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Desde la Fundación K-G, Presentación de la Amazonas de Terry, llegada a la GF

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Luana Hoffman

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Rosa Jaspeada
Rosa Jaspeada
Las Amazonas hemos llegado a la Guerra Florida 2018 y haremos arder nuestros Cosmo por Terry. ¡Hasta el fin por nuestro Liath!


o-O-o-O-o-O-o
A la hora prevista y en el lugar especificado, tal como el muy bien armado itinerario había establecido, aterrizó un lujoso jet privado, perteneciente a una de las familias más poderosas de la aristocracia británica, la noble casa de los Grandchester.
De él, descendieron cuatro personas, dispuestas y preparadas para la que sería la batalla de sus vidas:
La primera fue una joven mujer de lacio cabello castaño y suspicaces ojos verdes. Ella examinaba el lugar donde arribaron con demasiado detenimiento, esculcando cualquier detalle que pudiera llamar su atención, por más mínimo e insignificante que pareciera. En cuanto notó que no había peligro alguno, es que se pudo relajar un poco, sin dejar de estar siempre alerta ante cualquier eventualidad que podría ocurrir.
La siguiente fue otra bella mujer de rizos oscuros y dulces ojos violetas. Con mucha paciencia, ella misma hizo su propio examen del área para verificar que no hubiera peligro. Terminado su reconocimiento del lugar, comenzó a revisar rápidamente ciertos artefactos que siempre traía a la mano, en especial, un celular en el que esperaba la confirmación de la llegada del automóvil que los llevaría al lugar de la batalla.
La tercera en bajar fue la última mujer del grupo, igual de hermosa que las otras, de largo cabello castaño levantado y chispeantes ojos verdes. Los pasos que daba eran muy gráciles, desbordando de ella por su elegancia francesa innata, en su regio porte, en su forma de manejarse a sí misma y en sus maneras refinadas. Si bien es cierto iba más tranquila, producto de la seguridad de que sus compañeras ya habían revisado bien el perímetro, no por ello dejaba de mostrarse alerta.
Las tres Amazonas que ya habían bajado del avión, voltearon simultáneamente, conteniendo el aliento al mismo tiempo mientras veían descender a la persona más importante en toda esta historia, su más preciado tesoro.
El  último en bajar fue un hermoso hombre de largos cabellos castaños y preciosos ojos verdiazules. De majestuosa y arrolladora presencia, sin duda, era uno de los más hombres más bellos que ha visto la faz de esta Tierra; capaz de ser reconocido en todo lugar donde iba por su famosa trayectoria en el mundo del teatro, razón por la cual escondía su identidad con unas gafas oscuras y un gorro.
Las tres mujeres suspiraron al unísono, sonriendo encantadas al verlo de nuevo, luego del breve lapso en el que descendían.  
—¿Quién diría que el viaje terminaría tan pronto? — declaró Terry, una vez se hubo reunido con sus chicas.
—Con nosotras a tu lado, el tiempo siempre se pasará volando para ti, mon cher. — comentó Andreia con una incipiente media sonrisa.
Alzando sus manos, de las cuales sólo la izquierda llevaba enguantada, ella comenzó a arreglarle cariñosamente las gafas oscuras junto con el gorro que el hermoso actor llevaba puesto. Una vez acabada esa simple tarea, empezó a sacudir sutilmente la camisa que él traía, acomodándole el cuello con sus ágiles dedos.
Casi renuente, Terry se dejaba mimar por la Letellier; rodando sus ojos entre fastidiado y un poco avergonzado por las muestras de abundante atención que se le prodigaban. Para ser sinceros, ya se estaba acostumbrando a esto; todo este tiempo al lado de su amazona francesa, a quien él llamaba “Bruja”, le había enseñado que esta mujer se le pegaba como chicle cada vez que podía, sin dejarle de hacer mimos y cariños a cada momento, argumentando que era únicamente por su trabajo.
