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** Musas Ardley ** El día de Annie ** Apología No. 4 para Annie ** Chirrisfic **

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Lady Lyuva

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Niño/a del Hogar de Pony
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** Musas Ardley ** El día de Annie ** Apología No. 4 para Annie ** Chirrisfic **

Creo que es hora de que las féminas del anime hagan su aparición, así que comienzo. Historia basada en un relato del canal “Relatos del Operador”. Ya saben, los personajes pertenecen a Mizuki e Igarashi.


Me desperezo cuando siento que Archie abandona la cama, donde he pasado la noche acurrucada contra su cuerpo, antes de ir hacia el baño, se vuelve hacia mí, me hace una caricia en la cabeza, siguiendo el largo de mi pelo negro y me dice:

-Vamos, Annie, ya es hora de levantarse.

Ni siquiera me molesto en contestarle, me arrebujo mejor entre las frazadas y las sábanas de algodón, que aún mantienen el calor del cuerpo varonil de Archie y su aroma y trato de retomar mi sueño. ¿Acaso no sabe este hombre que las mujeres, por muy amadas que nos sintamos, merecemos dormir un poco más en las mañanas? El acaba por rendirse, cuando se da cuenta de que no me levantaré, así que mejor comienza con su aseo. Puedo escuchar correr el agua mientras se ducha y aprovecho para dormir un poco más, hasta que regresa al dormitorio y comienza a vestirse, es entonces cuando le presto un poco de atención. El me sonríe y me proporciona un par de palmadas afectuosas, mientras se viste, ha salido ya perfectamente rasurado y oliendo a la loción para después del afeitado, la cual no acaba de gustarme, pues mi nariz es muy sensible.

-¿No desayunarás con nosotros? –me pregunta.

Tengo una buena razón para no abandonar el lecho tan rápidamente como Archie me lo requiere. Y es que me ha costado mucho trabajo aceptar que duerma con él. Noches de llantos lastimeros y quejas, de arrumacos y palabras dulces y tiernas. El intentando que yo duerma fuera de su cama, y yo para lograr un lugar en la misma. Al final, triunfé yo. Y desde hace cinco años, paso las noches con él. A veces, creo que piensa que puede darme esquinazo y cierra la puerta de la recámara cuando se retira a descansar. Basta que me ponga frente a la misma y comience a llamarle, para que salte y me abra, dándome paso a la recámara. Por lo regular, en esos casos donde se le ocurre tratar de desterrarme de la recámara nupcial, entro con la cabeza en alto, ignorándolo olímpicamente, él acaba por acariciarme y pedirme disculpas, pero en castigo a su atrevimiento, yo no le respondo a sus cariños y, en alguna ocasión, me he permitido darle un buen manotazo por su falta de caballerosidad.

Esta mañana, acabo por ceder y me levanto de la cama, estirando todos mis músculos, mientras Archie me mira y sonríe, terminando de calzarse, yo le miro mientras me lavo la cara. Y salimos juntos, hasta que yo me adelanto para bajar la escalera. El ruido que surge del desayunador es atronador, pues los dos hijos pequeños de Archie, mellizos por añadidura, Arthur y Pauline, arman un buen alboroto junto a su tío Stear, quien nos visita una temporada, ya que su esposa Patricia y sus propios hijos han ido de vacaciones a Londres, a visitar a sus abuelos maternos, Stear, por cuestiones de trabajo, no pudo acompañarlos, y para no quedarse solo en su propio hogar, vino a pasar un tiempo con su hermano, sus hijos y conmigo. Los dos pequeños de Archie son monos, pero muy traviesos, muchas veces me he visto obligada a escapar de ellos, que gustan de jalonearme y sacudirme, al grado de estar a punto de propinarles una bofetada. Claro que su papá me detiene con una mirada firme y con una llamada iracunda. En esos casos, me indigno durante un rato con él y corro a esconderme donde nadie me encuentre, hasta que me calmo.

Mientras transcurre el desayuno, miro de reojo al otro hombre sentado a la mesa, mimando a los niños. Ha venido otras veces, casi siempre acompañado de su propia familia, pero en esos casos, acabo por ocultarme en el jardín o en el cuarto del jardinero, para evitar a la tropa infantil que se forma con tanto niño y que me hacen blanco de sus travesuras. Como ahora ha acudido sin su mujer, puedo regalarme con su figura y descubro que, aunque comparte rasgos con Archie, puesto que son hermanos, hay diferencias notables, como el color de cabello, que en el caso de Stear es negro y en el caso de Archie castaño; Stear usa anteojos que, curiosamente, dan un aire sofisticado a su rostro, de ojos negros y de sonrisa fácil. Ahora me doy cuenta de que es muy guapo. Me pregunto qué se sentirá ser acariciada por este hombre.

