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Una Calada al Amor CAPITULO 5

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1 Una Calada al Amor CAPITULO 5 el Mar Abr 10, 2018 1:07 pm

igzell

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Niño/a del Hogar de Pony
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Una Calada al Amor
Capitulo 5




Se removía entre las sabanas al tiempo que un gesto de incomodidad- que se iba transformando a uno de dolor al pasar de   los segundos -surcaba su hermosa faz y la obligaran a doblarse, para hacer de esa manera que esa molestia menguase. Luego de largas inhalaciones y exhalaciones decidió   pararse, pero una punzada, que la golpeo con la fuerza de un rayo, se lo impidió al tiempo que le arrancaba un jadeo de dolor y frustración; pero la pelirroja era terca, intentando pararse  ignorando de algún modo ese calambre que se concentraba en la parte baja de su vientre.
Se imaginaba lo que sucedía, ya le habian platicado del procedimiento, del efecto y las consecuencias de eso que había ingerido; por ello quiso pararse de la pequeña cama que compartía con su hijo, ya que no quería fatigarlo con sus quejidos, tampoco quería invadir su espacio y ensuciarlo no solo con el liquido de su sangre que caían como pegajosas sustancias de su interior;  sino, con ese crimen que había cometido.
Para poder lograr ponerse en pie  tuvo que  poyarse  de una de los muebles mas cercanos a la cama.  Inhalò y exhalò repetidas veces antes de arrastrar sus pies; encorvada como estaba, se encaminaba hacia la puerta mientras que ese gesto de dolor no abandonaba su rostro. Pensamientos perversos y de odio , todos dedicados a una sola persona, pasaban por su cabeza como una corriente eléctrica.
Se maldecía una y otra vez por los errores del pasado. Nunca debió acercarse a ese hombre, nunca debió comportarse de esa manera ni decirle esas cosas a èl aquella noche; nunca debió aceptarlo en su vida. A lo mejor, si en ese ese tiempo  que tenían juntos hubiera visto algún momento grato que pudiera describirse al de una familia, ella, en ese momento, hubiera dicho que todo lo que vivió y lo que estaba viviendo había  valido la pena; pero no hubo nada mas que peleas y amores que se centraba en un solo ser que era su hijo.
 
Girò el pomo de la puerta, intentó hacerse espacio por entre la rendija que se había creado al medio abrir la puerta, mientras era consciente del rastro de sangre que dejaba a su paso mas no del que manchaba toda su ropa de dormir y las manos.
 
Continuaba arrastrando sus pies al tiempo que buscaba su voz para llamar a los criados para que fueran a auxiliarla, pero no lograba dar con la misma.  Sollozaba ya que todo ese dolor se le había venido de golpe, dificultándole cada vez mas todo, inclusive los pasos que la llevaban un poco mas a acercarse hacia la escalera. Cayó de bruces en el suave , duro y frio piso de madera ala vez que dejaba sus manos pintadas en la pared  para luego soltar un alarido que logró reflejar a la perfección parte del dolor que sentía.
 
Arañaba con sus uñas las maderas, dejando en cada línea y esos llantos lo mal que se sentía.
-Eliza- entre la bruma de su tormento logró colarse la inconfundible voz de su odioso esposo, ese que ahora se negaba en abandonarla como tantas veces el mismo había querido. La tomó entre sus masculinos brazos para luego volverla. -¿Qué ha sucedido?- decía el hombre instintivamente al verla cubierta de sangre de la cintura para abajo y las manos de ella; la tocaba, asegurándose de que estuviera bien, de que no estuviera herida.-¿Eliza, que es todo esto?-decia en medio de la desesperación, no comprendía nada.
-Matè a nuestro hijo-dijo con una amarga sonrisa, su voz se quebró y sus labios temblaron para luego dejar salir una vez mas el llanto.-Lo maté- sentía como èl temblaba, como quitaba la mirada de ella para posarla en la nada.-Lo maté- volvió a repetirlo pero esta vez lo dijo un poco mas alto para hacerlo consciente de su dolor, de su realidad.-Lo matè como lo sugeriste- por extraño que pareciese, ella no estaba contenta de eso que le estaba diciendo, de eso que sabia que para èl era una especie de tortura, solo porque eso la  anclaba aun mas a lo que estaba viviendo, a lo que ella había decidido para salir del paso en un arranque de desesperación.
 