—¡Magnifique! — suspiró Andreia, muy satisfecha con su trabajo. —Estás perfecto, mon ami. Podría empaquetarte y llevarte conmigo si pudiera, precioso. —Terminó recogiendo un mechón del bello actor detrás de su oreja.
—¡Vaya! No sé si sentirme halagado por tanta atención o irritado por la continua invasión a mi espacio personal. ¡Un poco de privacidad, por favor! — reclamó a la francesa, frunciendo el ceño ligeramente.
La Letellier no se dejó amilanar por esa acusación y simplemente le sonrió con todo el amor que le tenía a ese hermoso hombre.
—Un simple ‘gracias’ hubiera bastado, ma vie — agrandó su sonrisa, acariciando la mejilla de él antes de seguir. —Sabes cómo funciona esto. Lo único que tienes que hacer es dejarte querer, trèsor.
Terry resopló con aparente molestia en su sitio, recordándose por milésima vez el por qué había accedido a que estas mujeres fueran sus guardianas; pero, a larga en todo ese proceso de recordar, una pequeña sonrisa apareció brevemente en su rostro, rememorando todo lo que ha vivido con ellas el tiempo que llevaban juntos. Ahí no podía engañarse, porque tenía que admitir que estas chicas habían venido a regalarle una chispa muy divertida a su vida, aunque a veces llegara a creer que lo volverían loco.
—¡Por Athena! — imprecó furiosa Luana, quien había estado hablando con Maia. —¡Esto es el colmo! ¿Cómo puede ser que haya sucedido?
—¿Qué sucede? —preguntó Andreia que había estado inevitablemente distraída con su Liath como para prestarle atención a sus compañeras.
—Explícale tú, Maia. — musitó Luana entre dientes, todavía muy molesta por lo que se enteró.
Miró al bello rostro de Terry, sabiendo que al hacerlo se podía calmar hasta el humor más agrio que tenía.
"¡Du liebe Zeit! (¡Dios mío!)" — dijo la alemana para sí misma. —"¿Qué no haría por este hombre?"
—Ha habido un problema con el auto, y aún no ha llegado a recogernos. —  explicó Maia a Andreia a través de sus cosmos, no queriendo que Terry se enterara del ligero contratiempo todavía, a él había que explicarle todo con mucho cuidado.
—¡Andreia! ¿Qué es lo que haremos ahora? — exclamó Luana, no pudiéndose contener más tiempo. —¿Nos quedaremos aquí paradas esperando en medio de la pista de aterrizaje?
—¿Qué es lo que pasa? — Terry contrajo sus cejas, muy confundido. —¡Díganmelo!
—Nada de importancia, trèsor. — la francesa lo tomó del hombro para tranquilizarlo. —Es sólo algo que arreglaremos muy pronto.
Dirigiéndose a su compañera italiana, le pidió.
—Maia, tengo que hablar con Luana un momento. Ya sabes qué hacer.
La Moretti asintió ante el pedido, fijando su firme mirada en Terry, no dispuesta a sacarlo de su campo de visión. Luana miró muy avergonzada a Andreia, consciente que había cometido un error, pero francamente sólo se había dejado llevar ante la idea de que todos quedarían mal si llegaban tarde a la batalla.
Viendo a sus compañeras inmersas en una conversación en susurros, Maia sonrió traviesamente antes de recostarse intempestivamente sobre el pecho de Terry, quien tensó los hombros al no esperar semejante acción de la Moretti.
—¿Nerd? — Terry  murmuró el nombre con el que llamaba siempre a Maia, agachando la cabeza para verla y rodeándola con su brazo instintivamente.
—Andreia siempre te disfruta lo suficiente. — se excusó, alzando sus ojitos de cachorrito para verlo a la cara. — Yo casi nunca lo hago cuore mio.
—¿Eh? —Terry no sabía que responder a eso.
En el tiempo que llevaba conociendo a su amazona italiana, no había podido entender completamente su actitud. A ratos, toda callada y tranquilita, pero en otros momentos de inocente no tenía nada, cuando se refería a él por supuesto.
—¿Quieres saber si estoy bien?— inquirió Maia, hundiéndose más en el pecho de Terry. —Si es eso, no te preocupes. Estoy más que bien, no me quiero mover de aquí. — sonrió, suspirando fascinada. — Eres tan fuerte… — acarició el muy bien esculpido torso del castaño. —… Tan masculino…. y tienes este delicioso aroma, il profumo dolce della tua pelle...
