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 » El Ciber Hogar de Pony » Guerra Florida 2017 » El Lado Rosa Oscuro » **¤ LEGION ANDREW ¤** Aporte #2 ¤ Fantasia en Luna Llena ¤ por Liovanna, Andley's Babe y CandyFann

**¤ LEGION ANDREW ¤** Aporte #2 ¤ Fantasia en Luna Llena ¤ por Liovanna, Andley's Babe y CandyFann

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M A Parker

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Niño/a del Hogar de Pony
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Advertencia
Este es un fic Yaoui y con escenas de limón fuertes.
No continúen leyendo si esos dos temas en combinación no es de su agrado.
Los personajes de CandyCandy le pertenecen a Mizuki e Irigashi,
Este fic es escrito sin fin de lucro.
0o0o0o0

Tras un suntuoso banquete en el cual vino y  risas desinhibidas fluyeron libremente, tres fieles legionarias decidieron comenzar a poner su plan en marcha, tal como Chiquita lo había decretado.
Si sabían jugar sus cartas bien, Albert no se marcharía de su castillo… y todas estaban decidas a que su divino tormento permaneciera siempre a su lado.
Andley’s Babe, moviendo sus caderas seductoramente frente a Albert, lo tomó de la mano, guiándolo hacia un lugar conocido como ‘la sala de juegos’… un lugar repleto de cojines de seda, lamparas de aceite y el hechizante aroma a sándalo. Empujando a Albert hacia un enorme almohadón en el suelo, Andley’s Babe comenzó a acariciar su pecho. Pronto CandyFann y Liovana se unieron al dúo, ambas tomando su posición a cada lado de Albert, acariciando sus fuertes brazos de arriba abajo hasta que sintieron como su vello se erizaba bajo el calor de sus caricias.
“Chicas,” masculló Albert entre dientes. “Tengo que arreglar muchas cosas antes de marcharme… necesitaré mucho equipaje y…”
“Shhh,” dijo CandyFann, posando un dedo sobre los labios de su amado. “No es momento de pensar en eso, mi amor. Permite que te deleitemos con un par de historias para que disfrutes un poco más de nuestras atenciones y caricias.”
“Pero CandyFann… tengo que…”
“No tienes que hacer nada que no pueda esperar,” respondió Liovana, frotando el muslo de Albert con sus caderas. “Además… esta historia creo que te gustará.”
Albert suspiró sonriente. Sus legionarias sabían muy bien cómo convencerlo. “Está bien, soy todo oídos.”
Esbozando una sonrisa sensual, Andley’s Babe se aclaró la garganta para comenzar su relato…



Fantasía en luna llena
Por Liovana Hernandez, CandyFann y Andley’s Babe


El sonido de las ruedas del carruaje al golpear la calle usualmente arrullaba a George Johnson en el camino hacia su elegante residencia.

Después de un largo día concertando citas y revisando documentos, su momento de genuina alegría se hacía realidad en cuanto llegaba a casa para quitarse los zapatos y tomar una copa de su whisky favorito acompañado por el calor del fuego de la chimenea.

Sin embargo, esa noche su rutina tendría que esperar.

Esa noche iría al teatro a ver una obra que había sido recomendada por uno de los pocos amigos personales con quien aún mantenía contacto. Su amigo Herbert Adams, un artista y arquitecto de renombre le había insistido que el espectáculo en el pequeño teatro en el centro de la ciudad era simplemente increíble… y George, con su curiosidad ya despierta, decidió aceptar los boletos que su amigo le dio como obsequio.

El traqueteo del coche en vez de arrullar, azuzó su aprensión, ya que jamás había oído hablar del teatro ‘El Palacio.” Como la mano derecha del señor Andrew, había acompañado a William y a su esposa Candy en varias ocasiones a teatros de renombre y ‘El Palacio’ simplemente no estaba situado en un área usualmente concurrida por la alta sociedad de Chicago.

Sacando los boletos de su bolsillo, leyó cuidadosamente la elegante letra negra.