Terry apenas si podía escuchar sus propios pensamientos, se había metido en esas palabras que Eliza les decía las cuales eran una especie de cuchilla que hacían piruetas en el aire para luego lanzarse a èl y lastimarlo de una forma dolorosa.
En ese momento no la culpaba a ella, mas bien se culpaba asi mismo por haber sido tan imbécil. Cargó a su esposa al tiempo que llamaba a los empleados para que le ayudara a controlar esa situación de algun modo; a decir verdad, se sentía con las manos atadas, ya que no sabia como resolver nada en ese momento. Se sentía en  medio de una tormenta abismal, la cual inundaba y despedazaba todo a  su paso.  Entrò a la habitación y acostó a una pálida Eliza en el lecho matrimonial, vio como ella cerraba los ojos de apoco y eso hizo que su desesperación se convirtiera en furia; una vez mas llamó a los criados.
 
Fue cuestiones de minutos para que los empleados acudieran a su llamado; como se había esperado, todos habian reaccionado de una manera sorprendida al ver el estado en el que se encontraba la señora, ya todos sabían de los brebajes que la señora injería para deshacerse de un embarazo no deseado. Las mucamas despacharon a los hombres y comenzaron a hacer el procedimiento acostumbrado en ese tipo de situaciones. Comenzaron a darles órdenes a los hombres para que fueran a por aguas calientes, toallas, y sabanas limpias… también le dijeron que se aseguraran de que la cama y la habitación del niño estuviera limpia.
 
Nadie durmió esa noche, toda la casa estaba patas arriba y el señor de la casa no hacía menos fácil la tarea. Sus mandatos  como sus miedos exagerados para con la situación exasperaban un poco mas a los empleados, quienes amenazaban en medio de cuchicheos  posibles promesas en cómo se cobrarían ese trato; si el hombre estaba tan preocupado por su esposa, simplemente tenía que acortar los pasos que lo separaba de la habitación y asegurarse por si mismo del estado de la misma; pero el orgullo era tan grande que no los dejaba avanzar ni siquiera un poco, al fin y al cabo por  lo que Eliza estaba pasando era su culpa.
 
Fue una de las mas jóvenes del personal la que no pudo controlar la lengua, esa a la que Eliza le había confiado el cuidado de su hijo y que, por supuesto, era la que se iria con el patrón por el tiempo en que este dejara de disponer de su servicio en dado caso que siempre si tomara la decisión de irse. Dejando caer de manera un poco irreverente la escoba, captando de esa manera y por sus pasos la mirada del patrón.
 
-¿¡Acaso no comprende lo que esta pasando!? ¿Es su orgullo una tonelada de hierro o de plomo que le impide siquiera velar por la seguridad de su esposa en persona? ¿Es que no le  vasta el sufrimiento de esa mujer que ha pagado con crece su error?-las venas  verdosas parecían adherirse a su  tez blanca, la bola que tenia en la garganta daba la impresión de que se saldría en cualquier momento, mientras  todo ese carmín que la envolvía la hacía  entre ver el enojo y la decepción además del miedo que la invadía-¡Ella está allí-señalando la habitación matrimonial que ocupaba la señora-, envuelta  en una tristeza que le provocó su indiferencia, sus maltratos psicológicos, la decisión que la obligó en convertirse en una maldita asesina!-esas ultimas palabras prácticamente las gritò-. Me da pena ver eso nuevamente, a mi me tocò verlo por que mi madre padeció y murió  por causa de esa  terrible enfermedad…si la va a dejar, hágalo y no prolongue lo inevitable; sino, vaya a esa habitación y abrácela y prométale que siempre si se queda con ella…¡Invéntele una saltas de pendejadas, como que siempre si la quiso y que estaba confundido! Que se yo, algo…
 