Cuando termina el desayuno, los dos hombres adultos salen para dirigirse a su trabajo, llevando consigo a los pequeños, quienes pasarán el día con sus primos Andley, hijos de Albert y de Candy, quienes son tíos de Archie y Stear y que han visitado la casa también en incontables ocasiones, y también cuentan con una tropa de chiquillos fastidiosos de los cuales acabo por esconderme. A la única que le otorgo cierta atención es a la pequeña Priscilla, quien es una damita bien educada, nada brusca y que gusta de peinar mi cabello negro y de jugar conmigo. Pero de ahí en fuera, casi todos los niños de la familia me son indiferentes y no acepto jugar con ellos.

Cuando mi familia se marcha, soy reina y señora de la casa, aunque Archie sea tan mezquino y trate de delimitar mi espacio. Pero hoy corro con suerte, pues la doncella encargada de ordenar la habitación de Archie y mía, se ha descuidado y puedo entrar a la misma. Archie se ha dejado olvidados sobre el tocador, los gemelos de oro blanco que Candy, la esposa de Albert, le obsequiara el día de su cumpleaños; antes de que nadie me vea, tomo uno de ellos y lo oculto bajo la cama, de manera que quede bien arrinconado y no sea nada fácil que lo encuentre. Ya me imagino su cara de enojo y su desesperación cuando lo busque y una sonrisa triunfal se dibuja en mi rostro, por demás inocente.

He de confesar que detesto a las damas de la familia: a Patty, a Candy, no se diga a Eliza, quien una sola vez vino a casa y me acusó de “callejera”, por lo que respondí con un par de gruñidos, claro que puedo ser tan callejera como lo requiera la ocasión; aunque debo reconocer que la hice rabiar a más no poder, cuando me descubrió sentada en las piernas de su esposo, quien se entretenía en acariciarme sin parar. Soy la pareja de Archie desde que su esposa se fue, hace cinco años, dejándole un par de críos que cuidar. Las demás tendrán que aceptarlo. Claro que yo puedo vengarme de la mejor manera posible. Siempre que las damas se presentan con sus esposos, me dedico a coquetear con ellos, lanzándoles miradas tiernas y solicitando su atención, que por lo regular, me otorgan, para despecho de ellas. Y, mientras que ellos me obsequian con caricias y alabanzas, las miro con ojos llenos de satisfacción y un dejo de burla.

Me escabullo antes de que la doncella vuelva y se dé cuenta de mi travesura, porque aunque soy la dueña de la casa, es capaz de regañarme. Bajo la escalera con paso tranquilo y aprovecho que han abierto la puerta principal, a fin de barrer la entrada, para salir al jardín a tomar un baño de sol. No me alejo mucho de la casa, pues el jardinero cuenta con un par de perros guardianes a los cuales les tengo muchísimo miedo. Permanezco un par de horas tomando el sol, mirando trabajar al jardinero, el cual cuida un rosedal, cuajado de flores de todos los colores, donde destaca la famosa “Dulce Candy”, creada por un difunto primo de Archie en honor a la esposa de Albert. Cuando se llega la hora de almorzar, entro nuevamente en casa, a fin de pedir mis alimentos. Leche y salmón, que sabe la cocinera que me gusta muchísimo, con esto, podré esperar hasta la llegada de la familia. Mientras tanto, aprovecho para bañarme y acicalarme, peinando cuidadosamente mi pelo negro.

Para matar el tiempo, me acerco con curiosidad a la mesa en donde ha trabajado Stear, en unos planos de algún invento suyo, ha dejado un par de lápices a mi alcance. Supongo que no creyó que tuviese que cuidarse de mí, así que aprovecho para tomarlos y arrojarlos debajo de uno de los sillones, mientras inspecciono los planos detenidamente, a fin de enterarme en qué trabaja en sus tiempos libres. Vuelvo a pensar en lo guapo que es y en lo grandes y gentiles que parecen sus manos y anhelo sentirlas sobre mi piel.

Para mi grata sorpresa, los dos hombres llegan sin Arthur y Pauline, quienes pasarán un par de días con sus tíos y sus primos Andley, así que decido aprovechar esta noche para poner en marcha mi plan y lograr la meta que me he trazado.