‘Admisión para un caballero a la sesión especial’ decía el pequeño trozo de papel, sin especificar el nombre de la obra como tampoco los actores principales.

“Herbert es un hombre culto y elegante,” se dijo a sí mismo, guardando nuevamente los boletos. “Estoy seguro que no me enviaría a un lugar de mala muerte.”

Al pensar en su amigo, George sonrió divertido. Herbert había sido el único testigo del dolor que sufrió al morir Rosemary Andrew. Si bien la chica jamás había sido nada más que un amor estrictamente platónico, su muerte inesperada provocó un cataclismo en su vida a tal grado que desde ese instante juró que nunca amaría a otra mujer, cerrando su corazón con candado y cerrojo.  

Herbert había sido su roca, su amigo de confianza… y ahora, por lo visto, su amigo había decidido que era hora de gozar un poco de la vida fuera de su trabajo.

Al acercarse al teatro, por la ventana vio de reojo el gran número de carruajes llegando a la entrada principal. Hombres vestidos con traje formal y sombreros de copa entraban uno a uno por un par de enormes puertas doradas.

“Vaya, por lo concurrido que está el teatro, diría yo que la obra debe ser todo un éxito,” pensó con alivio, ajustándose su corbatín rojo y sus guantes blancos. Sacando un antifaz blanco de su bolsillo, se lo puso tal como Herbert se lo había dicho.

“El antifaz es parte del boleto de entrada,” le dijo enigmáticamente al entregarle los boletos. “Póntelo antes de entrar y yo te encontraré ahí.”

El carruaje se detuvo frente a la elegante entrada, y tomando una bocanada de aire, abrió la puerta para salir a la calle.

Al bajar, sintió una emoción disfrazada de nerviosismo y ya con sus dos pies en el suelo volvió a ver el boleto de entrada, llenando sus pulmones del fresco aire nocturno. “Veamos qué hay de nuevo aquí,” pensó en sus adentros, sin saber que aquella noche su vida daría un giro completamente inesperado.

Caminó hacia la entrada admirando la intricada decoración del lugar y, al entregar su boleto, un joven alto y muscular con antifaz blanco lo saludó con una sonrisa y una reverencia.  “Buenas noches, señor,” dijo con una voz grave y sensual, llamando a otro joven que llevaba puesto un antifaz rojo, indicándole con ademan de la cabeza hacia donde debería llevar al apuesto caballero.

George, al estar admirando el esplendor del teatro, no notó la sonrisa cómplice entre los jóvenes, y un guiño que señalaba ‘mmm carne nueva’…

Al pulcro caballero no le alcanzan sus dos ojos viendo todo en su entorno, respirando aliviado al saber que no había encontrado nada extraño o fuera de lugar. El lugar era tal como cualquier otro teatro de renombre, con elegantes lámparas y gruesas alfombras decorando el interior.

El joven de antifaz rojo le pidió que lo siguiera, y ese fue el primer momento que George volteó a mirar al muchacho, quien esbozó una sonrisa deslumbrante. El joven anfitrión lo dirigió  a un palco privado en el segundo piso con muy buena vista del escenario, y al entrar George no pudo evitar que una sonrisa se asomara en sus propios labios, tal era el esplendor que lo rodeaba.

Al tomar asiento, el joven asistente se acercó para ofrecerle una copa de champán. “Mi nombre es Frederick, señor,” dijo en una voz varonil y melodiosa mientras ponía la bandeja de plata con la copa en una mesita. “Yo seré quien lo atienda esta noche. Así que todo lo que necesite no dude en hacérmelo saber...”

“Gra….gracias,” respondió George, notando las grandes  manos enguantadas del chico, a la vez que percibió  algo, tanto en la suave voz  y en la mirada del apuesto extraño que lo perturbó levemente.  Sin embargo, tras unos minutos de silenciosa contemplación tanto del escenario como su asistente, decidió ignorar esa sensación que, lejos de molestarle, le dio confianza.

Tomando asiento para disfrutar mejor de la vista, George le pidió un whisky a su joven asistente mientras las luces se apagaban, señal que pronto comenzaría la función.

