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.:. ALSS .:. Mini Fic " TATTOO" Parte 1 ** Agente Lizvet Ardray**

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Sussy

Sussy
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Muy interesante el entorno alterno que has puesto a nuestros protagonistas, por qué son ellos   .:. ALSS .:. Mini Fic " TATTOO" Parte 1 ** Agente Lizvet Ardray**  - Página 2 895558 pues Andy es muy desconfiada para ser Candy... y él bueno, esta sólo y con una mofeta en medio de un bosque,  es más nuestro Albert (me gusta Labret)
Voy por el siguiente   study

Auro

Auro
Niño/a del Hogar de Pony
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Me encanta  .:. ALSS .:. Mini Fic " TATTOO" Parte 1 ** Agente Lizvet Ardray**  - Página 2 162544

LizvetArdray

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Gracias, Sussy, Auro.
Espero actualizar, pronto.

LizvetArdray

LizvetArdray
Niño/a del Hogar de Pony
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GUERRA FLORIDA 2019











TATTOO

DISCLAIMER: Candy Candy y sus personajes, no me pertenecen sino a Mizuki y la mangaka Igarashi. La historia a continuación ha sido escrita y editada por su servidora.

Esta historia es de mi autoría, producto de mi imaginación. El uso de los personajes y sus nombres pueden contener variaciones en sus caracteres y/o similitudes. Así como también partes de la historieta han sido tomadas para fines de la historia que ha sido escrita sin fines de lucro y sólo para entretenimiento.

DEDICATORIA: Esta lectura va dedicada a cada una de las integrantes de ALSS, porque siempre la trinchera esté donde esté va unida.



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Parte 2
AQUÍ

—Andy, ya es hora. Despierta pequeña. ¡Pstt! ¡despierta!

—No, aún… —protesto  entre sueños. Quiero  seguir  fantaseando con el viaje al Caribe que se ve tan nítido en mi sueño. —Es muy temprano—balbuceo estirando la pierna sobre el edredón de mi cama—…cinco minutos más.

—Andy, voy a tener que besarte si no te levantas de una buena vez.

—Sí, claro…

Me cuesta abrir los ojos. Los siento tan pesados.

¿Quién osa despertarme de mi delicioso sueño?

De pronto mi consciencia avisa que debo estar delirando. Mi respiración se paraliza. Nunca he sentido que mi almohada sea calientita  y a la vez suene con latidos agitados de  un corazón. ¡Oh, no!

Abro los ojos de golpe y trato de enfocar, de recordar el día en el que estoy.

—La princesa, ha despertado, por fin. — se escucha una voz suave y ronca.

Lentamente ubico al dueño de aquella bonita voz. Entorno los ojos al descubrir que mi cabeza está reposando sobre su pecho y  además estoy aferrada a su cuerpo con piernas y brazos.

Me suelto con rapidez, las mejillas ardiendo  y me gano un tremendo mareo.

— ¡Ay!— gimo llevando una mano a mi frente.

—Despacio, peque. —Indica apoyando sus brazos en mis hombros— Has perdido mucha sangre ayer, así que es posible que estés débil. Trata de llevarlo con calma, Andy.

—Lo siento…—balbuceo apenada. — Yo no quise…

—No tienes de que estar avergonzada, preciosa. —Comenta —Temblabas mucho y no me dejabas dormir, entonces te acurruqué a mi lado hasta que te has calmado.

—Trágame tierra—susurro toda colorada. De todas las circunstancias  horribles, siento que  esta es una de las peores.

—Míralo de esta forma—prosigue dando palmadas a mi hombro—Si lo vemos simbióticamente, ambos nos hemos dado calor y conciliado el sueño.

Asiento la cabeza aceptando su explicación, pero me cuesta mirarlo a los ojos.

Inflo los cachetes y apretó los labios.   Ahora me preocupa  otra cosa.

Yo suelo hablar entre sueños ¿Habré dicho  algo raro? O peor aún, ¿Habré roncado?

El sonido de golpes en la puerta y los ojos agitados de Bret me ponen en alerta.

—Son ellos, ¿cierto?— pregunto con el horror pintado en el rostro.

—Creo que se nos han adelantado, pequeña. —Dice al observar por la rendija—  Lo siento. La lluvia ha debido parar hace más de una hora pero me he quedado dormido.

— ¿Qué podemos  hacer?—pregunto ajustándome las zapatillas.  

—Buscar una salida posterior—indica extendiendo su mano hacia mí. — ¡Vamos! ¿Puedes caminar? —encojo los hombros, a lo que él sugiere. — Intenta levantarte.

Una mueca de dolor y mucha voluntad me ponen de pie en un santiamén.  Salimos de la habitación y me dejo guiar hasta la parte posterior de la cabaña. Lo único que podemos ver afuera son matorrales y piedras irregulares.

—No tenemos mucho tiempo para pensar, ¿vale?— dice mientras saca con cuidado el cerrojo— Así que rápidamente trata de buscar algo afilado que llevar para cuando yo abra esta puerta.

Comienzo a buscar con la mirada,  el pulso se me sale por la boca, los oídos están zumbando pero por encima de ello, puedo ver que hay latas oxidadas en un pequeño montón de basura.

—Bret, ¿esto servirá? –digo mostrándole mi hallazgo con entusiasmo.

Él  hace una seña que guarde silencio, así que con sigilo sigo mirando en la basura y encuentro unas tijeras pequeñas y una navaja de mano. Guardo todo rápidamente en los bolsillos.

—Hay personas en el tejado, Andy. —musita mientras trata de aflojar el otro cerrojo.

— ¿No piensan entrar a la fuerza?—susurro sin quitarle el ojo a la puerta.

— Están esperando arrinconarnos  y cazarnos  como presas. — Musita exasperado— Así que debemos esperar una pequeña oportunidad para que podamos escapar.

— ¡Rayos!

De pronto, todo pasa muy rápido.

— ¡Corre!— es lo único que escucho, mientras Bret, jala de mi  mano en el momento exacto en el que entran los forajidos.

Bret  ha  aflojado  la puerta trasera justo a tiempo. Parte de mí se encuentra aliviada de poder huir, pero luego me doy cuenta que mis esperanzas son en vano. Los forajidos corren tras nosotros,  y nos alcanzan rápidamente.
Estamos rodeados.

—Vaya nuestra suerte. — Dice el más moreno de ellos. —Miren  nada más. Hemos hallado al gánster gringuito en estos lares.

Bret, no se detiene y comienza a luchar hábilmente  contra ellos;  son 9 contra uno, pero parecen no pelear muy bien, porque Bret ya lleva noqueando a tres, aunque aún  los seis  restantes se ven más resistentes.

-¡Huye! —Grita Bret  al ver que me he quedado estática.

En ese momento, lo único que pienso es que  estamos en desventaja. No quiero dejarlo solo a merced de ellos.

No puedo irme y  abandonarlo. Busco una piedra que pueda cargar  y me lanzo con todo a la cabeza de uno de
ellos pero para mí mala suerte, le cae en la espalda y no le hace mucho daño.

El tipo se gira y suelta a Bert, quien no se ha dado cuenta de mí accionar por estar peleando con los restantes.

Horrorizada, reconozco  aquel rostro. ¡No puede ser! Retrocedo buscando en mi bolsillo la tijera o navaja para defenderme.

—Hola, bonita. —Aquella voz rasposa y gangosa se me cala en los huesos de forma espeluznante— ¿Ya estas lista para darme lo que quiero?

Su voz me estremece pero no me quedo quieta, así que intento correr y esconderme entre los arboles a los cuales soy buena trepando.

