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*** Stear's Group *** Mariposa de chocolate: ¿Qué pasará mañana? *** Songfic corte erótico para el inventor ***

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Lady Lyuva

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Niño/a del Hogar de Pony
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Una mariposita de chocolate muy light, para Stear, junto con una canción de José Luis Perales, que por ahora es de mis preferidos. ¡Disfruten! Ya saben, los personajes pertenecen a Mizuki e Igarashi. En apoyo al Stear’s Group. Universo Alterno.

¿Qué pasará mañana?


Me miras y el universo de tus ojos me lo cuenta todo
me hablas y me preguntas al oído si te quiero un poco,
me abrazas y tus palabras son:
¿qué pasará mañana cuando te hayas ido?
¿a quién podré contarle que te siento lejos?
mañana se dormirá el amor
y guardará sus rosas para cuando brille el sol

La inminencia de la partida los decidió. O más bien, los empujó a consumar su amor. Patty se había dado cuenta que, tarde o temprano, Stear acabaría por partir a Europa; a pesar de sus súplicas y sus llantos, no importando lo mucho que la muchacha morena de ojos color chocolate rezase en las noches, bajando a toda la corte celestial. Es más, Patty podría culpar a Albert por haberle dado el último empujón a su novio, decidiéndolo a partir y enlistarse en la guerra.

-Stear, solo te pido que te despidas de mí -solicitó.

¿De qué sirve oponerse a lo inevitable? ¿Acaso por desear que el sol no se ponga deja de caer la noche? No.

-Te prometo que lo haré, Patty -dijo el muchacho de pelo negro.

Patty acabó por darse cuenta de que era mejor disfrutar del tiempo que pasaba con su novio. Y el miedo por ver partir a su amor y perderle en la guerra, hizo que la tímida y callada chica fuese perdiendo ese par de atributos. Fue ella quien tomó la iniciativa de besarlo, dejando estupefacto al muchacho y con los anteojos empañados, más la respiración de ambos agitada.

Navidad se acercaba a pasos agigantados, y un nuevo sentido despierto en la morena de ojos de chocolate le hizo sentir muy cercana la partida de Stear. Nadie más lo sospechaba, y Stear confiaba ciegamente en Patty para que su partida no se frustrara. ¿Y Patty? Tuvo la tentación de desvelar la decisión de Stear, pero no cayó en ella, sabiendo que su amado se decepcionaría de ella.

No había más remedio, tendría que dejar ir a Stear. Las primeras nieves hablaban de la inminencia de las fiestas navideñas, del viaje de Candy a Nueva York, a fin de visitar a Terry y asistir al estreno de la obra de "Romeo y Julieta" y de la partida de Stear a Europa.

Y yo te diré temblando la voz, el tiempo va deprisa
y ese día que soñamos vendrá
Apaga la luz la noche está marchándose ya
Y yo te diré temblando la voz el tiempo va deprisa
y ese día que soñamos vendrá
Apaga la luz la noche está marchándose ya

¿Qué mejor regalo que su persona? Su feminidad, su deseo y su pasión, pensó Patty, mientras caminaba por las calles de Chicago, buscando el regalo perfecto que Stear pudiese llevarse a Europa y que dejase impronta en su corazón. Quería que se llevara el sabor de sus besos y el olor de su piel y ella quería quedarse con el sabor de sus labios y las caricias de sus manos sobre su cuerpo. Tomó la firme decisión de hablar con Stear. De una u otra manera, ella pasaría la Navidad con él. El muchacho fue el que dio paso, unos días antes de la fiesta de Navidad, para hablar sobre su relación.

-¿Qué te gustaría que te regalara? -preguntó.

Patty sabía que él no gustaba de dar regalos sorpresa, sabiendo que la mayoría de las veces, el sorprendido era el dador y no el destinatario del regalo, así que prefería preguntar a su familia qué era lo que deseaba cada quien y sobre eso, hacía su lista y sus compras. Patty respiró profundo, a fin de tomar valor y disipar el calor que la vergüenza por lo que deseaba proponer le producía. No era que temiese que Stear la creyera descarada, pues en las sesiones de besos y caricias lo había descubierto arrebatado y dispuesto a más. Pero el que ella fuese la de la iniciativa, no dejaba de causarle aprensión y pena.