Asomando unos veintiocho años de edad, Frederick era lo que muchas mujeres podrían considerar apuesto. Su inmaculada tez blanca era perfectamente enmarcada por un sedoso cabello castaño. Alto y de cuerpo sinuoso, el joven de casi ciento ochenta centímetros no se vería fuera de lugar en las revistas de cotilleo. Sin embargo, eran sus ojos los que realmente realzaban sus rasgos… unos ojos de un azul tan intenso como el cielo.
Haciendo una pequeña reverencia, Frederick le tendió a George un vaso de cristal conteniendo un buen whisky escocés, regresando rápidamente a su lugar al lado de la puerta.

Pronto las únicas luces encendidas fueron las del escenario, algo que inmediatamente comandó la atención del público.  Un par de suaves golpes a la puerta hicieron a George girarse para ver a Frederick, quien al abrir, habló en un suave murmullo con la persona al otro lado de la puerta. La puerta se volvió a cerrar y Frederick se acercó a George con una botella de champan carísima y una caja de puros importados.
“Cortesía de la casa para el señor…” explicó con una sonrisa que dejó ver su perfecta dentadura.
Examinando la botella y los puros, George tuvo que disimular un gesto de sorpresa. “Gracias. Sírvame una copa favor.

El teatro estaba ya en total oscuridad salvo por un enorme reflector  que iluminó el escenario por completo. El telón aterciopelado comenzó a abrirse mientras la orquesta comenzó a tocar las primeras estrofas de una ópera conocida, La Traviata.

Claro, esa noche lo que menos se vería en el escenario sería una ópera donde una mujer estuviera muriéndose de amor, pero George no tenía manera de saber eso.

George, con su copa de champán en la mano, observó detalladamente el espectáculo frente a sus ojos, y pronto notó algo que le llamó la atención sin restar su interés en la obra. A medida que progresaba la obra, se dio cuenta que el papel de todo los personajes eran representados por hombres… un detalle que al principio le pareció un poco extraño.

Sin embargo, al recordar que en los tiempos de William Shakespeare eso era lo normal y no la excepción, se dispuso a disfrutar tranquilamente de lo que veía en el escenario. Como ere de esperarse, era una trágica historia de amor… y George no puedo evitar pensar que en algún momento saldría un muchacho representando a alguien como Julieta, una heroína tan joven y bella como su Rosemary lo había sido.

Su mente comenzó a viajar, recordando los pequeños momentos que compartió al lado de su gran y único amor. Su piel tan blanca, su cabello rubio y largo. Sus ojos tan azules como el cielo en verano y labios carnosos que nunca tuvo la oportunidad de probar. Ahora no le quedaba más que vivir de sus pocos recuerdos, y sofocar ese anhelo por tocar a otro ser humano que la obra le produjo en la intimidad de su lujoso palco.

Para Frederick, sin embargo, la manera en la George vivía la obra no pasó por alto. El joven se acercó un poco para ver si la copa de su invitado aún tenía champán, y su mirada se desvió hacia el regazo del apuesto caballero. Sus hermosos ojos azules se deslizaron lentamente por los muslos que el elegante pantalón de vestir cubría… deteniéndose sobre un bulto que era claramente visible entre las piernas de este.

Ahogando un jadeo de grata sorpresa, Frederick se inclinó para hablar al oído de George.  “Señor… ¿desea más champan?” le susurró, sonriendo al notar cómo George se estremeció al sentir su cálido aliento en su cuello, abriendo un poco las piernas y removiéndose en el asiento. Momentáneamente mudo, George solo pudo asentir con la cabeza, y Frederick, con una mano temblorosa, se dispuso a llenar nuevamente la copa sin aparta la vista de su objetivo. El bulto se estremeció de repente, y Frederick, con la boca seca, no pudo evitar derramar un poco de champán sobre el regazo de su invitado. “Lo siento señor,” murmuró sonrojándose de pie a cabeza. “Permita que le ayude a secar esa mancha.” Y tomando un pañuelo de su bolsillo, se puso de rodillas a secar el traje, rozando varias veces, ‘accidentalmente’ por supuesto, al protagonista de su nerviosismo.