—Correr  no te servirá, pequitas. Te voy a alcanzar, ya verás—Amenaza riendo tétricamente siguiendo mis huellas.

No miro  hacia atrás, y trato de avanzar lo más que puedo.

“Por favor, por favor que no me localice”. Pido rogando y rezando.

Sigo  un camino en zigzag, internándome en el bosque, buscando un árbol frondoso al que subirme.

Es más difícil de lo que me he imaginado. La herida en mi pierna está comenzando a sangrar  así que me detengo, no creo que pueda ir más lejos, así que intento trepar. Subo con arduo esfuerzo,  y ruego que  de verdad no pueda ser descubierta.

—Bonita, bonita, sal de donde estás, —canturrea  con malicia— Te voy a encontrar.

Me quedo en absoluto silencio, inhalo y exhalo lo más pausado posible. Los pasos se van alejando de la zona de mi escondite, así que me quedo quieta unos segundos más, alerta a cualquier  movimiento.

Momentos después, una mano me sujeta la cintura y yo doy un grito de muerte al descubrir que el agresor me  ha encontrado.

—Si hubieses sido más inteligente lindura, no habrías dejado rastros de sangre. —se burla mientras mete presión a mi herida haciéndome gemir. — Ahora, colabora conmigo o le meto un balazo al rubio que sigue torturando a mis amigos.

Hago caso muy a mi pesar, mientras el hombre me arrastra hacia el claro donde se lleva la pelea.

-Bueno, buenooooo…. Pero miren lo que encontré, compañeros. —Anuncia con tremendo vozarrón sujetándome de la melena. — Una bonita palomita que se había perdido.

Bret me mira horrorizado  y corre hacia mí, pero en ese descuido es sujetado y tirado al suelo por los otros.

—Este no es tu pelea, amigo—aconseja el tipo que me tiene maniatada. —Si no quieres que te dispare, rubio. Dejaras a esta muñeca para nuestro disfrute y tú te iras brincando de aquí, ¿capicci?

Miro con miedo y esperanza a Bret; sé que estamos en desventaja  y las cosas no pintan bien, pero yo no quiero ser la fuente de diversión de estos malhechores.

Bret, parece considerar por un momento la oferta. ¡No puedo creer que así sea!

—Si no me vais a  disparar, está bien—responde con una calma que me aterra y quiebra el alma. — es toda suya. —Oigo con incredulidad.

— ¡No! —protesto entre sollozos.

Él, gira a observarme sin remordimientos y de sus labios brota aquellas palabras que habían sido una amenaza horas antes—Te dije que me importaba salvar mi pellejo antes que el tuyo.

-Wow, ho,ho,ho, rubio. —Ríe el cabecilla de la banda— ¿Vas a dejar a tu pareja a nuestra merced, así, sin más?

- Ella no es nada mío—replica haciéndome notar que mi suerte está echada.

Con la espalda hacia nosotros, él se va alejando del camino y a la distancia se oye que susurra:

Disfruten.


CONTINÚA AQUÍ


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¡¡Muy  buenas horas!! Espero que todo este yendo  muy bien en su lado del mundo.
Aquí vamos con la  continuación de la historia.  ¿Qué os pareció?

La firma  la pueden llevar si es su deseo, no la ofreceré personalizada.

Gracias de antemano, por pasar por aquí.  


¡¡POR ALBERT, CON ALBERT Y PARA ALBERT!!




¡Que viva la Guerra Florida! y lo que es mejor ¡Que viva el Candymundo!






LizvetArdray

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Niño/a del Hogar de Pony
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GUERRA FLORIDA 2019











TATTOO

DISCLAIMER: Candy Candy y sus personajes, no me pertenecen sino a Mizuki y la mangaka Igarashi. La historia a continuación ha sido escrita y editada por su servidora.

Esta historia es de mi autoría, producto de mi imaginación. El uso de los personajes y sus nombres pueden contener variaciones en sus caracteres y/o similitudes. Así como también partes de la historieta han sido tomadas para fines de la historia que ha sido escrita sin fines de lucro y sólo para entretenimiento.

DEDICATORIA: Esta lectura va dedicada a cada una de las integrantes de ALSS, porque siempre la trinchera esté donde esté va unida.



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Parte 3
AQUÍ



—Son unos tontos—vocifera poniéndose en pie uno de ellos— ¿No  ven  que le han dado una oportunidad a ese rubio para que regrese con ayuda?

—Tal vez— repone otro mientras toma una tira y me venda la boca— Pero no queríamos gastar más nuestra energía tratando de vencerlo. Ese tipo  es más duro que una roca.

—Le hubieses disparado. — prosigue el primero— ¿O es que no tenemos balas?

—Piénsalo bien, bruto— responde molesto un tercero— Si es el gánster del que todo el mundo habla, tendremos problemas después con su pandilla.

—Entonces será mejor, que nos apresuremos y  disfrutemos de esta palomita. —Sugiere lamiéndose los labios mientras me desnuda con la mirada—Movámonos de  este  lugar, antes que tengamos otra sorpresa.

—Yo digo que ella no vale la pena—comenta otro a quien no logro ver pero ata mis manos con una correa—Porque mejor no la matamos y tiramos el cuerpo por el acantilado.

— ¡Claro!  Hagamos eso. Pero primero, pretendo desnudarle y disfrutar de ella una y otra vez, hasta que me canse—sugiere el más horrendo de ellos.

—Buena idea cumpa— comenta con éxtasis uno de ellos— Tiremos los dados y veamos a quien le toca primero…

Inhalo profundo mientras trato de sacudirme del shock en el que me encuentro.

Por lo general,  soy malísima expresándome con palabras. No  doy cumplidos extensos,  hablar en público no es lo mío, pierdo batallas verbales con facilidad, lo único que tengo a mi favor  es que sonrío siempre con amabilidad.

Pero  eso no me hace sociable.  No. Soy desconfiada por naturaleza. Cuando camino por la calle, no miro los rostros de las personas, más bien la mirada la tengo fija entre sus cabezas y  es así que sigo adelante; una manía mía, para  evitar  ver si hay personas juzgándome con la mirada.

Jamás pensé que mi vida iba a dar un giro tan inesperado e iba a estar a merced de hombres cuyos gustos por los vicios me son despreciables o peor aún lleven tatuajes en el cuerpo;  sin embargo, aunque no pueda  hablar, sé que debo luchar por mi vida cueste lo que cueste.

Aprieto los  puños tratando de pensar con rapidez; aprovecho que ellos  están distraídos estos segundos  negociando los turnos sobre mi cuerpo para moverme y arrastrarme  hacia la base de un árbol.  Apoyo mi cuerpo en cuclillas en el tronco,  con las manos trato de apoyarme para darme el impulso y así correr bosque adentro.

“Track-Track”

—Si piensas que vas a poder escapar  sin una bala en tu cuerpo, es  que  estás equivocada rulitos.

Me quedo hecha una pieza; no hace  falta que me amenacen para darme cuenta que tengo  todas las de perder.

—Vamos, voltea. —Sisea mientras me apunta en la espalda sin dudar. —Camina.

Obedezco con lágrimas de impotencia. No quiero morir, pero  si voy a hacerlo, prefiero dar guerra antes que me desgracien con sus sucias manos.

— ¡Ahhhhhhhhhhhhhh!—Doy un giro que ni él se lo espera  y comienzo patear en la ingle de mi captor. — ¿Te  has vuelto loca?—gime furioso y adolorido.

Las manos toscas de alguien más sujetan mis cabellos y tiran de él.