De repente, el celular de Maia comenzó a sonar, haciendo que la italiana en un sobresalto se separara rápidamente de Terry.
En cuanto escucharon la llamada, Andreia y Luana voltearon a verlos. Terry arqueó una ceja y les lanzó a ellas una mirada que decía: “¿Acaso no lo vieron?”
Maia sonrió a sus compañeras con toda la inocencia del mundo, que hasta Terry juraría que había aureola brillando sobre su cabeza.
"¿Una aureola?" — casi exclama Terry en consternación. —"¿En serio?"
Luego para mayor desconcierto de él, ella sólo lo miró, guiñándole un ojo casi imperceptiblemente. Terrence entreabrió sus labios, no sabiendo que entender de esa actitud, su nerd italiana era toda una caja de sorpresas.
Aclarando su garganta, la italiana se dispuso a contestar su llamada inmediatamente, y los demás sólo la quedaron viendo, muy curiosos por saber que le decían.
—¡Excelente! —  concluyó antes de colgar el teléfono. Dirigiéndose a los demás, anunció. —El automóvil acaba de arribar justo ahora, ya está estacionado donde debemos ir a recogerlo.
—¡Qué bueno que llegó! — habló Luana, demasiado aliviada para controlar su lengua. —Sólo teníamos la otra opción de ir al área central de aeropuerto, correr el riesgo de que alguien reconociera a Liath, lo comenzaran a perseguir y luego...
—Mejor vamos yendo. — la interrumpió Maia con una tierna sonrisa. —No perdamos más tiempo, mia cara.
Y como siempre lo hacían, Luana iba por delante, al ser la primera en revisar el perímetro, Maia le seguía más atrás, haciendo su propia revisión y estando pendiente de Liath, para que finalmente estuviera Andreia, que como última línea de defensa, estaba tan cerca de Terry que siempre aprovechaba la oportunidad para aferrarse de su brazo. Terrence sólo suspiraba pesadamente, dejándose llevar por su Bruja francesa.
Pronto llegaron al lugar donde los esperaba el lujoso automóvil eléctrico de origen inglés, en formato coupé y de un brillante color negro en un diseño casi idéntico al de una película de James Bond.
—¡Un Aston Martin! — bramó Terry en asombro apenas lo reconoció, sacándose las gafas oscuras que llevaba para admirarlo con más detenimiento. No estaba muy seguro de trasladarse en semejante extravagancia.
—Cortesía de la Fundación Kido. — añadió Andreia con una sonrisa, acariciándole el brazo y apretándolo suavemente. —Sólo para ti, precioso. Este modelo no sale hasta el 2019.
—¿Qué es lo que he dicho del espacio personal, Bruja? — Terry trató de salir de su agarre, pero la Letellier no lo dejó. Bien que le gustaba a él, sólo que se hacía el que no.
—Désolé, mon ami. Sabes que este es mi trabajo. — se justificó Andreia, mandándole una sonrisilla traviesa y acercándose más a él.
Aunque Terry abrió la boca para responder, no pudo hacerlo porque la francesa desvió su mirada a su compañera alemana.
—Luana, chère. Tal como hemos quedado, será mejor que tú conduzcas.
—¡Bien! — exclamó entusiasmada la joven, caminando al asiento del conductor. — ¡Conduciré un Aston Martin!
—No pienso dejar que Chispita conduzca. — reclamó Terry, una vez enterado de los planes.
Conociendo a su amazona alemana, a la que llamaba ‘Chispita’ por obvias razones, sabía que solía ser muy temperamental, eso unido a su edad no sería muy excelente fusión para una buena conductora que digamos.
Tanto Andreia como Maia se tensaron en cuanto escucharon a Liath decir eso. Ambas se miraron entre ellas muy seguras que esto no llevaría a nada bueno.
Apenas lo escuchó, Luana paró de caminar, volteando a verlo con el ceño fruncido.
—¿Perdón? — dijo ella, no creyendo lo que oía.
—¡Vamos, Chispita! No creo que sea buena idea que una niña como tú conduzca. — aseguró él con más firmeza.
¿Chispita? ¡No! Una chispa gigante de furia fue lo que destelló claramente en los ojos de Luana, haciendo que regresara en su camino hasta quedarse justo frente a Terry.