Al despertar de la furia que la había cegado, se encontró entre el medio de dos compañeros quienes acariciaban sus hombros y el señor la veía con los ojos abierto de la impresión; sintió vergüenza por haberse entrometido de esa manera en la vida de sus patrones, enojo consigo misma, miedo por ser despedida; le había tomado cariño al niño, tanto que lo había sentido como suyo; pero todo eso que ha venido pasando simplemente la cansó. Era cierto que tenia apenas unos meses trabajando en esa casa, mismo que fueron mas que suficiente para estudiar la situación  del niño, el cual tendría una vida peor que la de ella a pesar de los lujos que le rodeaban, sabia que esas cosas eran superficiales, que no lograrían llenarlo.
 
Si, fue por ese niño que sintió la necesidad de intentar salvar a la madre, ya que no había podido salvar a la propia, por lo menos salvaría la de otro.
 
-Lo siento-dijo al tiempo que hacia una reverencia, enmudeciendo un poco mas a su patrón, un hombre que siempre tenia la palabra para cada situación, a pesar que las mismas fuesen equivoca. -Lo siento mucho, es que…-intentó excusarse una vez mas, pero esta vez defendiéndose contando su historia de vida, pero el ademan  y el gesto de negación que su patrón hizo con la cabeza se lo impidieron. Eso la aterró.
 
-Esta bien, Johanna; puedes retirarte…-dijo una vez que dio  con su voz.-No te preocupes, no estas despedida-viendo como la chica se llevaba una mano al pecho y dejaba escapar un suspiro de alivio-.Pero que esas palabras u otra irreverencia de tu parte no se vuelva a repetir…Pensaré en tu castigo…-le hizo un ademan de que se retirara a la sirvienta, quien se despidió con exageradas reverencia de agradecimiento.-¡Que Dios me ampare por lo que estoy a punto de hacer!-dijo al tiempo que extendía sus manos hacia arriba.
 
 
 
*-*-**-*
Conquistar a Eliza de una manera tan directa era algo que nunca estuvo en sus planes, mas bien, había querido y creído hacer lo contrario; y que ella se hiciera la difícil en todo ese tiempo le hacia la tarea un poco mas difícil. Eliza no estaba bien, su incapacidad de volver a confiar en èl, el tener que lidiar con su constante estado depresivo se había convertido en un reto para el actor, hasta el  punto de pedir algunos meses de vacaciones.
Terry cuidaba de ambos, del niño y de la pelirroja; los mimaba y compartían con ellos como se suponía debía ser esa familia que Eliza tanto anhelaba y por la cual había luchado tanto en tener.
-Eliza, mi Eliza.- la llamaba de esa forma tan cariñosa sin importar en el lugar que ambos estuvieran, sin importarle que las normas sociales que su esposa tanto respetaba  se lo restringiera por el simple motivo de que esos tipos de afecto era de mal gusto en público, eso a èl no le importaba, al fin y al cabo siempre había sido un rebelde.
-¿De verdad crees que te pertenezco?- eran las sombrías palabras con la que casi siempre le contestaba la pelirroja, bajándole de esa manera los deseos que tenia el actor por llevar la fiesta en paz.
Èl se contenía para no hacer de eso una de esas habituales discusiones del pasado que no los llevaba para ningún lado.
*-*-*-*-*
La familia de Eliza los había invitado a ellos y al bebé a uno de esos pasadías familiares, el cual, por alguna razón que Terry desconocía, no se había hecho uno de tal magnitud desde hace unos años; donde  todos las familias y lo que  aparentaban de alguna manera con los Andrew estuvieran en un mismo escenario.
Habia escuchado que con anterioridad eso solía hacerse con una cacería que cerraban con broche de oro cocinando por días lo cazado; pero ya eso no se hacia como antaño: ahora todos se encargaban de traer cada uno las aportaciones y que bastaba con un solo dia de celebración, no de varios. 
Terry no queria asistir a la dichosa reunión esa, pero al ver a su esposa con aquel vestido oscuro de mangas corta con la falda terminado en un ruedo bordado de colores y con un sombrero de colores vivos cubriendo su hermosa cabellera, con bulto en mano y mas atrás venia la niñera con el niño evidentemente listo para irse a aquel lugar sin èl, se decidió a que siempre si iria al dichoso pasa dia familiar, por si se le daba la gana en aparecerse el amante de su mujercita.