-Quiero algo que me haga recordarte para siempre, Stear -comenzó a decir, respirando profundamente-. Y quiero que tú te lleves de mí algo que siempre te haga recordarme.

Después de los besos y caricias a escondidas y precipitadas, en los rincones de la casa de ella o en la de la tía abuela Aloy, Stear no podía dejar de ver la insinuante proposición de su novia.

-¿Quieres decir que tú y yo..?

El muchacho la miró con ojos tiernos y rostro abochornado, Patty desvió los ojos. ¡Vaya que deseaba sentir sobre su cuerpo las manos de Stear sin ninguna restricción! Pero ella era una señorita de buena cuna y estricta educación, lo cual le dificultaba hablar de pasión y deseos carnales con naturalidad, además, estaba consciente que lo que deseaba hacer iba en contra de las buenas costumbres que le inculcaran desde su nacimiento.

-Sí -respondió en tono bajo, pero firme.

Levantó el rostro, a fin de mirarle a los ojos, y con las mejillas totalmente arreboladas, más el calor extendiéndose por toda su piel, no sólo el rostro. Stear sonrió feliz y la abrazó; ambos sintiendo los latidos del corazón del amado.

-Serás mi mejor regalo de Navidad -le susurró Stear al oído.

Los días que faltaban para Nochebuena y Navidad los pasaron en vilo, apenas distraídos ayudando a Candy en su próximo viaje y planeando su propio encuentro especial.

La felicidad de su nieta hizo sospechar a la abuela Martha, quien avezada y suspicaz, se dio a la tarea de interrogar a Patty y averiguar qué sucedía.

-El se va, abuela, y yo deseo que tengamos algo que nos de esperanza a los dos.

Los ojos llenos de miedo y de incertidumbre de la joven decidieron a la anciana a tomar cartas en el asunto. Ayudaría a la pareja.

Despiertas y tu sonrisa que amanece lo ilumina todo
me besas y las palomas de tus manos acarician todo
preguntas y tus preguntas son:
¿qué pasará mañana cuando te hayas ido?
¿a quién podré contarle que te siento lejos?
mañana se dormirá el amor
y guardará sus rosas para cuando brille el sol

Se durmieron uno en brazos del otro. Era verdad que los dos eran novatos en las lides del amor; para Stear no contaba aquellas escasísimas veces que asistieron al club para caballeros en Londres, él, su hermano Archie y su primo Neal. Lo único que podía agradecer del par de "damas de la noche" que le atendieron, fue que aprendió como está formada una mujer. Y que la caballerosidad de la que hizo gala durante las dos ocasiones, le ganó el favor de dichas mujeres. Pero Patty era su novia, a quien adoraba y a quién quería a su lado para siempre. La abuela Martha supo ver hasta dónde llegarían y su intervención fue providencial para los dos chicos de anteojos: con ella como testigo y tutora de la novia menor de edad, más sus contactos como mujer de mundo que era, logró que la pareja se casara. Lo hicieron en secreto un día anterior a la Nochebuena, y pospusieron su noche de bodas para esa fecha.

Un hotel discreto, donde el renombre de los Andley no les seguiría, pero al mismo tiempo acogedor y de buen gusto, fue contratado por Stear. Una cierta cantidad de dinero le aseguró la mejor suite, el mejor trato posible, una botella de champaña y frutas frescas, así como ramos de flores dispuestos por la suite, todo lo mejor para su noche de bodas. Y aunque fue Patty la que inició ese paso, Stear puso todo de sí para que ese regalo de Navidad fuese especial para los dos.

Tímidos, inexpertos, novatos, comenzaron sus caricias desde el quicio de la puerta, donde un seguro Stear la había levantado en brazos para cruzar el umbral de la suite nupcial, sonriendo seguro de sí. Una novia tímida, pero dispuesta a iniciar una nueva vida.