Una corriente eléctrica logró despertar en George algo que él creía muerto. La imagen del dueño  esa cabellera castaña arrodillado en el espacio entre sus piernas, el roce de Frederick, la música, el escenario y sus recuerdos... todos esos elementos se combinaron de repente y por un momento algo desconocido se apoderó de su cuerpo.  
La música cambió de tono, volviéndose más sensual y rítmica.  La mirada de George se cruzó con la de Frederick cuando este descansó una mano sobre el miembro del elegante caballero. George abrió los ojos de par y Frederick se congeló al instante. “L-lo siento mucho s-señor,” atinó a decir el joven tragando en seco.

George notó la resequedad en su propia boca, olvidándose de perjuicios y todo lo que no fuera la sensación abrazando su piel como fuego.  ‘No te disculpes,” respondió casi sin aliento, clavando su mirada en ese par de ojos tan azules como los de Rosemary. Como un imán que atrae virutas de metal, dos rostros se fueron acercando poco a poco… dejando a un lado las normas de la sociedad que dictaban lo masculino y femenino, el pecado y lo prohibido… ansiando nada más que buscar refugio en los labios de alguien, deseando simplemente amar y ser amado.  

Cuando sus labios finalmente se unieron, fueron dos personas, no dos hombres los que compartieron un beso lleno de pasión contenida.  

Jadeando, ambos  rompieron el beso, y George, un tanto desconcertado por lo que acababa de suceder, le dedicó al joven una mirada llena de deseo. “Me gustó el sabor de tu boca,” murmuró Frederick, repasando sus labios con la lengua. “Tienes sabor a champán.” Sin pensarlo, el joven se acercó nuevamente ya con más confianza, profundizando otro beso lleno de una pasión que acarreaba una mezcla de juventud y experiencia; algo nuevo para George, quien estaba más que dispuesto a explorar por primera vez esa faceta de su ser.  

Caricias atrevidas poco a poco fueron despertando un deseo tan intenso en ambos que pronto Frederick tiró de un cordón para cerrar el palco, y por primera vez George pudo disfrutar del calor de otro cuerpo… de besos sin límites y fantasías prohibidas hechas realidad.

Sintiendo la caída de sus barreras, Frederick se propuso a abrir con dedos hábiles el cierre del elegante pantalón… y dejar que su cuerpo fuera el guía por el resto de la velada.

0o0o0o0

Varias semanas habían pasado ya desde ese primer encuentro con Fedrerick. Para el inescrutable George Johnson, ese encuentro fortuito había sido abrumador al igual que placentero. El haber descubierto sensaciones nuevas provocadas por un joven - si un hombre y uno muy hermoso, cabe aclarar – no fue nada fácil de asimilar, ya que estaba plenamente consciente de cómo ese acto sería visto en una sociedad en la que dicho comportamiento es considerado indecente… indecoroso.  

Aun siendo así, George no había dejado de asistir al teatro, ya que aparte de que interpretaban buenas obras, las escenas eróticas eran la pauta para disfrutar de los sensuales besos y caricias prohibidas que compartia con el apuesto Frederick.

Cada vez que asistía a una presentación, la velada era provechosa y placentera; las manos de Frederick eran sigilosas y diestras en mostrarle a George lo que eran capaz de ofrecerle. Tan solo al recordar las miradas pícaras y seductoras del apuesto castaño, sentía la respuesta de su miembro… recordando manos juguetonas y labios que sabían cómo llevarlo a los límites del placer.

Con estos pensamientos, era dificil para George concentrarse, más aún porque Frederick no lo había atendido en sus últimas visitas. Al parecer el joven estaría ausente por algún tiempo… y la única información que tenía acera del joven con el rostro de un ángel era su nombre de pila ... Frederick, el apuesto castaño de hermosos ojos azules.