Durante la cena, capto la atención de los dos hermanos, hasta el punto de pedir comida al uno y al otro, por lo que ceden a mi capricho y me obsequian con probaditas de su cena, como caballeros atentos que son, interrumpiendo la conversación que mantienen entre ellos, para dedicarme halagos en tono zalamero, a lo que yo correspondo con caricias a uno y otro. El tiempo que transcurre entre la cena y la hora de retirarse a dormir, lo pasamos en la sala de estar, donde primero ocupo una mecedora, exclusivamente de mi propiedad, para luego pasar a sentarme sobre las piernas de Archie, quien bebe una copa de coñac, mientras que Stear consume whisky, como buen escocés. Las bebidas alcohólicas no son de mi agrado, por lo que no pido de ellas. Cuando llega, por fin, el momento de dormir, me retiro de las piernas de Archie, pasando nuevamente a mi mecedora. Archie no se malicia nada, pues sabe que no siempre me retiro al dormitorio a la misma hora que él, por lo tanto, ni siquiera me pregunta a qué hora llegaré a la cama.

Las luces de la casa se apagan poco a poco, mientras los sirvientes terminan de limpiar la cocina y dejan todo en orden, ventanas y puertas cerradas. Hacia la medianoche, o más bien, cerca de la una de la madrugada, me desperezo y me levanto de la mecedora, subiendo la escalera con sigilo, tengo muy buena vista, por lo cual no necesito ninguna luz que pueda delatar lo que estoy a punto de hacer.

Otro punto a mi favor, es que Stear no cierra su puerta, la cual permanece entornada, así basta con que la empuje suavemente, para ingresar a la recámara del hermano de Archie, lo contemplo unos momentos desde el umbral de la habitación, duerme profundamente, vestido con una ligera pijama en azul, como mis ojos y me animo a avanzar, hasta quedar al lado de la cama; después de contemplarle nuevamente, esperando a ver si se despierta, subo a la cama con él.

Primero, un par de besitos en las mejillas y en los labios, a fin de hacerme presente, Stear se remueve, medio dormido, medio despierto, abriendo los ojos oscuros y por fin me descubre, ríe bajito al darse cuenta de lo que sucede y me regala una caricia suave. Tenía yo toda la razón del mundo, las manos de Stear son tiernas y ahora me encelo mucho más de su esposa Patricia, quien seguro goza como loca entre los brazos de su marido. Pero esta noche y las que sigan mientras permanezca en mi casa, será mío.

Correspondo restregando mi cuerpo desnudo contra el suyo, logrando que él me acaricie rítmicamente, pasando sus manos por toda mi anatomía y peinando y despeinando mi pelo negro. Pasamos la noche entre caricias y, al fin, yo me duermo profundamente, acurrucada contra el cuerpo musculoso y exquisito de este hombre.

La luz matinal entra poco a poco a través de la pesada cortina de la habitación, logrando que tanto yo como Stear, nos movamos para evitar la luz. Yo coloco una mano sobre mi rostro, para no despertar. Escucho un par de golpes en la puerta y, sin esperar autorización, Archie se asoma a la recámara de su hermano, vestido aún con pijama.

-¿No has visto…? –sus ojos color miel se fijan en mí, que aunque estoy bajo las cobijas, sé que formo un bulto muy bien definido-. ¡Ah, vaya! –exclama-. Así que dormiste muy bien acompañado esta noche.

Su tono guasón hace que Stear comience a reírse, sacudiendo su cuerpo y haciendo que me aleje un poco de él. ¿Qué estos hombres no entienden que una dama como yo debe dormir un poco más para mantener su belleza?

-Llegó como a la una de la mañana y me convenció con besos de que la aceptara en la cama –explica el moreno.

Pasa su mano sobre mi cabeza y mi lomo, logrando que yo ronronee complacida. En definitiva, Stear sabe convencerme de madrugar.

-Es la primera vez, desde que visito tu casa y Annie vive aquí, que sucede –comenta Stear con orgullo.

Archie acaba por sonreír también, vencido por la situación. Yo he acabado por abrir mis ojos azules y miro a uno y a otro hermano, ronroneando satisfecha.

-Creo que a tu esposa no le hubiera gustado que le pusieras su nombre –comenta cauteloso el de cabello negro.

He visto la fotografía de Annie, la esposa de Archie, y sé que tenía cabello negro y ojos azules. Una coincidencia que hizo que, desde que yo aparecí siendo una cachorrita de dos meses ante la puerta de la casa de Archie, él me llamara Annie. Por comentarios de Archie con su familia, sé que ella murió cuando nacieron los mellizos.

-Ya se acostumbró –comenta él, sonriendo agridulce, supongo que recordando a su difunta esposa-. Es cierto que su carácter no es nada tímido, como el de ella. Por cierto… ¿ya revisaste tus cosas? A mí me falta un gemelo de los que Candy me regaló en mi cumpleaños.