—Así que la palomita tiene agallas. —brama el tipo de barba  y tatuajes. —Bien, veamos si besa con la misma intensidad con la que patalea.

Y mientras me retuerzo de su agarre, la tira  va cayendo de mi boca.

—Antes muerta—alcanzo a decir mientras sigo dando patadas  moviendo la cabeza como loca.

—Quieta—amenaza colocándome una navaja en el cuello, sujetando mi cabeza de manera brusca, logrando que sus ojos se encuentren con los míos. —No me importa si me muerdes, rubia… Me gusta todo lo rudo.

Mi rostro de desprecio no parece importarle. Sonríe mostrando unos grotescos dientes a la vez que se acerca  a besarme. Entorno los ojos, pero de pronto  escucho un estruendo a mi costado que me hace  caer al suelo.

¡Auch! ¡Cómo duele! Acabo de golpearme la cabeza en una piedra.

Cierro mis párpados y los vuelvo a abrir, tratando de entender que está sucediendo.

El tipo que me estaba por besar, se encuentra desparramado a mi costado inconsciente. Los otros  rufianes se han olvidado que existo y están disparando hacia los árboles con sus pistolas a la vez que maldicen, pero  no sirve de mucho porque van cayendo uno a uno en diferentes partes del claro.

— ¿Qué pasa?— pregunto aliviada de no tener que lidiar con esta pandilla.

Nadie contesta.

Trato de levantar mi cuerpo pero la visión se vuelve nublada, así que  vuelvo a caer.

Acostada como estoy, veo unas botas borrosas aparecer.

Me pongo inquieta.  ¡Tengo que moverme!  

Los oídos me zumban grandemente, mi respiración  está muy errática y descontrolada, pero mi cuerpo está muy  alerta tratando de descubrir quién podría ser el que se acerca.

—Shhhh. Tranquila, Andy—escucho para mi sorpresa—Ya todo acabó, pequeña. Déjame levantarte despacio.

Reconozco  esa voz. ¡Claro que sí!

Mi cuerpo se pone a temblar. Es más de lo que puedo soportar en un día.

—Shh.  Calma, cariño. No  va a pasarte nada malo—susurra con suavidad—Nadie logrará hacerte daño mientras estés  aquí conmigo.

—Eres malo—sollozo sin poder contener las lágrimas— Dijiste que me abandonarías, que no dudarías en dejarme a mi suerte.

—Lo sé. —Musita levantándome con cuidado hacia su regazo. —Sé lo que dije, pero ¿realmente lo creíste?

— ¡Por supuesto que lo creí!—protesto. —Apenas nos conocemos, así  que… ¿por qué  querrías arriesgar tu vida por mí? No tiene sentido.

—Y sin embargo tiene todo el sentido del mundo para mí. —comenta con una sonrisa.

— ¿Eh?

—Está bien mentirle a alguien que tiene miedo. —Argumenta encogiendo los hombros— Solo quería que reaccionaras y me dejases ayudarte.

—Pues me hubieses dicho, así yo habría estado preparada mentalmente. —farfullo decepcionada. — ¡Realmente pensé que era el fin para mí!

—Por lo que vi,  diste pelea hasta el final—felicita  palmeándome la espalda con orgullo— Pero para que lo sepas,  no pasó por mi mente, dejarte sola.

— Ajá.

—Tenía que ir por mi rifle  sniper. —Explica  mientras señala  un arma larga con visor de largo alcance. — Era la única manera de vencer a tantos de manera infalible.

Mis ojos se llenan de reconocimiento.

— ¡Eres un soldado! — musito asombrada plegando las manos.

—No, cariño.  No lo soy. — responde divertido.

—Entonces… ¡eres un cazador!—afirmo muy segura.

—No, mucho menos un cazador— responde contrariado. — Amo a la naturaleza y los animales, más de lo que te puedas imaginar.

—Entonces…—coloco mis dos dedos índices chocando uno contra otro. No quiero preguntar esto, pero tampoco me puedo quedar con la duda.

— ¿Entonces…?—pregunta enarcando una ceja, animándome a continuar.

— ¿Eres un gánster?

La risa brota de su pecho con tanta fuerza  ante mi pregunta, que no me siento ofendida que se esté riendo de mí. Al contrario. Me agrada. Aunque ni siquiera sé porque le estoy dando demasiada importancia a una risa.

“¡Mentirosa!—grita mi consciencia. —Él te gusta.”

—Oye, ya basta de burlarte a mis  expensas— codeo tratando de mostrarme severa.

Él, me observa un momento, sus ojos azules siento que se vuelven más intensos, brillantes.

—Tienes razón, pequeña—susurra acariciando mi frente con mucho cuidado. Ese roce me estremece, me hace suspirar sin que yo pueda encubrirlo. —Déjame revisar ese golpe que te has dado hace un rato. ¿Puedo?

—Claa-ro. —Convengo  distraída de repente por su cercanía— Revisa todo lo que quieras…—susurro por lo bajo.

— ¿Qué dijiste?— pregunta tomando con su mano mi barbilla haciendo imposible que esconda mi rostro colorado de él.

— ¿Qué  vamos  a hacer con todos estos cuerpos tirados?—digo tratando de distraerle de mi gran bocota.

—Supongo que la policía vendrá en un rato y se los llevará.

— ¿La policía?

—Sí. —Explica mostrándome unos dardos  color fucsia. —  Solo les disparé con tranquilizantes dignos de dormir a elefantes adultos, así que no están muertos realmente, solo dormidos profundamente.

—Entonces tú…

—Les llamé ni bien salí de aquí, tengo una villa  muy cerca  de  esta zona.

— ¿Una villa?

—Una villa. —repite como si fuese lo más natural del mundo. — Ahora. Basta de preguntas. Apoya tus brazos en mi cuello. Debemos ir al lago que  está cerca de aquí para limpiarte  todas esas heridas.

Muevo la cabeza de manera afirmativa, solo basta para que él con mucho cuidado me levante como si fuese un frasco de vidrio a punto de romperse.

Apoyo mi frente en su pecho emitiendo largos  suspiros. Me siento afortunada. Es como mi paraíso personal, aunque solo dure cinco minutos.

Al llegar a la  rivera, deposita mi cuerpo sobre el pasto.

—Gracias.

—Espera aquí un segundo— Me sonríe  mientras se quita la camisa de un tirón y avanza hacia el  agua con una botellita pequeña en mano.

Mis ojos se entornan de la sorpresa. No lleva la venda que le puse horas antes, pero eso no es lo que me asombra.

¡Bret lleva un tatuaje en toda la espalda!

Me levanto  con esfuerzo y voy tras él sin quitar de vista el dibujo intrincado que lleva en la espalda.

Ladeo un poco la cabeza para entender la figura, que tiene escamas y la imagen de un temible animal. ¿Un dragón tal vez?

Las ondas del agua golpean mis botas haciéndome reaccionar a tiempo.

— ¿Qué haces? —escucho que dice sorprendido que  esté a poca distancia de él. — ¿Te sientes bien?

—Sí, todo bien. ¡Je,je!

— ¿No te sientes mareada?

—En absoluto.

—Ya veo. Déjame adivinar. Quieres darte un buen baño.

—Sí— admito avergonzada de tener que mentirle. — El agua se  mira bastante fresca.

— ¿Entrarás con botas al agua?

— ¡No! Por supuesto que no. ... Es solo que…

—Entiendo. Déjame ayudarte. —dice regresando hacia mí con una sonrisa. —Apóyate un momento en esta piedra para que así yo pueda sacarte las botas.