Alli pudo ver cuan grande era la familia de los Andrews, como las personalidades de cada uno de ellos tenían un aire bastante distinto a los que ya había tenido la fortuna de conocer, excepto al par hermanitos Leagan. Terry sonrió con copa en mano mientras recordaba la altivez de su esposa, la que se encontraba sentada en una mesa hablando con unas mujeres.
Habia compartido conversaciones triviales con algunos miembros de la familia, conversaciones que no se molestaba en dar su punto de vista, tan solo se limitaba en reir y aceptar o negar algun que otro comentario. Supo zafarse muy bien de los acosos de las mujeres al decir que se retiraría por un momento a fumarse un cigarro. Afortunadamente las damas supieron como darle su espacio y se retiraron no ante de despedirse con un gesto de su mano y una sonrisa.

 
Desde el lugar en que se encontraba podía ver el montón de persona que se encontraba reunidas sin poder distinguirla; en cada calada que daba  hacia un movimiento con la cabeza para tirar el humo. Buscaba con la mirada a su hijo entre en medio de toda esa multitud de escuincles que se hallaban alojado en un mismo lugar, corriendo alrededor de un gran árbol. Pudo dar con èl, quien estaba agarrado de mano a una figura que se veía que era, por mucho, mas mayor que èl; la jovencita que le hacia gesto con sus manos y quizás con la cara-Terry no sabia muy bien ya que la mujer se hallaba de espalda a èl- le provocaban risas a carcajadas.
 
Eso contagió al actor, quien, impulsado de compartir con su hijo  un buen rato, aplastó el cigarro contra el árbol que estaba a su espalda. Tirando el humo que había contenido por unos breves segundo, se fue acercando hacia donde su hijo estaba con aquella dama de abundantes risos dorados.
 
No supo porque su corazón latia desbocado, a lo mejor se debía a la infinita felicidad de ver a su hijo tan rebosante de alegría como hace mucho no hacia. Al ver como la chica lo subia en vilo y lo acercaba para darle un beso al tiempo que se volvia a dirección de èl, entonces supo la razón del por que todo su cuerpo reaccionaba de esa manera.
-Hola, Candy- dijo con voz ronca, captando la mirada verde de la rubia a quien vio temblar  de la misma manera que èl lo  había hecho.
-Terry…-dijo sin mas una vez estando mas cerca de ella sin mirarla siquiera, tan solo se limito en sostenerle las mejillas a su hijo y hacerle un gesto gracioso con la cara.
-Tenia mucho sin verte-continuaba sin mirarla, tenia miedo de que ella viera en su mirada todo ese torrente de sentimiento que aun resguardaba para ella.
-Si, es que yo…- no hallaba las palabras adecuada de como explicarse ya que también su cuerpo había reaccionado al escuchar su inconfundible voz
-Es mi hijo- continuaba viendo a su hijo y dedicándole mimos a la vez que sentía el impulso de rozar su mano por “accidente” con la piel de la mujer que aparentemente aun seguía amando-. hubiera sido nuestro si no me hubieras engañado…-quitándole al niño, cumpliendo con el cometido. Habia dicho esas palabras justamente para lastimarla y hacerle entre ver que aun no la había superado.
-¿No fue al revés?-devolviendo el comentario, sintiendo como algo dentro de ella se quebraba al tiempo que se cruzaba de brazos.
 