Poniendo fin a su desesperación, decidió tomarse unas merecidas vacaciones, lejos del teatro y de los recuerdos secretos que en su interior se albergaban. Una vez que hubo hablado con Albert, George decidió irse a despejar sus pensamientos de todo lo que había ocurrido, marchándose rumbo a su refugio secreto.

Aún mantenía en su posesión una pequeña cabaña que siempre fue su refugio para alejarse de todo y todos y recordar a su Rosemary. Pero ahora sus pensamientos estaban invadidos por otro par de ojos tan azules como el cielo. El recuerdo de Frederick... el joven que lo había devuelto al mundo del placer y el amor, lo estaba volviendo loco.  

Sus horas de meditación eran pocas, ya que tanto la lejanía como la belleza austera de su refugio no permitían que sus manos permanecieran ociosas por mucho tiempo.

Después de un día de arduo trabajo en la cabaña, George decidió sentarse a degustar un buen whisky y disfrutar del hermoso paisaje que lo rodeaba. Sin proponérselo sus pensamientos pronto fueron asaltados por un hipnótico par de hermosos ojos azules, su mente fue divagando hasta que se encontró disfrutando una vez más de lo vivido en aquel palco...

Las manos de Frederick sigilosamente bajaron el cierre del pantalón, mientras sus bellos ojos lo observaron fijamente. Una pícara sonrisa adornó su joven rostro que, a pesar de llevar puesto un antifaz, dejaba entrever mucho de los bellos rasgos.  Su mano acarició por encima de la tela la doliente ya protuberancia, el fruto prohibido, y Frederick se mordió el labio inferior en dulce anticipación.  

George atento a lo que hacía el joven castaño, percibió una leve capa de sudor cubriendo sus manos, señal del nerviosismo que sentía por lo que estaba a punto de suceder.  Sin perder más tiempo, Frederick sacó el bien despierto falo, el cual lucia casi dolorosamente excitado. Sus suaves dedos comenzaron a dibujar las venas marcadas, deleitándose al recorrer la aterciopelada piel del protuberante miembro entre sus manos.
Con movimientos lentos de arriba abajo, el joven arrancó un gemido de los labios de su acompañante… un gemido ahogado que provino de su alma al descubrir placeres previamente desconocidos.

Al presentir la ingenuidad de su guapo acompañante en cuando al fruto prohibido, Frederick decidió iniciarlo en los placeres del lado oscuro y a darle un momento inolvidable.

Sin soltar el aterciopelado miembro que cada vez parecía hincharse más, el joven se enderezó, acercando sus labios a la fuente de su deseo, rozándolo tentativamente. “Es un hermoso instrumento el que tiene mi señor...” le dijo dándole un rápido lametón que hizo que George apretara los dientes hasta casi hacerlos rechinar. “Permítame hacerle pasar un agradable momento.” Dicho esto, depositó un candente beso mientras sus manos jugueteaban una vez más, un poco más de prisa, subiendo y bajando, logrando que los gemidos de George se intensificaran.  
Frederick se agachó para pasar su lengua por el enrome glande, haciendo a George temblar a causa de las mil sensaciones atravesando su cuerpo al sentir la cálida humedad de la boca dándole la bienvenida. La lengua del joven comenzó a delinear cada centímetro de esa espada de carne, marcando, acariciando… subiendo y bajando… deleitándose con el sabor y textura de un caballero que jamás había recibido una caricia como esa.

Su mano agarró la base del miembro suavemente, estabilizándolo mientras engullía a su dueño hasta el fondo… hasta tocar ese punto borroso entre el dolor y placer al sentirlo tocando la pared de su garganta. Con el conocimiento que sus años de experiencia en el mundo de los ‘impuros’ le otorgaba, Frederick tomó unos segundos de descanso para evitar las arcadas que tener un falo de ese tamaño en su boca le causaban. George, por su parte comenzó a mover sus caderas por instinto, deseando embestir esa cavidad tan cálida.
Sin esperar más, el joven castaño comenzó el natural vaivén de su boca, abarcando la deliciosa virilidad y ahuecando las mejillas para proporcionar a su compañero más intensidad… succionando con pericia al subir a la vez que lengua acariciara la cabeza en forma de ciruela para bajar de nuevo; acariciando con su mano en un ritmo que estaba haciendo desfallecer a Geroge.