— ¡Bret! No es necesario. —Discuto débilmente—Yo puedo hacerlo sola…

—Quiero hacer esto por ti— confiesa sin quitarme la mirada de encima. —Estás débil, Andy. Por favor.

—Bret…—susurro conmovida mientras apoyo mis manos sobre la roca.  

Lentamente, el cierre de mi bota se desliza llegando hasta el final de la abertura. La mano de Bret se ubica bajo mi muslo, logrando que mi piel  tiemble bajo su contacto.

Con destreza, mis pies se encuentran liberados en segundos, pero mi piel siente todas sensaciones febriles del momento. El bochorno  aumenta en mi cuerpo, y mi corazón está bombeando a ritmo de tambores con fuerza.

— ¿Mejor?—susurra él volviendo a ponerse en pie.

—Solo tengo mucho calor—explico quitándome la casaca que horas antes él mismo me había dado.

—Uhm…. ¿Andy?

Demasiado tarde reacciono al recordar que no llevo falda debajo, solo una blusa ligera que me  cubre apenas la ropa interior.



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¡¡Muy  buenas horas!! Espero que todo este yendo  muy bien en su lado del mundo.
Aquí vamos con la  continuación de la historia.  ¿Qué os pareció?

La firma  la pueden llevar si es su deseo, no la ofreceré personalizada.

Gracias de antemano, por pasar por aquí.  


¡¡POR ALBERT, CON ALBERT Y PARA ALBERT!!




¡Que viva la Guerra Florida! y lo que es mejor ¡Que viva el Candymundo!






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GUERRA FLORIDA 2019











TATTOO

DISCLAIMER: Candy Candy y sus personajes, no me pertenecen sino a Mizuki y la mangaka Igarashi. La historia a continuación ha sido escrita y editada por su servidora.

Esta historia es de mi autoría, producto de mi imaginación. El uso de los personajes y sus nombres pueden contener variaciones en sus caracteres y/o similitudes. Así como también partes de la historieta han sido tomadas para fines de la historia que ha sido escrita sin fines de lucro y sólo para entretenimiento.

DEDICATORIA: Esta lectura va dedicada a cada una de las integrantes de ALSS, porque siempre la trinchera esté donde esté va unida.



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Parte 4
AQUÍ


—Lo siento. —Gimo con todos los colores en la cara. —Por un momento olvidé que… ¡Ay, lo siento tanto!—me cubro el rostro con ambas manos.

—No puedo decir que me quejo de la hermosa vista que tengo  ante mí—susurra con voz pausada y lenta. Se me escapa un gemido de sorpresa cuando descubro que  su mirada se pasea a discreción por todo mi cuerpo. — ¡Auch!

— ¡Ya, basta!—exijo  recogiendo la casaca para poder cubrirme  luego  de darle un puñetazo en el pecho. Golpe  que apenas logro dar, porque como me ha pasado en las últimas horas, mi mano se queda pegada a su pectoral como si fuese un imán imposible de separar.

—La verdad es que no entiendo si pretendes golpearme o seducirme, preciosa. —ríe mientras sujeta mi muñeca con galantería.

— ¡Hey!—grito mientras me palmoteo  la mejilla con la otra mano.

Debo  despertar de este embrujo de sensualidad que emana este hombre.

— ¿Qué pasa?—pregunta con seriedad y yo solo rolo los ojos. Cómo sí él no supiese todos los  estragos que estoy pasando por causa suya.

—Nada. —Respondo en un suspiro. —Creo que estoy un poco cansada. Sí,  eso debe ser.

Bret asiente en silencio mientras  vuelvo a sentarme sobre la roca. El cansancio y el dolor de cabeza se están volviendo muy demandantes.  Coloco mi dedo índice sobre los costados de mi sien y trato de darme un masaje.

Sin previo aviso, Bret sujeta mi cintura,  las piernas  y me levanta en vilo.

— ¿Qué haces?— digo alarmada  cuando me doy cuenta que ambos nos dirigimos a la parte más honda del lago. — ¿Estás loco?

—Necesitas que te limpie la herida — comunica caminando  con firmeza—No te pongas difícil, Andy. Solo será un momento.

— ¿Qué  no me ponga difícil has dicho?—protesto  frunciendo el ceño molesta—Es  usted quien se  está tomando  atribuciones con mi cuerpo sin mi autorización.

—Ahora me tratas de usted ¿Eh?—suspira sin dejar de avanzar. — Andy,  estás  herida. Y por más que me atraigas no voy a seducirte o propasarme contigo. Te di mi palabra de caballero. ¿No es así?

— ¿Te resulto atractiva?—espeto un poco sorprendida. Pero rápidamente muevo la cabeza ambos lados, eso no es lo importante ahora. —Olvídalo. Es solo que no me gusta que me traten como muñeca de trapo.  Además….tengo poca ropa debajo  y…

—Una casaca que esconde todos tus atributos, no debes preocuparte por eso. —Sonríe —Y para que lo sepas, sí, Andy. —Susurra muy cerca  de mi oído— Me resultas arrebatadoramente atractiva.

— ¿Qué has…?

¡Splash!

El agua fresca inunda  todo mi cuerpo de un solo tirón. Apenas me ha dado tiempo para retener la respiración.

—Cof, cof... —Sé nadar muy bien, pero con esta pierna adolorida me resulta un tanto  difícil, así que he tragado agua.

Agito las manos en el agua  unos minutos tratando de mantenerme a flote mientras busco al causante de mis males presentes.

— ¡Bret! Cuando te encuentre, te voy a dar de topes—amenazo  echando humo por la nariz. — ¡No puedo creer que…!

— ¿Estás bien?

— ¡Ay!—grito por enésima vez al sentirme sorprendida  con sus manos sobre mi cintura.  Giro para enfrentarle con toda la rabia del momento, pero verle todo mojado y sexy me hace decir — ¡Pero qué músculos!— con voz aguda y chillona.

—Me encanta ponerte nerviosa. —sonríe guiñándome el ojo.

—Son ideas tuyas—refuto sin poder mirarle—Solo me has dado un susto de muerte.

—Lo siento— musita apretándome hacia su pecho. —No quise hacerte daño, pequeña.

— Bruto. — contesto según yo  enojada, pero “bien” que sigo acomodada entre sus brazos.

— ¿Me disculpas si  confieso que te dejé un momento solo porque quería recoger una planta del otro lado del lago?

—Tal vez—replico con curiosidad. — ¿De qué planta estamos hablando?—digo mientras miro con interés algo parecido a un  tallo con flores anaranjadas.

—Primero vayamos a la orilla. —sugiere deslizándose  hacia allá. — Luego tendré que aplicar los capítulos florales sobre tus heridas para que desinflame y desinfecte.

Una vez acomodados en la orilla, en completo silencio estira mis piernas  y comienza a aplicar  sobre ellas el ungüento de la planta.

—Es caléndula—explica frotando con suavidad. —Te va ayudar a sentirte mejor luego de un momento.

—Gracias —musito sorprendida de su conocimiento "herbal". —No tienes que hacer esto por mí… Podrías dejarme en un hospital…

—Shhh. No se te ocurra decirlo, Andy. —Dice mientras coloca un dedo sobre mis labios— Lo hago con mucho gusto. No estoy esperando algo a cambio.

Le observo con detenimiento unos segundos tratando de descifrar si hay gato encerrado en esta situación. Me rindo. No puedo sostener su mirada azul  y transparente.  Suspiro y me froto la sien que está latiendo con pulso propio. Debe ser que la migraña ha vuelto.

—Tienes que sacarte esa ropa mojada, o si no te pondrás  a temblar. —sugiere frotando mis brazos. — Usa mi camisa. Está seca.

