunda parte del reto "EL CONDENADO" el Sáb Mayo 02, 2020 6:21 pm

cilenita79

cilenita79
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
TREMENDA HISTORIA QUE TE MANDASTEEEEEEE POR LAS RECHUUUUUUU... 


Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 142209 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 142209 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 142209 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 142209 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 142209 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 142209 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 142209 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 142209 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 142209 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 142209 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 142209 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 142209 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 142209



nuevamente te comparto el tema que acompaño esta lectura, aunque no se si le pega tanto como la otra 



3Segunda parte del reto "EL CONDENADO" Empty Re: Segunda parte del reto "EL CONDENADO" el Sáb Mayo 02, 2020 7:03 pm

Cherry Cheddar

Cherry Cheddar
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
ohhhh... ¡¡qué pasada!!!! ¡otra, otra, otra!

Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 189452 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 189452 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 189452 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 189452 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 189452 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 189452

4Segunda parte del reto "EL CONDENADO" Empty Re: Segunda parte del reto "EL CONDENADO" el Sáb Mayo 02, 2020 7:04 pm

Claudia Ceis

Claudia Ceis
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Eliza estaba en su elemento  Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 3790938126  Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 3790938126 supo manejar muy bien a su hermano para lograr su cometido...muy buen escrito  Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 334740 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 334740

5Segunda parte del reto "EL CONDENADO" Empty Re: Segunda parte del reto "EL CONDENADO" el Sáb Mayo 02, 2020 10:20 pm

igzell

igzell
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh y mas ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
apenas me la puedo creer,ante todo me pongo a sus pies nueva vez ante usted condesa
Por algo el señor de las tienieblas la eligio y muy merecido puesto le dio a la Eli,pobre Neal una vezmas ha sido manipulado por su hermana,el era de esos que les tocaba redencion

Ay mi terryyy se ira al pocho junto  a la susi,que ira hacer la Eli con el

http://larojamelenaquesellevoelviento.blogspot.com/

6Segunda parte del reto "EL CONDENADO" Empty Re: Segunda parte del reto "EL CONDENADO" el Sáb Mayo 02, 2020 11:30 pm

Rhodb

Rhodb
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Tremenda historia!!! Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 504400 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 504400 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 504400 es de esos viejitos qué se quieren jubilar jajajaja 🤣. Me encantó 👏 my buena. Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 355103 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 355103 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 971718 Wendolyn Leagan 😊

7Segunda parte del reto "EL CONDENADO" Empty Re: Segunda parte del reto "EL CONDENADO" el Dom Mayo 03, 2020 1:00 am

Julieta Granchester

Julieta Granchester
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
. Hay pero que exelente historia me gustó no hay continuación Felicidades no paraba de leer y no quería que acabará
Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 808200 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 808200 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 808200 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 16290 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 16290 Segunda parte del reto "EL CONDENADO" 16290

8Segunda parte del reto "EL CONDENADO" Empty Re: Segunda parte del reto "EL CONDENADO" el Dom Mayo 03, 2020 10:50 am

Maga Cafi

Maga Cafi
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Ay que me da algooooo!!!! Que intensidad y complejo asunto, da para demasiado que pensar y analizar! A donde fue Neil que estuvo a punto de renunciar y a una vida eterna de “privilegios”? Que insoportable primera misión le impuso su manipuladora hermana???
Que quiere el maligno de Susana y de que manera Terry se verá afectado o beneficiado de lo que se anuncia en ese final? Por que el averno al final obedece las leyes celestiales...
IMPRESIONANTE, CONDESA!! No me atrevo a pedirte una continuación por que el suspenso a veces es el mejor de los finales, ME ENCANTÓ!

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