Èl había abierto una herida que había creido sanada hace años.


-Como sea-mirándola a los ojos y viendo como los años la había convertido en un ser mas hermoso-.Ya no vale la pena recordar el pasado ¿Verdad?-la vio asentir  a la vez que veía como esas par de gemas verdes estaban brillante por las  lágrimas. Sintiendo ese maldito cosquilleo en su mano que, prácticamente le exigia, acercar sus manos al rostro de ella  e impedir con ese gesto y palabras que ella las derramaras; pero un quejido de su hijo lo despertó.

Candy agachò la cabeza y jugaba con sus manos algo avergonzada por la situación al tiempo que miles de palabras revoloteaban en su interior mas que lista para salir. Queria  reclamarle a Terrence por haberle dicho esas cosas que sabia èl la estaban lastimando; palabras que èl no debió haber dicho en primera instancia  y menos en ese tono, como si hubiera sido ella y no èl el que hubiera  faltado. Aun, después de tantos años, se atrevía èl acusarla a ella de algo que no  había hecho. Queria preguntarle en ese momento porque decia esas cosas, a la ver que queria reclamarle y escuchar esas saltas de explicaciones que no le dejò decir en su momento.

 
Cuando Candy estaba mas que decidida en decir en voz alta aquello que la estaba estrangulando, sintió que  un frio la envolvió por completo para luego ver la sombra que se extendia, aquella que demostraba que se le habia sumado una  cuarta persona ; se topò con la gélida mirada café de Eliza, de como la mujer, en cuestión de segundo, le dedicaba una mirada cargada de odio y como le arrebató al niño a Terrence.
 
La mujer no dijo nada, tan solo se limitò en volverse y seguir el camino por donde ella vino con su hijo en mano. Candy fue testigo de como Terrence se aferró a los brazos de Eliza, como sus labios se movían diciendo algo que no lograban calar en sus oídos  y como la mirò. No sabia como explicar esa mirada, si era de temor, odio, preocupación, perdón… a lo mejor era una mezcla de todas ella la cual recaía en un solo balance que se llamaba arrepentimiento por haberse acercado a ella y haber sido descubierto infraganti en algo mas que hablar,  por ella, su mujer.
 
Eliza había estado mirando desde un principio la escena. La voz de la mujer  con la que había empezado una conversación trivial desapareció en el espacio cuando vio que su esposo se dirigía al lugar donde  Candice jugando estaba con los hijos de los demás, incluso el suyo. Los celos y el miedo de que su esposo  e hijo formaran una familia junto a esa mujer a la que tanto  odiaba hicieron que la pelirroja se levantara de su asiento interrumpiendo y pidiendo disculpa con una media sonrisa a la mujer.
Acercándose con paso elegante, sintiendo como en cada paso alguna cuchilla lograba atravesar sus tacones, provocándole heridas de guerra. Las lagrimas se habian alojado en su garganta fungiendo de una especie de nudo. Sentia como el aire se hacia mas denso, mas pesado;  mismo que parecía quemarla.
 
Sentia como todas las miradas se posaban en ella; claro que nadie le ponía la menos atención, excepto, cuando le cruzaba por el lado a uno de ellos y aprovechaban la oportunidad de saludarla; ella tan  solo se limitaba en hacer un ademan y dedicarle una sonrisa y asentimiento con la cabeza y nada mas.
-Ven aquí mi vida-dijo una vez estando cerca de ellos, extendiéndole los brazos a su hijo para que el mismo se inquietara y quisiera ir para donde ella como siempre hacia.  Cumplió el cometido, el niño hizo un movimiento que Terry no tuvo  de otra que pasarlo.
-Eliza yo…-ella  ni lo  mirò, se mantuvo  impertérrita para con èl, mientras que por dentro era un volcán en erupción. Terry intentó detenerla cuando ella hizo un gesto con sus brazos que le hicieron imposible  el agarre.
 