Quiero responder algo inteligente o al menos que sea gracioso, pero siento mis ojos calientes, el cuerpo pesado además que mi garganta de pronto está seca. Me desvanezco  sobre la orilla. Agotada.

— ¿Andy?—pregunta con rostro alarmado. — ¿Qué pasa?

—No…puedo…

—No puedes ¿qué? ¿Cambiarte la ropa?— dice mientras me saca la casaca. —Deja yo lo hago por ti.

—No… puedo…—trato de hablar pero la voz se me apaga.  Mi cuerpo  tiembla sin que yo pueda hacer algo por controlarlo.

—Será mejor que te lleve a un médico ahora mismo. —me dice a la vez que levanta mi cuerpo  con una facilidad sorprendente. —Debes estar presentando los primeros signos de infección.

—Solo…dormir—susurro tratando de calmarlo.

Él no me escucha,   rompe mi blusa  con maestría para luego enfundarme en su camisa seca.

—Aguanta solo un poco pequeña. —Su voz suena un poco arrítmica. —Ya verás que te recuperarás de esto.

El aire golpea parte de mi rostro a medida que Bret avanza.  El silencio no es incómodo, aprovecho a disfrutar el vaivén de su caminar apresurado junto al latido de su corazón que me va adormeciendo.  Las circunstancias son de lo más inadecuadas pero aunque sienta  frío en el cuerpo, después de muchas lunas, mi corazón siente calor.

—Ya estamos llegando, cariño—anuncia  cuando ingresa a través de un portal de rosas.

Con mucha  presteza  varias personas se acercan corriendo en nuestra ayuda. Bret, no me suelta, sino que prosigue su camino mientras da órdenes que traigan al médico.

Pasamos por el costado de  unos pasillos, subimos unas escaleras y llegamos a una habitación.

—Bret…

—Tranquila, pequeña. Todo estará bien. — musita besando mi frente.

Me siento con dificultad sobre la cama. Una mujer  ayuda a sostenerme a la vez que intenta sacarme el resto de ropa interior que llevo mojada.

No sé dónde  estoy o quienes viven en este lugar, pero lo que sí sé es que no quiero permanecer sola con  esta desconocida.

—Quédate—pido sujetándome de su pantalón.

—Puedes  estar tranquila, Andy. —Asegura con una sonrisa—Una vez que te ayuden a cambiar de ropa, regresaré y no me moveré de aquí. —promete cogiendo mi mano para depositar un beso.

Me siento débil como para protestar, así que solo dejo que él se retire en tanto me visten y me ponen  ropa calientita.  Una vez lista, me recuesto de costado sobre la cama. Es muy grande para mi gusto.

—Tienes fiebre—me dice la mujer amablemente—pero no puedo dejarte con la ropa mojada y sin toalla para el cabello. —Prosigue  a la vez que me acomoda dentro de las sábanas y mantas. —Traeré  lo que hace  falta.

—Gracias—susurro sintiendo los estragos de la herida y de la fiebre.

El sonido de la puerta cerrándose avisa que he quedado sola; sin embargo no es por mucho tiempo porque Bret, ya  está a mi lado con una toalla sobre los hombros  y al parecer se ha puesto un chándal blanco.

—Lamento mucho no haberte traído antes—su mano acaricia mi rostro con suma sutileza. —El médico ya  está en camino.

—Todo…está bien. — Balbuceo con los ojos vidriosos.

—No, no lo está. —refuta con el ceño fruncido— Pero lo estará pronto, pequeña. Me estoy asegurando de ello.

—Mis ojos… se cierran, Bret. —confieso molesta conmigo misma por  no poder aguantar más.

—Está bien, preciosa. —Responde con la voz trémula. —Ya verás cuando despiertes.  Todo esto solo habrá sido un mal sueño.

Sostener su mano, es uno de mis últimos  recuerdos antes de quedar profundamente dormida.

No sé cuánto tiempo pasa pero sé que aún estoy en cama porque la fiebre no me deja con facilidad. Tiemblo. Sudo. Suspiro.  Muevo mis ojos en busca de Bret  pero  no logro distinguir con claridad las voces o las personas que hay alrededor mío.

—Si pasa la noche, el peligro se habrá ido para siempre—escucho entre sueños a alguien.

—Entonces seguiré quedándome junto a ella para  estar alerta de cualquier cambio. —Esa voz cálida sí reconozco. — Gracias doctor.

Sonrío entre sueños e imagino esos ojos azules tan pícaros y suspicaces. Prometo a mí misma que debo luchar contra esta fiebre porque no  quiero perder más momentos para estar junto a Bret.

—Bret…—le llamo en la inconsciencia.

—Aquí estoy, preciosa— escucho que responde mientras sujeta mi mano. — ¿Qué necesitas?

—Bé..sa…me—Pido de pronto sin ninguna razón.

—Andy…Cielo, estás delirando por la fiebre—argumenta él tocando mi frente.

—Por favor— no sé por qué me duele su rechazo o por qué se lo  ruego en estos momentos pero no me detengo. —Bésame, Bret.

— ¡Vaya! Hasta  cuando estás enferma  quieres seducirme ¿eh?—intenta bromear. Pienso que se va alejar sino fuera porque siento que  toma mi barbilla entre sus manos. —Cómo quisiera que no estuvieses delirando cuando me lo has pedido, cariño. —susurra.

—Uhm—sonrío entre sueños. — Pícaro.

—Pues más vale pedir perdón que permiso—dice él acariciando mi nariz—Pero en este caso, como ya me has dado permiso, luego  no me culpes si no lo recuerdas cuando despiertes. ¿Vale?

Quiero decirle muchas cosas pero no tengo oportunidad; ya la suavidad de sus labios acaricia mi febril boca. Besos  cortos y delicados va depositando alrededor de mi rostro. Mi cuerpo sigue estremeciéndose  bajo su contacto, pero no me importa, moriría mil veces para poder sentir todas estas sensaciones maravillosas que solo él logra despertar en mí. Sus labios encuentran el camino hacia los míos pero no es suficiente para saciar mi sed, quiero más, mucho más. Gimo de placer al disfrutar el roce de su lengua; me apodero de su boca con ansias, como una persona sedienta que acaba de encontrar su oasis personal en el desierto. Ambos gemimos al enrollar nuestras lenguas, una sensación de haber encontrado el elixir de vida provoca que nos sigamos devorando intensamente. Nuestras respiraciones se vuelven erráticas, agitadas, profundas. ¡Él besa de maravilla! ¡Oh, cielos, sí! ¡Y es todo mío en estos momentos! ¡Mío!

—Me  estás volviendo loco, princesa—señala interrumpiendo el beso. — Pero no voy a abusar de ti en  momentos como este.

Sonrío extasiada y extiendo mi mano.

—No me importaría—confieso con una sonrisa embobada.

—Ya lo creo, preciosa—suspira sujetando mi mano. —Pero no me lo hagas más difícil, por favor.

Me aferro a su brazo como si fuese mi almohada, abro los ojos pero todo está muy oscuro. No logro ver su rostro.

—Duerme, cariño. Estoy aquí. —Oigo que dice antes que  me pierda totalmente en el mundo de los sueños.  



CONTINÚA  AQUÍ



 .:. ALSS .:. Mini Fic " TATTOO" Parte 1 ** Agente Lizvet Ardray**  - Página 2 GM6MIHH

¡¡Muy  buenas horas!! Espero que todo este yendo  muy bien en su lado del mundo.
Aquí vamos con la  continuación de la historia.  ¿Qué os pareció?