Pronto Frederick bajó los elegantes pantalones para tener libre acceso a sus testículos. Ese par de bolas apetecibles le hicieron emitir un audible gemido, logrando que George se sonrojara. Tomando las bolas en sus manos, Frederick  comenzó a acariciarlas, frotando mientras su traviesa boca chupaba y succionaba, acelerando el ritmo de acuerdo a la pasión de ambos. Con un "plop", el joven sacó el falo de su boca, reemplazándolo con una de las bolas… chupando y acariciando. Su mano continuó con el vaivén de la henchida masculinidad que vibraba de placer al ser tan bien atendiendo….

“Joder,” masculló George bajo su aliento.  Había recibido la atencion de alguna señorita en una casa de citas en el pasado, pero ese joven castaño le estaba brindando más placer del que se hubiera imaginado. Sus movimientos expertos simplemente lo estaban volviendo loco.  

El castaño recorrió su lengua por un espacio prohibido… ese trozo de piel que existe entre el ano y los testículos que para muchos es considerado un tabú explorar.  George recibió esa caricia íntima con un respingo y un jadeo ahogado… por lo que Frederick suavizó su tacto, acariciando con dedos expertos y presionando justo lo suficiente para brindarle placer a su amante.  

Frederick, envuelto en el éxtasis, comenzó a pasar su lengua por el fruncido orificio tentativamente, sintiendo la tensión casi inmediata de George. “Mi señor por favor, déjame hacerte sentir bien,” le dijo acariciando su miembro lentamente. “Déjame ayudarte a olvidar y a sentir placer otra vez.”
Talvez fue el hechizo de sus manos o el recuerdo de un par de ojos azules, pero George, envuelto en una nube de placer, deseó dejarse llevar a ese lugar previamente desconocido… encontrado pasión y lujuria al sentir una lengua explorando los rincones más íntimos de su ser.

Esa lengua degustó lugares prohibidos, haciéndole retorcerse de placer en vez de repugnancia…
Frederick vio cómo el abdomen de George se tensó de improvisto, señal de que la liberación estaba próxima, así que rápidamente el joven se despojó de su pantalón, dejando a la vista la prueba de su propio deseo anhelante.
Lejos de reflejar asco, el rostro de George reflejo su propia sorpresa al sentir anhelo por esa imagen seductora frente a él. Tomando al joven por las muñecas, lo besó con hambre, introduciendo su lengua para acariciar el cálido interior de esa boca que tanto placer le había proporcionado.  

Ambos cuerpos se fundieron en un íntimo abrazo, y pronto estaban tendidos encima de la elegante alfombra del palco, Frederick sentado a horcajadas sobre su amante, haciendo que ambos falos se rozaran. El joven comenzó a moverse lentamente, provocando gemidos que se ahogaban en sus bocas. Casi al borde de la pasión, Frederick, sin más preámbulos, tomó el venoso falo de su acompañante y sin dejar de besarle, lo guio  hacia ese lugar prohibido… ese oscuro agujero entre sus nalgas, esparciendo el liquido preseminal que brotaba de la gruesa cabeza. Colocándolo cerca de su entrada, Frederick respiró profundamente, recibiéndolo en su interior. George rompió el beso solo para echar la cabeza hacia atrás, sujetando las caderas angulares de su amante con fuerza.
Apoyándose en los hombros del moreno, Frederick  comenzó a moverse en círculos lentamente, acostumbrándose al tamaño del enorme miembro… subiendo y bajando con suavidad hasta encontrar el ritmo que los hizo gemir a ambos.