Eliza siguió su camino mientras sentia que el suelo se abria a su espalda, intentando tragársela pero ella era mucho mas rápida y evitaba que eso sucediera. Una vez en la casa, le pasò al niño a una de las sirvientas y subió a la segunda planta, donde se refugio en una de los aposentos y dejò salir ese llanto. Colocò ambas manos en su pecho mientras sentia que el dolor se hacia cada vez más  y más fuerte, cada vez menos soportable.
Buscò con premura su cartera y de ahì sacò un cigarro, uno de los tantos que le había robado a su esposo a escondida y que le había ayudado un poco a combatir la depresión.  
Lloraba a mares,  hacia cientos de juramentos acompañado  de palabrejas que no iba con una señora de su posición. Se acostò sobre la acogedora cama  mientras continuaba  desahogándose con los cigarros, con esos  que habia llamado sus amigos, sus únicos amigos a los que le contaba sus penas en un secreto de confesión, y los cuales morían con ellos.

 
Entre el medio de aquellas capas de humo se dibujaba la gélida mirada que le dedicara su esposo al momento de haberle arrebato a su hijo; aquellos ojos le reclamaban lo fresca e importuna que habia sido por haber roto ese momento tan sagrado para ellos, había interpretado Eliza.
Eliza soltò una carcajada amarga, una que retumbó en aquel espacio frio y oscuro.
Ella era consciente que el amor al final siempre dolia, al fin y al cabo, Terry no habia sido el primer hombre al que habia amado; e ahí el amor  que algun dia  sintiese ella por Anthony; un amor egoísta e infantil, no muy lejos de parecerse al que hoy le profesaba al actor…ella, en cambio, dio todo de si para retener esos amores; tratò con fervor, con intensidad,  y ninguno de ellos supieron valorar eso que ella entregaba.
 
Sus lagrimas siempre eran derramada en vano, en base a un amor donde solo ella daba el todo por el todo y la otra parte solo sabían deshojar los pétalos de su amor y echárselo cual confeti a la cara, como si este solo se tratase de un mero juego ¡Como si ella no supiera amar!
 
Una calada tras otra, dejaba toda esa amargura que parecía desmantelarla; destruirla, al parecer, era la misión de  los amores para con ella. Una calada, otra mas, mientras las figuras de una cara infantil que habia amado  en su infancia y  otra un poco mas  madura que amaba ahora, ambas, con  mirada semejante, bailaban al son del humo y de su tristeza.
 
Imágenes eroticas se paseaban por entre su memoria; algunas eran producto de su alocada imaginación que era movido por la paz  y el  cosquilleo que le transmitía la nicotina…
 
-Sino me amas, miénteme, amor…Porque eres la única cosa en la creo… creeré en lo que digas, juro que te creeré-mientras conducía su mano libre hacia la zona mas intima de su cuerpo, aquella que desde hacia mucho le reclamaba atención, una liberación. -Miénteme´…-continua mientras sentía que ese gran nudo volvía alojarse en su pecho-.Oh Terry-gritaba  el nombre de ese amor que era el  culpable de ese cumulo de sentimientos.  Su mano se hizo espacio por entre las prendas íntimas, conduciéndose hacia ese palpitante órgano que estaba tan necesitado de èl.
 
Eliza movia sus manos al tiempo que hacia lo propio con sus caderas; sabia que sus “amiguitas” no eran suficiente para eso que su cuerpo necesitaba, pero no habia de otra. El cigarro a medio terminar  reposaba en la otra mano recargada sobre el colchón, dejando caer migajas de  ceniza sobre la alfombra  mientras ella dejaba escapar con todo y el humo pequeños gemido  de placer.
 