La firma  la pueden llevar si es su deseo, no la ofreceré personalizada.

Gracias de antemano, por pasar por aquí.  


¡¡POR ALBERT, CON ALBERT Y PARA ALBERT!!




¡Que viva la Guerra Florida! y lo que es mejor ¡Que viva el Candymundo!






LizvetArdray

LizvetArdray
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony



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GUERRA FLORIDA 2019











TATTOO

DISCLAIMER: Candy Candy y sus personajes, no me pertenecen sino a Mizuki y la mangaka Igarashi. La historia a continuación ha sido escrita y editada por su servidora.

Esta historia es de mi autoría, producto de mi imaginación. El uso de los personajes y sus nombres pueden contener variaciones en sus caracteres y/o similitudes. Así como también partes de la historieta han sido tomadas para fines de la historia que ha sido escrita sin fines de lucro y sólo para entretenimiento.

DEDICATORIA: Esta lectura va dedicada a cada una de las integrantes de ALSS, porque siempre la trinchera esté donde esté va unida.



*********************


Parte 5
AQUÍ


Abro los ojos de golpe.

Me duele un poco la cabeza, pero  estoy segura que no estoy soñando. ¡Le  he besado!

Ni en mi más locos sueños yo, la que dijo que jamás de las jamases se lanzaría a un hombre, pensé que  me  habría de tragar  mis propias palabras.

Tengo la sonrisa de oreja a oreja. Jamás hubiese creído que podía ser tan  avezada. Mira que pedir un beso. ¡Ja!  

La habitación  tiene una entrada de luz tenue por la ventana, así que no puedo observar  a detalle  dónde me encuentro.

A un costado de la cama inmensa en la que  estoy, hay  un sillón en el cual reposa una dama, la misma mujer que me ayudó anoche a  vestirme.

Ladeo mi cabeza mientras reviso la venda que llevo en el muslo. No está nada mal. Trato de estirar y recoger la pierna, para mi alivio no siento molestia alguna.

— ¡Oh, gracias al cielo!—el sillón chirrea anunciando que la mujer  ha despertado. — Iré  a buscar al señorito, ahora.

—Espere…—pido demasiado tarde porque  ya la chica ha desaparecido de ahí en un santiamén.

Suspiro profundamente. Estiro los brazos con abandono mientras me alisto a descender la cama.

Me gusta la claridad.  Voy hacia las cortinas, las abro y me quedo extasiada ante la vista.

— ¡Wow! ¡Qué  hermoso jardín!

—Me alegra saber que  finalmente ha despertado, señorita.

Frunzo el ceño al no reconocer esa voz. Doy una vuelta de ciento ochenta grados y me quedo estupefacta con el varón que veo frente a mis ojos. Alto, refinado,  cabello rubio un poco más corto, pero juraría que es él.

— ¿Bret?—tanteo el saludo confundida por la formalidad distante  con la que me observa.

—No, señorita—comenta frunciendo el ceño un poco extrañado. —Mil disculpas, tal vez aún se siente confundida debido al golpe en la cabeza que se ha dado.

— ¿Cómo dice?—pregunto llevando mis manos a la cabeza. Palpo que lo parece ser una venda, pero no me asusta tanto como lo que estoy a punto de preguntar. — ¿Usted no es Labret?

—Uh, por supuesto que no. —Afirma con amabilidad y cortesía. —Creo que tal vez  necesita recordar con calma...

—No puede ser—refuto contrariada. — ¿Está seguro que  usted no es Labret?

—Se lo aseguro.

— ¡Quítese la camisa!—indico a la vez que salto de la cama y corro a prisa hacia donde se encuentra él.

—Espere, señorita, no puedo hacer eso.

— ¿Por qué no? El  Bret que yo conozco  no duda ni un segundo en desnudarse en mi delante.

—Yo no soy quién usted piensa—rebate sujetando mis manos.

—Lo creeré  si veo que  no lleva el tatuaje en la espalda. —Insisto desafiante.

—No soy de los que usan tatuajes—replica

—Tengo que verlo. Yo sé  que  usa uno—musito desesperada. — Solo… Estoy segura…Por favor…

Con un gesto de resignación, noto la incomodidad del joven  delante de mí. No  entiendo; él luce como Bret, pero su voz no suena como tal. Mientras  cavilo en esta nueva información, poco a poco los botones de su camisa revelan un abdomen bien formado, unos pectorales envidiables pero para sorpresa mía, no siento nada.

Luego de aflojarse la camisa encima del pantalón, gira, desliza la  camisa hacia su torso mostrándome la  espalda lampiña y sin rastro alguno del inmenso tatuaje  que  estaba segura vería allí.

— ¡Oh!— me llevo la mano a la boca  incapaz de poder creer.

— ¿Ya se cansó de mirar?

Aquella voz impaciente interrumpe mi estado estupefacto.

—Lo siento—me excuso sin saber qué hacer. — Entonces…. Usted es…—le miro un poco  avergonzada, atónita, tratando de entender la situación.

—Anthony Brown, señorita—hace una reverencia con su cabeza mientras vuelve a colocarse los botones de su camisa—Tal vez no me recuerda, pero le dije  mi nombre  aquella noche que la ayudé  a huir de esos rufianes.

— ¡Eh!  Un momento—protesto con una sonrisa sarcástica. — ¿Cree  que soy tonta? ¿Me queréis tomar el pelo?—refuto molesta. —Sé muy  bien quien me defendió. Bret lo hizo. ¡No, usted! Incluso,  recuerdo muy bien que fue él  quien   me  trajo anoche hasta aquí, a esta habitación.

—Temo  que  está  equivocada, señorita—responde con calma  y con lástima. —Fui yo quien la trajo. No existe ningún Labret o Bret  que trabaje  o viva en esta mansión.

Mi corazón cae al suelo.

“¿Bret no existe?”  Eso no lo puedo  admitir.  Cierro mis ojos y me froto la cabeza. ¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡NO PUEDE SER!

La mucama que ha estado cuidando mi estado ingresa con ropas limpias.

— ¡Usted!—le señalo de pronto. —Usted  debe saber dónde  está el hombre que me trajo hasta aquí. Alto, cabello rubio un poco largo, llevaba  un enorme tatuaje en la espalda. Usó un chándal blanco. Uhmm…  Se parece al joven aquí presente, pero  los ojos son azul intenso,  su voz es diferente, más sensual…—el joven Brown enarca una ceja mientras hablo soñadoramente. Cuando noto que me mira escéptico detengo mi descripción. Pongo mi mano sobre la frente tratando de darle todos  los detalles posibles. — Ambos  estábamos mojados ¿recuerda?

— No. Lo siento mucho, señorita. —Responde la joven—Cuando  usted llegó  estaba inconsciente. Fue el joven Brown quien la encontró tirada en la calle hace unas noches.

“¿Unas noches?”

— ¿Cómo dice? —Siento que  estoy en una pesadilla. — ¿No llegué ayer por la tarde a este lugar?

—Ha pasado  tres días durmiendo. —Interviene el joven Brown. — Es imposible que haya llegado ayer, sobre todo  porque llevaba una infección muy fuerte.

Inclino  la cabeza  casi  resignada.  Es imposible  para mí pensar que todo ha sido producto de mi imaginación.  
Pero…pero  él me cargó, lo sé. Yo lo sentí. No puede ser todo un invento. ¡No!

Salgo con  prisa del cuarto dispuesta a descubrir la verdad.

— ¡Bret!—grito  a  todo pulmón— Bret, no me gusta  nada  esta broma. ¿Dónde  estás?