Los perjuicios dejaron de existir en ese momento de entrega.  Dos cuerpos, ansiosos de amor y tacto se encontraron en el anonimato de un teatro secreto... un hombre que había cerrado su corazón bajo llave y candado, súbitamente deseó poder volver a sentir y amar.
La agilidad del castaño volvió loco a su amante, ya que con cada estocada ambos se encontraban en el paraíso.  Por instinto, George se atrevió a tomar el falo de su amante en sus manos, bombeándolo al ritmo de cada profunda embestida, observando el placer esparciéndose por el rostro ruborizado de Frederick.  “M-mi señor , Y-ya n-no p-puedo m-más. M-me c-correré..” Diciendo esto, chorros espesos adornaron el pecho de ambos mientras un grito de éxtasis salia de los rosados labios del joven.  George aceleró su ritmo, encontrando su liberación en el interior de su amante, inundándolo con su caliente semilla. Después del éxtasis de tal entrega, Frederick se dejó caer sobre el pecho del elegante caballero, rodeándolo con sus brazos. Esperando a que el ritmo de sus corazones dejara de golpear sus pechos, compartieron un dulce beso…


0o0o0o0
Los días en su cabaña transcurrieron para George entre recuerdos y el deseo de volver a sentir pasión en hermoso cuerpo del joven Frederick. Sin embargo, al terminar sus vacaciones, pronto George se vió de vuelta a sus labores y obligaciones cotidionas, un mundo donde el recuerdo de las caricias de Frederick en mal visto.
A pesar de que su trabajo no es afectado por su anhelo, su mirada taciturna es señal definitiva de que todo no está bien en el mundo privado de George Johnson.  
Una tarde como cualquier otra, George acudió al despacho de Albert, ya que este había solicitado su presencia.  
“¡George, querido amigo! ¿Qué tal has pasado tus vacaciones?” le saludó con aprecio sincero, levantando la vista de los documentos que estaba leyendo.
“Señor Andrew. Es un placer estar devuelta, y respondiendo a su pregunta, fueron muy placenteras, gracias,” respondió acercándose al enorme escritorio de su jefe.
Sonriendo, Albert dejó los papeles sobre el escritorio. “Bien, el motivo por el cual quería verte es para presentarte a Frederick Hamilton. Este joven recién ha terminado sus estudios y comenzará a trabajar con nosotros. De ahora en adelante, Frederick será tu asistente.”
George volteó su rostro hacia el joven que se encontraba de pie al lado de una chimenea al otro lado del despacho… perdiéndose momentáneamente ese par de preciosos ojos que ya le parecen tan familiares.
Poniéndose de pie, George clavó los ojos en el autor de sus fantasías más recientes. “Mucho gusto joven Hamilton, sera un placer tenerlo a mi lado,” dijo en una voz baja y aterciopelada. “Ya verá que aprenderá muchas cosas.”
Frederick se acercó a George, ofreciéndole su mano extendida. “El placer es totalmente mío, señor Johnson. Será un honor aprender de usted.” Ambos ocultaron la corriente eléctrica que atravesó sus cuerpos el momento en que sus manos estuvieron en contacto, esforzándose por controlar el jadeo que dicha explosión provocó.
La mirada intensa que intercambiaron no pasó desapercibida por Albert, quien esbozó una leve sonrisa. Mientras tanto George sonrió al percatarse de que por fin podía ver bien el rostro de Frederick, su sensual acompañante en aquellas noches placenteras descubriendo un mil de emociones nuevas.


F I N

Tania Lizbeth

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Niño/a del Hogar de Pony
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ya me dio calor ......llamen a los bomberos

M A Parker

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Niño/a del Hogar de Pony
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Sale Tania!!!!



Sofia Andrew

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Niño/a del Hogar de Pony
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hay dios que nos agarren confesadas con este rubio jajajaja felicidades chicas

M A Parker

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Je je je je.....

Saravanessa

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Rosa Pink
Rosa Pink
Pero... que calor!!!!! quien lo viera tan seriesito ... excelente chicas felicidades y la verdad que bueno que tenga emociones el buen George!!!

M A Parker

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Niño/a del Hogar de Pony
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Gracias por todos sus comentarios nenas!!!!!

Anita Andrew

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Niño/a del Hogar de Pony
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Omg!!!! Este George que picarón jajajajajajaja hasta q se le hizo ,y sus fantasías se hicieron realidad.