La bañera fue el primer testigo de la entrega de los nuevos esposos, quienes se sumergieron en el agua tibia y perfumada por las sales aromáticas, llena de burbujas y que dio un toque delicioso a la piel de los apasionados jóvenes, entre palabras de amor, iniciaron su vida marital.

-Te amo tanto, Patty.

-Y yo a ti, Stear.

Totalmente humedecidos, con ojos lúbricos, los nuevos esposos dieron rienda suelta a sus instintos sexuales. Algo torpes al principio, tomando valor y seguridad. En verdad, la abuela Martha les había dado el mejor regalo, pues aunque nadie fuera de ellos y de la respetable señora, sabía de su nuevo estatus de esposos, su enlace fue legal. No solamente se llevarían el recuerdo de la piel y de la entrega una del otro, si no que constituían una nueva familia: Cornwell-O'Brien. La cama los recibió, y lo único que conservaron puesto fue la correspondiente argolla matrimonial, la cual Patty, desde el día anterior, no se cansaba de admirar en su dedo, girándolo para verla destellar a la luz.

La chica tímida se fugó y dejó a una mujer apasionada y deseosa de ser poseída por su flamante esposo. El inventor algo despistado dio paso a un hombre fogoso, con una potente virilidad como indicio de la pasión que sentía por su esposa; Patty se atrevió a tomar entre sus pequeñas manos dicha asta, masajeándola de arriba a abajo, frotándola con el prepucio, logrando que Stear temblara y se tensará de excitación.

-Patty, tengo que tomarte o explotaré -suplicó del nuevo esposo.

-Tómame, quiero ser tuya -respondió ella, entre jadeos.

Sentía su entrepierna humedecida, doliente de deseo, no le importaba el dolor que sentiría en su primera penetración, cuando su esposo derribara su virginidad, pues ese era su regalo de Navidad para él. Los pechos generosos, de oscuros pezones erectos y su piel dulce y satinada recibieron infinidad de besos de Stear, quien se acomodó sobre ella, a fin de culminar y consumar su unión. El joven la penetró lo más gentilmente que pudo, consciente de que ella era virgen y que sentiría dolor. El gemido que ella lanzó le hizo detenerse por unos momentos, pendiente de su reacción, hasta que, al mirarla a los ojos, vio la aceptación y el tácito permiso de continuar. Terminaron su primera entrega entre jadeos, lágrimas y besos.

-¿Qué pasará cuando te hayas ido? -susurró Patty, acurrucada junto a Stear.

Y yo te diré temblando la voz, el tiempo va deprisa
y ese día que soñamos vendrá
apaga la luz, la noche está marchándose ya
Y yo te diré temblando la voz,
el tiempo va deprisa y ese día que soñamos vendrá
apaga la luz, la noche está marchándose ya

-El tiempo va de prisa, ese día que soñamos vendrá -respondió Stear, también en susurros.

La abrazó con fuerza y se quedaron dormidos, mientras esa nueva Navidad les encontraba como una familia ya conformada.

Si tú te vas...
Y yo te diré temblando la voz el tiempo va deprisa
y ese día que soñamos vendrá, que voy hacer
....apaga la luz la noche está marchándose ya

Patty y Stear mantuvieron en secreto su boda y la inminente partida de Stear, cada noche, de una u otra forma, ayudados por la abuela Martha, pasaron juntos esos días.

-La abuela es una mujer muy sabia -declaró Stear, la mañana de su tercer día de casados-. Mi mejor regalo es saber que eres mi esposa y que me esperarás hasta que regrese.

Patty rió mimosa y le comenzó a acariciar. Sabiendo que él partiría, no se saciaba de su esposo. Los besos, las caricias por todo el cuerpo, las manos deslizándose por todos los resquicios, sin pudor, sin miedos ni vergüenza por hacer algo prohibido era delicioso. Oírla reír le hacía querer vivir. Stear no se arrepentía de su decisión de enrolarse y pelear por su país; sin embargo, el saberse esposo de Patty le llenaba de confianza en su regreso. El se cuidaría de volver junto a su esposa.