Camino  por los pasillos, abro y cierro puertas, pero  solo recibo silencio.

— ¡BRET!—vuelvo  a gritar  cada vez más ansiosa.

El “Bret” que yo conozco, no me abandonaría. No lo haría ¿verdad? Estoy segura.

¿Qué clase  de broma  cruel me  está  jugando el destino?

— ¿Qué sucede?—el sonido de una puerta hace que gire mi cuerpo hacia mi mano derecha. Un hombre alto, cabello  y bigote  negro, me mira con el ceño fruncido. — ¿Se puede saber quién es usted señorita para que haga tanto alboroto en mi casa?

—Lo siento, señor. Yo llegué anoche a  este lugar. Le doy las gracias por darme acogida—respondo compungida— Pero es que  yo no sé qué  tipo  de  juego me  están haciendo pasar. Busco a Labret, señor.

—No me dé las gracias, señorita….

—Oh, cierto. —replico al darme cuenta que está pidiendo mi nombre. —  Soy Andy, señor. Andy White.

—Muy bien señorita White. Para serle franco, apenas vengo a enterarme de su presencia en este lugar.  —Apuntilla con el rostro serio —Y en cuanto a quien sea ese tal Labret, no tengo la menor idea.

—Oh, cielos—suspiro contrariada— No puede ser que él  haya sido producto de mis delirios.

—Tal parece que así es. Aquí no  vive o se conoce a un joven con ese nombre. —Anuncia sacando  su reloj de bolsillo— Así que lo mejor será que  use  algo  apropiado de una dama antes de salir gritando como loca…

—Padre, basta…

Volteo a mirar al recién llegado. Es el joven Brown quien se  muestra bastante molesto  hacia su padre.

—Debes controlar a las damas qué ingresan a este lugar, Anthony. Te lo he dicho infinidad de veces.

—Padre…

El señor Brown encoje los hombros,  hace una ligera venia e ingresa a lo que asumo es su despacho.

—Lo siento mucho, señorita White. — se disculpa Anthony claramente fastidiado. —Padre no suele ser así. Es mucho más amable cuando se le llega a conocer.

—Por supuesto. — musito sin darle importancia.

Solo me interesa buscar a la única persona que me ha hecho sentir  como lo más preciado en el mundo.

—Aunque si debo ser sincero. —Prosigue señalando mi ropa—Sería mejor  si  le proporciono  una  bata al menos.

Agacho  la mirada y los colores se me suben al rostro.

¡Rayos!  Lleva razón. ¡Vaya manía mía de olvidar las cosas!  

Estoy vestida con algo semejante a un mini pijama satinado color rosa pastel, el encaje en los bordes cubre mis nalgas lo suficiente. No sé si debo decir que es un alivio, pero claramente puedo notar  que mis piernas se  muestran sin ningún pudor. Además el  cabello despeinado me debe  dar una pinta terrible.

¡Qué mal! ¡Muy mal!

—Discúlpeme, joven Antho…

El sonido de voces  alegres y frescas  se va acercando  hacia donde nos encontramos. Rápidamente, el joven Brown se desliza el saco y me cubre los hombros con ello.

¡Uf! Lo bueno de ser pequeña es que la ropa  de personas altas me queda como un abrigo.

—Vaya, vaya. Ja,ja,ja. Creí  que jamás vería  este día—se escucha una alegre voz. —Mi primito Tony por fin está disfrutando de los placeres de la vida.

Otras risas le secundan mientras observo avergonzada a tres jóvenes  que me devuelven el escrutinio con mucha intensidad.  

¡Oh, my!  “¡Por todos los dioses del Olimpo!” ¿Es  acaso este lugar una convención de modelos?

¡Todos son muy bien parecidos! Uno de ellos es tan rubio como el joven Anthony, la diferencia es que lleva el cabello mucho más largo, los otros tienen cabellos más oscuros, pero claramente puedo notar sus facciones varoniles y de singular belleza.

—Señorita White, permítame presentaros a mis primos, Alistair y Archibald Cornwell—me indica señalando al rubio de ojos azules y al moreno de ojos café. — Y este es  mi querido primo, Neal Leagan. —culmina señalando a trigueño y apuesto joven de ojos miel.

—Mucho gusto —saludo haciendo una venia a los tres.

—La señorita White es una invitada especial, primos—comunica el dueño de casa— Mientras ella se recobra de su lesión, se quedará aquí con nosotros.

Abro la boca asombrada. ¡Pero si ya me siento recuperada!

—En ese caso, el placer  es nuestro—indica el muchacho rubio  cogiendo una de mis manos para depositar un beso en ella.

¡Uh! Retiro por inercia la muñeca. No  quiero  ser  grosera pero es que tampoco estoy acostumbrada a ese tipo de trato galante. Hago un tímido gesto de disculpa a la vez que cierro más el saco para tener la sensación de protección.

—Joven Brown, quisiera ir a la habitación para poder colocarme algo de ropa — comento entre dientes.

—Por supuesto. Perdone mis modales—conviene con una sonrisa. —Adelante—Hace un ademán con el brazo para dejarme camino libre.

—No recuerdo el camino hacia allá. —admito con un gesto de disculpa.

—Yo la llevo, primo— ofrece el joven Archibald— Dígame en que habitación está alojada  y yo mismo me ofreceré de acompañante.

—No será necesario, Archie— responde Anthony deteniendo su avance— Tengo que dar algunas instrucciones a la mucama que debe estar esperando por la señorita.

—Oh, bueno. —Replica guiñándome el ojo— No es como si no nos fuésemos  a volver a ver ¿cierto?

Nos retiramos en silencio, alejándonos de las risas y bromas que los chicos se están gastando entre ellos.

—Por favor—detengo mi andar mientras sujeto su brazo para lograr que me escuche. —Necesito encontrar a Bret.

El joven Brown gira para encontrarse con mi mirada suplicante. Por un momento, quiero  creer que él es, Labret;  sin embargo aunque sus ojos tengan el mismo color, la intensidad y el brillo que le caracterizan a Bret no es parte de los ojos que tengo  delante de mí.

—No puedo ayudarla señorita White—responde mirándome con simpatía. — No sé como ha conocido a ese caballero,  pero le aseguro que no tenemos idea de quien podría ser. ¿Está segura que ese es su nombre?

—Sí—contesto muy segura.

— ¿Y sabe también cuál es su apellido?—pregunta  sacando una libreta y un lapicero. —Tal vez con eso podamos contactar a la familia del joven.

—No, solo sé su nombre—musito un poco desanimada—Él, lleva tatuaje en la espalda, me ayudó a escapar de la cabaña del bosque, me puso caléndula en mi herida, incluso  me dijo que tiene una villa muy cerca de aquí.

—Muy bien—dice  usando su lapicero sobre la libretita. —Averiguaré  todo lo que pueda y mientras lo hago,  usted se asegurará de recuperarse adecuadamente. ¿Vale?

Sonrío con la esperanza naciendo en mi corazón.  Debo  agotar  todas las posibilidades.  Me rehusó a creer que Bret sea  fruto de mi imaginación.

—Gracias. ¡Muchas gracias, joven Brown!—brinco en un abrazo cogiéndolo de improviso.

—Por favor, no me agradezca todavía. —Sonríe ante mi reacción. — Y ya que somos casi contemporáneos, ¿usted cree que le sea difícil  llamarme Anthony o Tony?

—Siempre y cuando usted me llame de ahora en adelante,  Andy. —sonrío.

—Es un trato. — afirma extendiendo su mano.

—Un trato—convengo  antes de ingresar  a  descansar.