"¡Calma a tu león interno!" — le advirtió su conciencia en el acto.
Inhalando profundamente, trató de controlar al león dormido que quería explotar dentro de ella.
—Para tu información esta niña como me llamas ha pasado pruebas mucho más difíciles que conducir un simple auto. — expuso con la mirada severa, crispando los puños. —¿Seguirás con esas quejas? Porque te lo digo de una vez. ¡No despiertes a mi león, Liath! — le avisó a punto de estallar.
Terry se sorprendió por la forma en que cambió de actitud, esta niña sí que resultaba fiera cuando se lo proponía.
"¿No despiertes a mi león?" — no pudo evitar sonreír divertido cuando escuchó su última frase. —"¿Qué clase de advertencia es ésa?"
—No puedo creer que entre todas las personas seas tú el que me subestime por mi edad. — le reclamó dolida.
Ahí fue cuando la sonrisa de Terry se borró, haciendo que una pesada culpa llenara su pecho. Fue ese preciso momento cuando Luana enfocó sus ojos en los preciosos ojos de Terry, perdiendo así todas sus fuerzas. Suspiró, dándose por vencida, y vio al hermoso actor, muy llena de arrepentimiento.
—Cariño, sabes que te adoro, pero a veces eres exasperante. — alzó sus manos en un gesto cansado. —Sin embargo, no puedo estar molesta contigo. — posó sus manos sobre los hombros de él, rozándolos con sus dedos. —Y de eso te aprovechas, conoces de sobra que eres mi debilidad. -
Terry contrajo sus cejas muy ofuscado, no conocía ese detalle de ejercer tal poder sobre ella. La alemana se acercó a él, levantando más su mano y comenzando a acariciarle delicadamente su cabello castaño.
—Siempre me ha encantado tu cabello. — le sonrió con amor, haciendo que Terry se sintiera más confundido, Chispita se volvía desconcertante de vez en cuando.
Su confusión aumentó en el momento en que Luana guio sus labios al oído de él para susurrarle.
—Yo conduciré. — Expresó en un tono que no admitía lugar a oposiciones. Se separó un poco, rodeando el hermoso rostro del actor con sus manos para añadir. — ¿Está bien, mi niño?
Grandchester contrajo el ceño molesto, ahora resulta que era él quien estaba siendo tratado como niño en ese momento. Mirando a sus otras chicas, esperó encontrar con su apoyo en esto.
—Por mí está bien ma vie, no te preocupes.
—Yo también estoy muy tranquila de que ella conduzca. — terminó tranquilizando la italiana.
Tanto Maia como Andreia respiraron más tranquilas, luego de ver que Terry asentía casi a regañadientes.
Sonriendo como el gato de Cheshire, Luana se alejó de él más contenta al haber logrado su cometido. Terrence se quedó desorientado, tratando de comprender porque esto le tenía que pasar a él, fue la dulce voz de Maia lo que lo sacó de su aturdimiento.
—No se vale. — le murmuró la italiana cerca de su oído. — Siempre me dejan a mí fuera de esto.
Maia comenzó acariciarle el cabello, mirándolo con abierta fascinación.
—Yo soy la que ama tu cabello más que nadie. — dijo en un susurro fervoroso, haciendo que Terry enarcara sus cejas y tragara duramente. — Estos mechones castaños tan suaves, cuore mio.
Muy ansioso, él desvió sus ojos a las demás amazonas deseando no ser el único que se daba cuenta de esto, pero una vez vio a sus otras chicas, notó que una se dirigía al asiento de piloto y la otra estaba ocupada abriendo la puerta para ellos.
"¿No me digan que esto tampoco lo vieron?" — pensó Terry en desconcierto. —"¿Acaso me quieren volver loco?"
Antes que se diera cuenta, Maia se separó abruptamente de él en cuanto notó que Andreia volvía a verlos.
"De verdad que esta mujer trabaja con mucha rapidez." — Terry dibujó una pequeña sonrisa en su bello rostro, pues la italiana ahora sonreía a su compañera con toda la dulzura de la que era capaz, casi podría haberla engañado, sino hubiera sido porque Andreia reconocía muy bien la chispa traviesa en sus ojos violetas.