Pasado Año Nuevo, Patty y Stear asistieron juntos a despedir a Candy la madrugada que partió a Nueva York. Stear titubeó ante su prima, deseando confesarle tanto su matrimonio con Patty como su propia partida, pero una mirada a los ojos color chocolate que le acompañaban le hizo desistir. Patty sonrió cuando su esposo entregó la "cajita de la felicidad" a su amiga. Stear había construido otra más para ella, y la joven esposa esperaba que Candy encontrara su propia felicidad.

-Cuídate mucho, siempre que hagas funcionar la caja, esta te dará felicidad -dijo Stear como despedida.

Patty y Stear pasaron sus últimas horas amándose, marcándose uno en la piel del otro, llenándose de la esencia del otro.

-¿Qué pasará mañana, cuando te hayas ido? -volvió a preguntar Patty.

Las lágrimas le desbordaban los ojos, lo apoyaría siempre, de eso no tenía duda alguna, pero estaría tan lejos de ella.

-El tiempo va de prisa -respondió Stear, besándole las mejillas húmedas.

-¿A quién le contaré que te siento lejos? -sollozó Patty.

-Mañana se dormirá el amor y guardará sus rayos para cuando salga el sol -Stear sintió humedecerse sus ojos.

Pelear por su país, ese deseo era tan fuerte como el amor por Patty, es más, él necesitaba contribuir a que la paz de Norteamérica continuase. No podía renunciar a sus sueños. Había planeado todo cuidadosamente, dejando cartas a sus seres queridos, explicándoles tanto su matrimonio y su deseo de que protegiesen a Patty como miembro del clan Andley, como el motivo de su partida a Francia.

Patty guardó sus lágrimas cuando despidió a Stear, quería que una sonrisa fuese su última imagen a los ojos de su esposo.

-Nuestro amor guardará sus rosas para cuando salga el sol -se despidió mientras el tren partía, llevando a su amado a su destino.

Su mano se posó suavemente en su vientre, con la secreta esperanza de que una nueva vida hubiese comenzado en su interior.

Si tú te vas....
Y yo te diré temblando la voz el tiempo va deprisa
y ese día que soñamos vendrá
que voy hacer....
apaga la luz la noche está marchándose ya

Su deseo se cumplió, su amor concretado reposaba en una cuna, durmiendo mientras la cajita de la felicidad la arrullaba. Rose Isabella Cornwell O'Brien había nacido un 13 de septiembre y dentro de unos días, celebraría su primera Navidad, en compañía de su familia. Despertó dispuesta a alimentarse, por lo que comenzó a llorar, a fin de llamar a su mamá.

-Mi pequeña Rose.

Patty atendió de inmediato a su hija, tomando asiento en un mullido sillón, a fin de amamantar a la bebé con comodidad, los grandes ojos negros de Stear la miraron, repetidos en el rostro de su hija. Mientras tarareaba la misma canción de su "cajita de la felicidad", Patty recordó lo vivido ese año.

La sorpresa de la noticia de su matrimonio con Stear, sus padres se sintieron decepcionados por un tiempo, siendo la bendita abuela Martha quien había logrado que cedieran ante lo inevitable: el matrimonio consumado, el amor firme y profundo de Patty por Stear y la noticia de que su hija estaba encinta. Archie Cornwell abogó por los deseos de su hermano, quien en una carta, le contó de su secreto matrimonio y sus intenciones para luchar en el frente; Annie y Candy apoyaron a la reciente esposa y futura madre, brindándole palabras de aliento y consuelo, más la preparación de todo lo concerniente al nacimiento de su bebé.

Ese apoyo fue sumamente necesario cuando llegó la noticia de la desaparición de Stear en el frente. Noches de llanto y de insomnio, mientras su primogénita crecía en su vientre. La noche que la niña nació, fue la más feliz en la vida de Patty, pues al mirarla, comprendió que las rosas de su amor por Stear habían florecido.