Solo ruego que no sea demasiado tarde y pueda encontrar pronto a mi querido Bret.


                       

***¨¨¨***¨¨¨***¨¨¨***



Los días pasan y las cosas siguen igual. No hay noticia o algún indicio que podría guiarme hacia el paradero de Bret. ¡Es como si lo hubiese tragado la tierra!

Los recuerdos  en mi mente me tienen en constante estado de alerta, como cuando descubrí las caléndulas color naranja que están sembradas a lo largo del camino hacia el portal y pensé  que Bret  estaría  al  final del camino.

Camino todos los días desde  los vastos terrenos de esa mansión hasta el límite con el lago que colinda con el jardín privado de los Brown.

Cerca de un frondoso árbol, hay un columpio armado de soga y madera por donde unas preciosas enredaderas van creciendo. Allí se ha vuelto mi lugar favorito dónde pasar las tardes pensando en mi ángel rubio de alas tatuadas en la espalda.  

Ha pasado más de una semana y no tengo novedad alguna. Si hoy Tony no trae  buenas nuevas, entonces  sabré que mi momento aquí se habrá acabado.  Debo buscarle por mí misma y desengañarme de una vez por todas.

—Veo que has elegido este lugar como tu zona de relajación.

—Hola, Tony. —Sonrío a mi interlocutor. —Sí, estas vistas no me las perdería por nada del mundo.

—Los muchachos  están  apostando que estarías nadando en el lago a estas horas. —comenta en tanto con una mano comienza a balancearme levemente.

—Pues han perdido la apuesta. —farfullo lanzando un silbido. —No estoy de ánimos aún para ingresar al agua.

—Sigo teniendo  malas noticias, Andy—comenta mirando hacia el lago sabiendo que entiendo a lo que se refiere—Lo siento mucho.

—Yo no sé qué pensar de toda esta situación, Tony—musito con una media sonrisa—Sigo creyendo firmemente que Bret estuvo conmigo estos días, pero te agradezco de todo corazón lo que has hecho por mí. Es invaluable. —Quedo en silencio unos segundos antes de comunicar mi decisión. —Estar  aquí con vosotros, me ha enseñado que no todo es maldad en el mundo, así que ahora es tiempo de enfrentar la vida real.

— ¿Qué  estás diciendo, Andy?—Pregunta  contrariado deteniendo el movimiento del columpio.

—Ambos sabemos que  este momento llegaría, Tony. —Trato de explicar con el mayor tacto posible. — No tengo familia, no hay alguien que me pueda extrañar pero aun así, debo seguir mi camino.

—Sabes que nos encanta tenerte con nosotros. —Argumenta con tristeza—Nadie en la mansión va a pedirte que te vayas.

—Lo sé  y realmente lo agradezco pero,  no puedo  abusar de su gentileza. —Insisto —Yo debo ganarme la vida honradamente, no a expensas de vosotros que se matan trabajando  a pesar que son muy ricos.

—Puedes  trabajar fuera  y seguir  viviendo aquí, Andy. —Sugiere—Tú misma has dicho que no tienes a nadie con quien contar. No quiero saber lo que podría pasarte estando sola de nuevo.

—Tony…Entiendo tu posición, pero no soy tan inútil como piensas. He vivido sola toda mi vida, y no me ha ido nada mal.

— No es así como yo lo veo, Andy. —Discrepa —La última vez casi no vives para contarlo.

— Eso… fue un descuido mío. Quise tomar un atajo en el bosque y las cosas no salieron como esperaba…

—No quiero que te sientas presionada a quedarte, Andy. — Dice finalmente con mucho esfuerzo. —Pero me ahorrarías preocupaciones sabiendo que estás segura aquí, con nosotros.

A Tony, no le hace gracia que me vaya así por así de la mansión. Su gesto de desasosiego, me enternece, pero realmente no puedo estar más tiempo aquí.

—Gracias, Tony. Realmente lo aprecio….pero yo…

—Te irás de todas maneras.

—Sí. —admito con un nudo en el pecho.

Ambos hacemos mutis por varios segundos. Yo no puedo flaquear en mi decisión y sé que a Tony le está costando aceptar mi partida. ¿Por qué? No tengo la menor idea.

—Está bien. —dice finalmente—Pero al menos, déjame escoger una zona segura donde puedas vivir tranquila.

— ¡Tony!—gimo un poco frustrada. —La vida no funciona así. No puedes pretender solucionar mis problemas con solo abrir la boca. Debo trabajar duro para conseguir lo que quiero.

—Y así será, mi querida Andy. —Sonríe como si hubiese hecho una travesura. — No he dicho que voy a regalarte una casa. Haré el papeleo necesario, seré tu garante, pero tú pagarás la casa que yo elija para ti.

— ¡Tony! ¡Te has vuelto loco! —protesto al conocer su plan—Conociendo tus gustos, ¡jamás terminaré de pagarla!

—Y de esa manera, siempre estaremos en contacto, Andy. —Musita sonriente. —Ambos salimos ganando. ¿No crees?

—Eres un bribón. —sonrío entendiendo sus intenciones. — Sin embargo, sería muy tonto de mi parte no aceptar  tu oferta.

—Gracias al cielo que la dama sabe reconocer una oportunidad cuando la ve—replica divertido. —Mis primos también estarán contentos de visitarte cuando vengan de sus viajes.

—Sabes que los recibiré encantada. —prometo emocionada ante la idea de  cumplir uno de mis sueños más preciados.  Un lugar que pueda llamar mi hogar.

—Vamos—extiende su brazo  para que pueda apoyarme en él. — Al cascarrabias de mi padre no le va a gustar que te vayas, pero siempre le puedes decir que ya no habrá más  bulla en su mansión.

—Totalmente de acuerdo— convengo imaginando el rostro del muy serio señor Brown cuando le dé la noticia.


Un par de días después, Tony comunica que todo está preparado. Así que no pierdo tiempo y regreso a la mansión para  alistar una sencilla valija con algunas ropas que me han obsequiado aquí.

Una vez culminado los arreglos, he preparado cartas para cada uno de ellos agradeciendo su cariño en todo este período que ha durado mi estadía.  Despedirse, es más duro de lo que pensé.   .:. ALSS .:. Mini Fic " TATTOO" Parte 1 ** Agente Lizvet Ardray**  - Página 2 524577   .:. ALSS .:. Mini Fic " TATTOO" Parte 1 ** Agente Lizvet Ardray**  - Página 2 774242

¿Puede uno encariñarse con las personas en tan poco tiempo?

Nunca lo creí posible, pero a medida que me alejo de la mansión, mis recuerdos y las emociones me inundan sin que yo pueda controlarlas más.   .:. ALSS .:. Mini Fic " TATTOO" Parte 1 ** Agente Lizvet Ardray**  - Página 2 142879

—Todo estará bien, Andy—me animo entre sollozos. —Buahhhhhhh....Todo estará bien...




CONTINUARÁ....


 .:. ALSS .:. Mini Fic " TATTOO" Parte 1 ** Agente Lizvet Ardray**  - Página 2 5qiLpVs

¡¡Muy  buenas horas!! Espero que todo este yendo  muy bien en su lado del mundo.
Aquí vamos con la  continuación de la historia.  ¿Qué os pareció?  Estoy lista  para los tomatazos.  .:. ALSS .:. Mini Fic " TATTOO" Parte 1 ** Agente Lizvet Ardray**  - Página 2 692777


La firma  la pueden llevar si es su deseo, no la ofreceré personalizada.

Gracias de antemano, por pasar por aquí.  


¡¡POR ALBERT, CON ALBERT Y PARA ALBERT!!




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