Apretando sus labios para no reír, la francesa le hizo una seña a Maia para que pasara primero. Así lo hizo la Moretti, luego el siguiente en pasar fue Terry para que al final fuera Andreia la última en subir.
Terrence estaba en medio de dos de sus amazonas cual jamón en un sándwich y bien que lo disfrutaban las chicas, que parecían muy encantadas de juntarse más a él, todo lo que podían.
—Désolé, mon amour. — se excusó la francesa, acurrucándose a su lado. —Tienes que entender que no hay mucho espacio. — terminó de hablar, sonriéndole pícaramente y recostándose sobre el hombro de él.
Luana encendió el auto dispuesta iniciar la marcha, pero decidió volver la vista a sus acompañantes antes de empezar. Apenas vio lo que estaba atrás suyo, por poco ríe de la escena que representaban; sus compañeras amazonas casi estaban encima de Terry, recargándose sobre él, mientras el pobrecito parecía muy nervioso.
—¡Relájate, Liath! Estás muy tenso. — bromeó Luana, volteando a mirar el frente otra vez. —Bueno… — juntó sus manos en anticipación y luego las colocó sobre el timón. —¡A conducir este juguetito!
Terry se tensó aún más en cuanto escuchó esa última frase.
—¡Claro! ¡Ahora sí me relajaré más! — exclamó él con sarcasmo, sintiendo el corazón acelerado.
Lo único que recibió por respuesta, fue una traviesa sonrisa de parte de sus tres amazonas. Después, el crujiente sonido del motor y la risa de la joven alemana en cuanto pisó el acelerador iniciando el recorrido.
Llevaban una velocidad moderada, lo cual tranquilizó un poco a Terry, aunque no del todo. Tomando una gran bocanada de aire, concentró su atención en otras cosas. Para ya no pensar más en que estaba extrañamente cómodo con las posiciones de sus amazonas acurrucadas a él, además de todavía estar temiendo por su vida con la alemana conduciendo, trató de iniciar conversación.
—¿Supongo que van preparadas para la guerra, cierto? ¿Ya tienen su estrategia? — les habló en tono serio, aunque por dentro quería reír al ver a Andreia y Maia agrandar los ojos después de esa pregunta. —Ya les he dicho que esto no va a ser fácil. ¿Están capacitadas para esta batalla?
La Letellier fue la primera en reaccionar dándole un suave manotazo a Terry.
—¡Qué falta de confianza, mon chèr! — la voz de la francesa sonaba indignada. — Esto es algo para lo que nos hemos estado preparando toda nuestra vida. ¿No es así, chicas?
—Estamos muy bien entrenadas. — habló Maia de pronto, haciendo que Terry se pusiera alerta ante cualquier otra insinuación. —Nacimos para esto, yo estoy honrada de participar defendiéndote. Todo esto es por ti.
La italiana le otorgó una sonrisa un poco torcida, mientras sus ojos brillaban traviesos, comenzando recorrer a Terry de arriba a abajo antes de tomar su mano inesperadamente. Cuando volvió a mirarla a los ojos, Terrence notó que ella le sonreía cual niño al que le regalan un delicioso caramelo.
"¿Le pareceré un caramelo ahora?" — se dijo él entre confundido y divertido a la vez.
Los pensamientos de Terry se vieron interrumpidos cuando la conductora entró en la conversación.
—¡Por supuesto que estamos preparadas! Estoy indignada por la poca confianza que nos tienes, Liath. — vociferó Luana, apretando el volante. — Mucho más luego de todo este tiempo siendo tus guardianas. — giró su cuello para verlo con el ceño fruncido.
—¡Mira al frente! — gritó Terry con el corazón en la boca.
Luana volteó de inmediato, haciendo que Terrence suspirara en alivio. Parecía que estas mujeres querían hacerle perder la cordura, y al paso que iban lo lograrían muy pronto.
—Deberías pedirnos disculpas por esto, mon ami. — declaró Andreia, no dispuesta a abandonar la discusión. —Te hemos probado nuestra capacidad todo este tiempo, hemos sido excelentes guardianas.
—Más que guardianas, han sido mis niñeras y… ¡acosadoras! — recalcó lo último para dejarlo bien en claro.