Una vez mas se le vino a la memoria ese pequeño instante cuando Terry estaba con la mustia aquella, logró darle un acercamiento a esa mirada que èl le dedicaba e  hizo que esa fuera dedicada a ella… sabia que era un acto masoquista de su parte,  pero ya no le importaba. Nada importaba cuando se estaba bajo el manto de un placer como aquel.
Sus caderas seguían en movimiento, sentía que en cada envestida de sus dedos en su interior era un paso mas para llegar en cualquier momento a la gloria. Un grito. Todo silencio.
-¡Por todos los jodidos infiernos!-exclamó cuando sintió que todo se desvanecía a su alrededor excepto ella.-
Después de un rato buscó otro cigarro, el ultimo que le quedaba…


FIN


________________________



Última edición por igzell el Mar Abr 10, 2018 7:25 pm, editado 1 vez

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2 Re: Una Calada al Amor CAPITULO 5 el Mar Abr 10, 2018 6:41 pm

Bleu Moon

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Igzell, ¡Pero que final?
affraid ¿Entonces Eliza queda sola?
Johana es una heroina,
mira que hablarle asi al patroncito
Tenia que aparecer la pecosa!
Espero el epilogo, me encantaria
que despues de tanto sufrir
Terry & Eliza terminen juntos!

3 Re: Una Calada al Amor CAPITULO 5 el Mar Abr 10, 2018 7:43 pm

Tania Lizbeth

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Por que termino

4 Re: Una Calada al Amor CAPITULO 5 el Mar Abr 10, 2018 7:59 pm

akasha lunar


Capullo de Rosa
Capullo de Rosa
En espera del epílogo para saber el desenlace final, gracias

5 Re: Una Calada al Amor CAPITULO 5 el Mar Abr 10, 2018 9:22 pm

Lady Supernova

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Terry bipolar mucho gusto y "amor" por Elisa, pero bien que quiere andar detrás de la Pécora como la llamas tú no la supera y hasta reclamos le hace, no, no, que se vaga con su Elisa y deje a mi Candy en paz ¿Para qué andar allí otra vez si ya tiene felicidad con Elisa? Ojalá que en el epílogo mis digas que se quedaron juntos, porque separados solo le hacen daño a la gente. No manches Igzell fue una montaña rusa este final ¡Muy bueno!

https://www.fanfiction.net/u/2786408/Lady-Supernova

6 Re: Una Calada al Amor CAPITULO 5 el Miér Abr 11, 2018 7:01 pm

mayosiete ED

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Rosa Roja
Rosa Roja
Muy buena tu historia ????????.
Te felicito .
Espero el epílogo

7 Re: Una Calada al Amor CAPITULO 5 el Jue Abr 12, 2018 10:01 am

igzell

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Bleu Moon: Eres la unica de mis lectora que desea ver a esos dos juntos...Ysi,la pecas debia aparecer para dejar entre dicho algo... 


Tania: por que todo lo que inicia debe terminar 


Akasha: ya casi se lo traigo; gracias por leer,hermosa 


Lady supernova:  como todo hombre el muy canijo...


Mayosiete aun no quiero compartir el epilogo por miedo a sus reacciones... 

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8 Re: Una Calada al Amor CAPITULO 5 el Dom Abr 15, 2018 6:15 am

Lluvia Uballe

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Niño/a del Hogar de Pony
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Supongo que Terry descubrirá que su separación de Candy fué infundada y por sus celos, pero si al final se enredo con Eliza y hasta se medio enamoro de ella, ya deberìa pensar si realmente quiere que su hijo tenga una vida de abandono como la de él.
Maravillosa tu historia. Me hubiera gustado ver la otra cara de la moneda y saber como vivió Candy lo del embarazo y la boda, pero bueno aquí la protagonista es Eliza.
Espero el epílogo, ya quiero saber en que acaban estos dos

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