-Rose es Stear y yo juntos -dijo a la orgullosa bisabuela Martha.

El clan Andley acogió a la nueva integrante de inmediato. Una sufriente matriarca Andley no iba a permitir que un vástago de uno de sus amados nietos tuviese un futuro incierto. La desaparición del patriarca, aunado a las malas noticias respecto a Stear, acabaron con la reticencia por aceptar ese precipitado matrimonio, más los deseos del primogénito Cornwell de que su esposa fuese su heredera universal, respecto a su fortuna, tanto Andley como Cornwell.

-Te tengo el más grandioso regalo de Navidad, pequeña Rose -confesó su madre cuando terminaba de alimentar a la pequeña-. Tendremos a papá para Año Nuevo.

Al fin habían recibido noticias alentadoras, respecto al canje de prisioneros, Stear regresaría a casa y conocería a su hija. Patty tuvo tiempo de informarle de su embarazo, pero no del nacimiento. La niña le miró y sonrió, como si entendiera de lo que su madre le hablaba.

-¿Quieres a papá junto a ti, no es así? -preguntó Patty.

Todavía era muy pequeña, pero Patty estaba segura que sería el vivo retrato de Stear, curiosa y lista y que sería una magnífica ayudante para su papá, en el garaje de la casa.

Patty continuó arrullando a su nena, cantándole en voz baja, segura que la larga noche que comenzó con la partida de su esposo, pronto se marcharía, dando paso a los rayos de sol, los cuales habían comenzado con el nacimiento de su hija.

Solo era cuestión de esperar, pues el tiempo iría de prisa y el día soñado vendría dentro de muy poco.

***FIN***[/size][/b]

Friditas

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Niño/a del Hogar de Pony
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una entrega preciosa y llena de amor, con resultados inesperados pero muy amados: una hermosa bebé que, como bien dice Patty, es ella y Stear.

Me encanta la idea que se hayan casado y que de alguna forma, realizarán las cosas bien, acorde a las buenas costumbres de la época.
Al final, eso es amor.

Muy bella historia. Sin dejar de lado el punto doloroso con las decisiones de Stear, la fortaleza de Patty me gusta mucho.

Grande, Lady

Ikebana

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony

Siempre sufro con los fics de Stear; es bien feo cuando este menso se va a la guerra.

La escena de amor es preciosa, aunque sea mariposita es bien light, como dices bien. Me encanta el manejo tan fino que tienes del erotismo; es una cualidad muy difícil de encontrar.

Y el final es hermoso; la familia unida y con su pequeña Rose.

Felicidades!

https://www.fanfiction.net/u/4785954/Stear-s-Girl

sonice

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Qué bonita historia Lady romántica, con un toque erótico tan fino y con un final lleno de esperanza. Me has hecho pasar un muy buen rato leyéndola, gracias por compartirlo

ladylore

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
bellisima historia. muy dulce y tierna

Weiss

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Ohh, tan linda la abuela Martha,
tan involucrada en la felicidad de esos dos tórtolos.
Una felicidad que se la merecían, y es un regocijo
saber que él vuelve del frente para reunirse con su familia.



Pd: La letra de la canción acorde con la historia.

lorelei23

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Niño/a del Hogar de Pony
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Muy hermoso relato, lleno de amor y pasión y lo mejor de todo que nos deja un final feliz, Stear finalmente vuelve de la guerra y a ver a sus dos tesoros, Patty y Rose. Felicidades nena, tu manera de escribir siempre tan elegante y perfectamente redactado.

http://lorelei2323.deviantart.com/

Chiquita Andrew

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Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Hermoso songfic   me hizo llorar

Sussy

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Niño/a del Hogar de Pony
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Otra historia maravillosa que deja vivo a mi querido Stear.
Me encanto su entrega tan linda y sensual y la Abuela Marta es una incorregible casamentera que lindo el que los ayudará a casarse.
El final me encanto¡¡¡ regresa a conocer a su pequeña Rose.
Gracias por la canción de José Luis Perales, era una de las preferidas de mi mami.

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