Maia le sonrió con picardía ante ese último apelativo, alzando la mano de Terry que ella tenía aprisionada en sus propias manos para aferrarla a su mejilla. Grandchester arqueó una ceja, aceptando otra prueba de lo que ya había expuesto. Sacudiendo su cabeza y poniéndose las gafas oscuras de nuevo, aclaró lo que siempre supo que ocurriría.
—Ya le había dicho al duque que, al final, todas ustedes terminarían cayendo bajo mis encantos y lo cierto es…
Su discurso fue interrumpido por el fuerte ruido de los neumáticos en cuanto Luana frenó el auto de pronto, haciendo que todos se fueron hacia adelante por la fuerza del frenazo.
—¡Fíjate donde conduces, loca! — exclamó el conductor del otro carro con el que casi colisionan, alzando el brazo en protesta.
—¡Cuida tu vida, dummkopf! — gritó Luana, golpeando el timón.
El hombre ni siquiera la escuchó y continuó su camino lanzando improperios.
—¡Habrase visto semejante tonto! ¡Todavía se atreve a culparme! — volteó a ver a sus acompañantes llena de furia. —¿Cómo se le ocurre a él cortarme el paso intempestivamente? — su respiración estaba agitada.
—¿Y así me decían que no me preocupe? — Terry miró desesperado a Maia y Andreia, casi dispuesto a bajarse del auto apenas podía.
—Siempre es así de explosiva, trèsor. — la francesa le acarició su hombro para calmarlo. —Ya la conoces, yo estaría más preocupada si ella actuara de otra forma.
Terry rodó los ojos, no muy convencido de estar todos cuerdos ahora al dejar que Luana siguiera conduciendo. No pudo considerarlo más tiempo, porque la alemana, que ya se había calmado luego de ver un momento el precioso rostro del actor, volvió a iniciar la marcha como si nada hubiera pasado.
—Mejor dejamos este incidente atrás. —susurró la italiana, aferrando discretamente la mano de Terry más a su rostro. —Te notas muy tenso, caro mio. ¿Hay algo que pueda hacer para aliviarte?
Terry exhaló pesadamente, completamente seguro de una sola cosa.
—Sólo estaré tranquilo en cuanto lleguemos.
—Les aseguro que llegaremos más pronto de lo que se imaginan. —afirmó la alemana desde adelante.
Una afirmación que parecía no querer llegar a realizarse. El tráfico estaba en su contra y muy a su pesar se vieron inevitablemente retrasados.
Luana tocaba el claxon repetidas veces, descargando de esa forma toda su molestia por el insoportable tráfico.
—¡Tranquila, chère! — habló la francesa desde atrás.
—¡Es que no avanzan! — se justificó muy irritada.
Terry miró con impaciencia al reloj de su muñeca, ya faltaba muy poco para el inicio de la guerra.
—A este paso llegaremos tarde. — se quejó él, muy preocupado. —Nunca he sido impuntual. -
—Y no lo serás, cariño. Como que me llamo Luana Hoffman. — volteó a verlo, sonriéndole enigmáticamente.
—¿Qué es lo que piensas hacer, jolie?— preguntó Andreia muy curiosa por la sonrisa enigmática de su compañera.
—¿Liath quiere velocidad? — Luana miró sus manos un instante. — Iremos a la velocidad de un relámpago.
Tanto Maia como Andreia se miraron entre ellas, comprendiendo al instante lo que pasaría. Terry demoró un poco más, pero cuando le pareció ver una ligera chispa luminosa proveniente de las manos de su amazona alemana, pudo entender que haría.
—¡Oh, no! — exclamó él sobresaltado.
—¡Oh, sí! — Luana agrandó su sonrisa, viendo el espejo retrovisor para asegurarse que no había ningún otro auto atrás suyo. —Sujétense bien.
—¡No te atrevas, Chispita! — amenazó Terry con toda la firmeza que podía, mientras Luana ya movía el auto en retroceso.
—¡Ya me atreví!
Apenas dijo eso, la chica trasmitió con sus manos una onda de energía eléctrica al carro, generando que el motor tuviera la capacidad de viajar hasta la velocidad de 170,000 Km/s. Luego dio un giro completo con el timón y pisó el acelerador en el acto. Llevados por la inercia, todos los del asiento trasero fueron empujados hacia atrás por la fuerza ejercida por el auto.