Chicas excelente propuesta ya q el yaoi o boys love esta pegando fuerte en el mundo del manga y uds. No se podían quedar atrás con este aporte candente
Excelente Candy fann , Lío y Andley's Babe

M A Parker

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Niño/a del Hogar de Pony
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GINA R.

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Niño/a del Hogar de Pony
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¡¡ Wauuuu !! , que estuvo alta la temperatura  ... Ver la felicidad de George es lo mas importante para todas ... ¡¡ Ufff !! que calor  ....

... Que vengan los bomberos que me estoy quemando
... Que vengan los bomberos que esto es un incendio  

.... Felicitaciones chicas .... Excelente mini fic , me encanto



 



M A Parker

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Niño/a del Hogar de Pony
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gracias Gina!!!!!!

YENELI PF

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Última edición por YENELI PF el Lun Abr 10, 2017 8:10 pm, editado 1 vez

Carolina macias

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Niño/a del Hogar de Pony
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POS POS POS PEROOO PEROOO YOOO UMMMMM NOO PA VE DE NUEVOOOOO

Cielo Azul A

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Niño/a del Hogar de Pony
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Pero que caray, definitivamente fue una estimulante historia, pulcra e incendiaria, caray, aun sigo en la sorprise. muy buen trabajo.

M A Parker

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Niño/a del Hogar de Pony
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Chiquita Andrew

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Niño/a del Hogar de Pony
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affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid



¡Wow!

Quiero que sepan que es la primera vez que leo un fic así, wow. La verdad es dificil imaginar a George con otro hombre y haciendo travesuras jejeje, pero que ¡viva el amor!

Me encanta su manera de introducir al fanfic, pobre wero estará que arde jajajaja. Me encanta que es tan senxual, romantico y goloso sin llegar a lo vulgar.

Hacen un buen equipo.

¡Felicidades Andley´s Babe, Liovana y CandyFann! Un minific riquisimo.

Rossana Recanzone

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Niño/a del Hogar de Pony
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Uffffff quien lo diría el serio de George, teniendo sus aventuras



               Con Albert Por Albert Para

M A Parker

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Niño/a del Hogar de Pony
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center]
Gracias a todas por las porras!!!!

Realmente son un amor al recibir de tan buena forma u fic de esta naturaleza


[/center]

kitten Andrew

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Niño/a del Hogar de Pony
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lo leere pero hoy ya no alcanse     al rato si me dan chanse mis viejos lo hare  ....solo queria venir a avisar

Paula gimenez

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Niño/a del Hogar de Pony
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hola chicas.. wooww que intenso!! Me alegra que George encontrará a frederick y encima va a ser su asistente!! Excelente chicas felicitaciones!!

igzell

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Niño/a del Hogar de Pony
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Como me encanta este genero,como me encantò esta historia...ahhh,solo lei en "ADVERTENCIAS: YAOI,YAOI WIII"
Me encanto,la verdad jajajaja,ay albert,lo que te espera con estas traviesas =p
Ay george,quien lo diria,tu taan....Nah,yo chipeo a cada personaje,asi que no me sorprendio jajajaja

http://larojamelenaquesellevoelviento.blogspot.com/

GEZABEL

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Guerrera de Lakewood
Guerrera de Lakewood
ESPERA, ES DEMASIADO TEMPRANO PARA... UPS, DEMASIADO TARDE AHORA NECESITO UN VASO DE AGUA HELADA Y UN HIELO APARTE...


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Bleu Moon

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Niño/a del Hogar de Pony
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Vaya que calor que bien que traje los abanicos especiales que diseñamos con mi gafitas

kitten Andrew

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Niño/a del Hogar de Pony
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Órale!!!!!! Muy buen argumento....amor es amor.... Y sin prejuicios mejor!!!!! Felicidades chicas les quedo muy bueno

Lluvia Uballe

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Niño/a del Hogar de Pony
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Wow!! Se reventó el termometro!, excelente manejo de la historia muy erótica y da para más aventuras si tomamos en cuenta que trabajaran juntos.

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