Yo finjo inocencia, ante la mirada inquisitiva de los Cornwell, ocultado mi culpa con un gesto altivo de mi cabeza. Para evitar recriminaciones, me levanto con prontitud, saltando con elegancia de la cama y salgo de la habitación de Stear, en busca de leche. Como buena felina que soy, adoro la leche tibia, así que me dirijo a la cocina a pedir mi desayuno.

-Bueno, ya aparecerá lo perdido –escucho decir a Archie-. Será mejor que nos demos prisa, para bajar a desayunar.

Escucho con claridad que regresa a su habitación, a fin de acicalarse y presentarse en el desayunador. Los esperaré a ambos, consciente que, por unos días, los tengo para mí sola y aprovecharé los mimos al por mayor.

***FIN***

igzell

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Niño/a del Hogar de Pony
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 y yo imaginandome a la Anny,y resulta que esa Anny no era la Anny  que creia...
To do el fic me quedaba como  Suspect  o  scratch , pero bueh...aun estoy   scratch  ¿No que la pareja de Archie? que buenos hermanos son, que poco orgullo tiene archie para permitirse compartir a su "pareja"

http://larojamelenaquesellevoelviento.blogspot.com/

Tania Lizbeth

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Niño/a del Hogar de Pony
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Me encanto....

Lilianarodas

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Niño/a del Hogar de Pony
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al final la Annie era una gata y yo pensando

Friditas

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Niño/a del Hogar de Pony
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¡qué delicia de historia! juegas con la mente del lector, y como la mía es algo pervertida, ya te imaginarás por donde andaba viajando juar juar pero qué sorpresota me llevé cuando los hermanitos compartían como si nada y ambos muy a gusto. Esa cínica todavía regodeándose de sus coqueteos con todos los muchachones. Jajaja.

Excelente aporte, me enamoré de tu historia. ¡Bravo!

Bleu Moon

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Niño/a del Hogar de Pony
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Bravissimo!!! Excelente aporte, podia creer que Annie habia cambiado tanto. affraid

Chiquita Andrew

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Hermosooo fic, me encanto

Sherezada

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Niño/a del Hogar de Pony
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Lady Lyuva, ahora sí me la hiciste, caí totalmente en el engaño. Como todas pensé lo peor de Annie y más sorprendida que los hermanos como sí nada ante esa actitud poco pudorosa.

Que bárbara, estuvo buenísimo. Muchas felicidades.

Sigo al tanto y mando saludos.

Wendolyn Leagan

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Niño/a del Hogar de Pony
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YA DECÍA YO QUE ESA NO ERA LA ANNIE QUE YO CONOCÍA



MUY BUEN RELATO ¡¡CON LO QUE ME ENCANTAN LAS HISTORIAS FELINAS ^^

POR CIERTO, JUSTO CUANDO COMENCÉ A LEER, Y A LO LARGO DE TODA LA HISTORIA, ESTO ESTABA SONANDO.
TE ASEGURO QUE FUNCIONÓ MUY BIEN Y FUE PERFECTO CON LA FLUIDEZ DE LA LECTURA :)

https://www.youtube.com/watch?v=YFD2PPAqNbw



Última edición por Wendolyn Leagan el Sáb Abr 07, 2018 11:04 am, editado 1 vez

http://www.maldita-bruja.blogspot.com

Lady Lyuva

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Niño/a del Hogar de Pony
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Tienes razón, Wen; es precioso y muy apropiado.

Adriana G

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Niño/a del Hogar de Pony
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Bueno.... ya empezaba a imaginarme a la mustia ahí de arrimada con Stear y resulta que es una linda Gatita....genial!!! Me encantó el giro de la historia!

Hermosa!


Un abrazo

lorelei23

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Niño/a del Hogar de Pony
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Al principio pensé..... ohhh ¿que paso aquí? ¿por que esto no esta en el rosa oscuro? jajajaja caí como una tonta, pensé que Annie era..... ejem... bueno. En serio, que linda historia, me encantan los gatos!!! y esta gatita tan dulce y aprovechándose de estos hermanitos tan guapos.

http://lorelei2323.deviantart.com/

Ikebana

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Niño/a del Hogar de Pony
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Jajajajajaja.... extraordinario giro, no sé qué más decir... ¡soberbio trabajo!

https://www.fanfiction.net/u/4785954/Stear-s-Girl

sonice

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Niño/a del Hogar de Pony
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Qué buen giro le diste a la historia, me gustó mucho, esa gatita picarona y suertuda jajajaja aunque sentí feo saber que Annie había muerto

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