A partir de ese momento, sólo gritos se escuchaban de parte de todos. Parecía una montaña rusa, Terry sentía su corazón detenerse a segundos y una sensación de vértigo recorría su cuerpo entero. Al estar con las ventanas abiertas, el viento corría sobre sus rostros, la adrenalina hacía acelerar la sangre en sus venas y él respiraba con mucha dificultad por los gritos que salían de su garganta. Andreia y Maia se aferraban a él con fuerza acompañándolo en esos mismos gritos; nada más por seguirle al relajo y aprovechar de pegarse más de él, porque no estaban ni remotamente asustadas.
Luana esquivaba los obstáculos como si de un juego se tratara, sin parar de reír al oír los gritos de sus acompañantes y no dejando de pisar el acelerador, para de esa manera aumentar la velocidad cada vez más.
—¡Vamos a morir! — voceó Terry, abrazando a sus amazonas y apretando los párpados para cerrar sus ojos.
—¡Mon Dieu! — Andreia sonreía, sintiéndose más despierta que nunca, como si todo esa sensación que la recorría hiciera estimular cada una de las células de su cuerpo. —¡Esto es fantástico! — soltó una risilla nerviosa.
—¡Oh, poderoso Zeus! — exclamaba jadeante, la normalmente callada Maia.
La italiana tomaba el rostro de Terry cada vez podía, y ya que los demás estaban tan ocupados haciendo frente a las sensaciones producidas por toda la adrenalina corriendo por ellos, aprovechaba los momentos para dejarle rastros de besos al rostro de Terry sin que nadie más que él se diera cuenta de ello.
Para Terry el tiempo parecía eterno, sin embargo todo esto sucedió en unos minutos momentos hasta que finalmente arribaron al lugar de la batalla. Todos exhalaron al mismo tiempo en cuanto Luana estacionó el auto.
—Querías llegar rápido, pues aquí estamos, Liath. — anunció la alemana, volviéndose a verlo muy radiante. —Y aún no es la hora.
Todavía algo nerviosa después de lo vivido anteriormente, Maia buscó en su celular para comprobar que exactamente faltaban cinco minutos para el inicio de la Guerra. ¡Lo hicieron! Llegaron a tiempo cuando parecía casi imposible.
Cada uno bajo a su propia manera, ya sea lenta o rápidamente, hasta que al final todos hubieron salido del auto.
—¿Y quién diría que es la primera vez que conduzco? — Luana sonrió satisfecha, posando su mano sobre el parabrisas del auto, antes de voltear a ver a los demás con inmensas ganas de reír.
Todos lucían despeinados, respirando agitadamente y temblando después de tal experiencia. Terry se sacó su gorro y sus gafas oscuras para ver a Luana con incredulidad. Abrió la boca para hablar, pero parecía ser que ninguna palabra quería salir de sus labios.
—¿Te quedaste sin palabras, Liath? ¡Excelente! Mi trabajo está hecho. — la alemana se cruzó de brazos, sin dejar de sonreír al hermoso actor.
—Cierra tus lindos labios, mon ami. — Andreia misma llevó sus dedos a la boca de Terry para cerrarla con sus propias manos. —No fue para tanto, ¿verdad?
"¿Qué no fue para tanto?" — Terry entornó los ojos, pasmado, ni siquiera eso podía responder.
Miró tanto a Andreia como a Luana, que estaban frente a él, sorprendido por la forma en que manejaban esto. Ya habían llegado, es cierto, todo estaba listo, pero una duda lo invadió en ese momento.
—¿Y ahora? — pudo formular al fin con la voz ronca.
—¿En verdad tienes que preguntarlo, cuore mio? — escuchó a Maia decir en un murmullo, moviendo sus dedos discretamente atrás de la espalda de él. —Ya sabes qué es lo que viene.
Terry inhaló profundamente al ver a sus amazonas: su Bruja (Andreia), su Nerd (Maia) y su Chispita (Luana), colocándose dos a sus costados y una frente a él, mientras se ponían en posición de ataque. Al exhalar un poco después, toda la tensión y el nerviosismo habían desaparecido, en su lugar una sensación de seguridad y alivio lo invadió al tener una clara certeza ahora. No podía negar esto, porque si de algo estaba muy seguro es que estas chicas darían incluso sus vidas, únicamente por él.
¡Arde cosmos hasta el fin, por Terry! — gritaron las tres amazonas al unísono. — ¡Estamos listas! ¡Qué empiece la Guerra!



Gissa Alvarez

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Sí Terry, quiero, no uno, si no cientos de besos


Las amazonas hemos llegado a la Guerra Florida para defender a Terry  contra todos los ataques ofensivos  y haremos arder nuestro cosmo hasta el fin

Friditas

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
¡padrísima presentación, chicas! ¡enhorabuena!

GEZABEL

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Guerrera de Lakewood
Guerrera de Lakewood
llegaron las amazonas... vamos por terry!!


_________________

Mon_Andrew

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Bienvenidas amazonas, excelente presentación con el hermoso rebelde.
Por acá estaremos apoyando su bando.

Mayra Y Exitosa

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Niño/a del Hogar de Pony
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Bienvenidas
Que bella les quedo su presentación
Felicidades

igzell

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Ahhhh. que mega presentacion!!!!Vaya entrada.Me ha dejado con la boca abierta...Bienvenidas,chicas

http://larojamelenaquesellevoelviento.blogspot.com/

Andreia Letellier

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Rosa Morada
Rosa Morada
¡Pero por supuesto que quiero montones de besos precioso!  muchísimos y me aseguraré de obtenerlos ¡jajaja!

Gracias por la bienvenida n.n

¡¡Venimos con todo para pelear por nuestro Liath!!

Y les estaremos también echando porras a todas

https://www.fanfiction.net/u/7428859/AyameDV

Magda Vidal

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Rosa Abierta
Rosa Abierta
Wow!!! Excelente presentación Amazonas de Terry, me super encantó , hasta yo sentí que me despeiné en el super viaje en auto, Chispita!!! Yo quiero aprender a manejar como tú! Podrías darme unas clases?
Felicidades chicas muero por ver sus aportes!!!

A DARLE CON TODO!!!

Adriana G

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Bienvenidas chicas!!!

Linda presentación y bueno, creo que esto es tan solo una probadita de lo que nos tienen, así qué hay que estar al pendiente de sus aportes.

Les mando un abrazo y bueno, comenzamos....


Besos

Suno-san

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Hola chicas, sean bienvenidas
Excelente y bella presentación!

Por favor, denle espacio al rebelde(?) por favor si esta que se muere porque lo apapachen.

Saludos y pendiente de su trinchera

stormaw

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Niño/a del Hogar de Pony
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Hola
Me encantó
Bienvenidas

Sussy

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Una gran presentación chicas Felicitaciones ... Me ha encantado la voz de Terry al final (un gran recuerdo de nuestra querida serie)

Lady Lyuva

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Bienvenidas! Qué bueno encontrarnos por aquí. Mi lado Terryfan se siente feliz.

titina

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Niño/a del Hogar de Pony
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Bienvenidas chicas

Mimicat Cornwell

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Wow
Bienvenidas chicas, una presentación muy padre presentación.

cilenita79

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Niño/a del Hogar de Pony
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Bienvenida niñas!!!

Ikebana

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Niño/a del Hogar de Pony
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Bienvenidas, chicas!

La presentación es excelente, creativa y original... Además, me encantaron los dibujitos de los avatares y el video, se nota un gran trabajo en ellos!

https://www.fanfiction.net/u/4785954/Stear-s-Girl

ODET la chica de Terry

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Niño/a del Hogar de Pony
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Woww me encantó el arte de su video de presentación¡¡

Un nuevo grupo, Bienvenidas chicas¡¡

Gissa que gusto verte por aquí. Un fuerte abrazo.

Gissa Alvarez

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Muchas gracias a todas por su cálida bienvenida, un gusto enorme poder convivir con todas ustedes  

Andreia Letellier

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Rosa Morada
Rosa Morada
¡Sii muchas gracias por su bienvenida chicas!! Es un placer estar por aquí por primera vez, será un gusto convivir con todas, ¡saludos!

https://www.fanfiction.net/u/7428859/AyameDV

Luana Hoffman

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Rosa Jaspeada
Rosa Jaspeada
Me uno a los agradecimientos de mis compañeras Amazonas, ¡¡¡mil gracias a todas ustedes por su bienvenida!!!         Este es mi primer año aquí, y no puedo empezar a describir la gran emoción que me invade por estar aquí conociéndolas a todas ustedes.
Las Amazonas de Terry seguiremos en nuestra contienda, falta mucho por combatir todavía.
       



¡Arde cosmo hasta el fin, por Terry!

Ceshire

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Qué bonito vídeo, los art están geniales. Qué bueno verlas en esta GF. Estaré pendiente de sus aportes.

Malinalli

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Hola, amazonas! Una presentación excelente... Si Terry está de besucón yo quiero formarme para participar en la repartición!! Por fis!!!

Elby8a

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Rosa Negra
Rosa Negra
Disfrutando de sus relatos y maravillosa presentación. Las sigo talentosas Amazonas!!

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