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::::: PecoCITA'S <<< TerryFic - ¿Dónde estás? >>> Capítulo 1 :::::

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Jari

Jari
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
¡Buenas tardes!

Muchas gracias por continuar la lectura. Espero que el desarrollo sea de su agrado.

Si aún no han leído el prólogo les dejo el link.

PROLOGO

¿Dónde estás?
por Jari Grandchester

Capítulo 1


Nueva York, cinco años atrás.

El hospital estaba revolucionado. Las enfermeras y, también las pacientes, trataban de mirar a hurtadillas, y otras no tan a hurtadillas, al paciente que acababa de ingresar al área de urgencias. Corría el rumor de que era uno de los famosos consentidos del mundo del espectáculo. Todas y, algún que otro todo, querían confirmar si el rumor era cierto pero nadie sacaba nada en claro ni fidedigno.

En la sala de residentes, el revuelo no era menor. Pero aquí, una de las residentes destinadas al área de urgencias, traía información de primera mano.

– ¿¡Terrence Graham!? – el chillido de incredulidad de una las jóvenes, debió oírse hasta el ala de oncología, ubicada en el otro extremo del hospital.

– ¿El famosísimo actor de Broadway? ¿Ese Terrence Graham? – preguntó otra con el mismo nivel de excitación.

– ¡Que sí! ¡por dios, que incrédulas son! – la momentánea reportera se indignó ante el escepticismo de sus compañeras.

Unos lockers más adelante, Candice ponía los ojos en blanco. A sus 23 años, sus prioridades estaban claramente definidas, y el chismorreo no entraba en ellas. Con 4 años de residencia en Pediatría por delante, tiempo para perder en chismes es lo que menos tiene.

Su turno, que acababa de terminar, la deja molida todos los días. Y por si eso fuera poco, debe llegar a darle duro a los libros de la especialidad. Por fortuna, esta semana le toca el turno de la tarde, el menos pesado.

Terminó de guardar sus cosas en la barneybolsa y cerró su casillero con llave. Se despidió de sus compañeras y se dirigió a la puerta y enfiló por el pasillo hacia la salida.

Al día siguiente, después de cumplir con sus obligaciones de ama de casa soltera, se preparó para irse al hospital. Ese día pintaba tranquilo.

Si es que se puede tener tranquilidad en el pabellón infantil, pensó sonriendo, en ese momento salía de su casa para dirigirse a la parada de autobús, ubicado a tres calles del edifico en que vive.

Los niños, pese a lo que pueda creer la mayoría de la gente, son los mejores pacientes. Y también los más difíciles. Extraña contradicción, pero es así. En ocasiones, la inocencia con que aceptan sus fantasiosas historias, la hacen sentir una timadora.

Los encandila, para que tomen sus medicamentos, diciéndoles que son las semillas del ermitaño que toman Goku y sus amigos en Dragon Ball. Y que si quieren recuperarse pronto y ser tan fuertes como ellos entonces deben tomarlas.

Alcanzó a ver el autobús que estaba por llegar a su parada y apretó el paso hasta el punto de casi correr. Por fortuna para ella, había alguien más en la parada y le dio tiempo a encaramarse al armatoste. Éste la acerca a la parada del metro donde toma la línea que la deja a una calle del hospital. Una hora diaria de recorrido, en la que generalmente aprovecha para ver material infantil y no precisamente pediátrico.

Hoy toca ver un capítulo, o dos, de la “Princesa Sofía”. La pequeña Danaé, a quien hoy debe realizarle unas pruebas, ama esa caricatura. Candice ha visto cuanta película infantil, animada y no animada, ha salido. Son un excelente tema de conversación mientras ausculta y medica a sus pequeños.

Últimamente no dejan de hablar de “El Rey León”, el nuevo musical de Broadway. Durante una de las visitas, el primo de uno de ellos, llegó emocionadísimo diciendo que había visto a simba. Presumió con pelos y señales como simba había acabado con su tío scar y les mostró un vídeo, que la madre había hecho con el celular, de uno de los temas del musical.

Si pudiera, los llevaría a todos a verlo, sería maravilloso ver sus caritas llenas de emoción mientras cantan. Desde hace días tiene el gusanito de ir a verlo y contrabandearse una buena cámara de vídeo. Tendría que ser muy cuidadosa y tener un excelente asiento desde el que pudiera grabar todo el espectáculo. Total, si ellos no iban al musical, el musical bien podía ir a ellos.

El capítulo de “Princesa Sofía” terminó dos calles antes del espectacular que le avisa que su parada está próxima. Guardó la pequeña tableta que usa para ver los videos y se levantó rápidamente antes de que el conductor pasara de largo.

En el área de pediatría, el ambiente generalmente bullicioso, estaba lleno de susurros. Extrañada, Candice se dirigió a una de las habitaciones. Su mente barajaba la posibilidad de que, durante su ausencia, algún pequeño dejara el hospital. Y no precisamente para irse a casa. Un escalofrío le recorrió al pensar en James, secretamente su favorito, enfermo de riñón a la espera de un milagro llamado donante.

James es fanático de Dragon Ball y La era de hielo. Ama a esos personajes y por él surgió “la semilla del ermitaño” que da a todos los niños. Respiro profundo y se preparó para lo peor. Empujó la puerta y, las cabezas inclinadas en plan de cuchicheo de Dafne, James y Felicity, fueron un gozo para su corazón. Los niños estaban apiñados en la cama pegada a la pared, en la esquina izquierda de la habitación, la cama de James.

– ¡Hey! ¡Insectos! ¿Qué tanto traman? – les habló poniéndose en modo Vegeta, aman cuando imita al príncipe saiyajin. – ¿acaso piensan, que unos insignificantes terrícolas, tienen alguna oportunidad contra mí?  –  prosiguió su ensayado discurso.

Concentrada en su personaje, no notó que los niños echaban miradas de reojo, a la cama junto a la puerta, a su derecha. Dafne y Felicity emitieron unas tímidas risitas nada propias en ellas.

– ¿Tomaron hoy sus semillas del ermitaño? – preguntó caminando hacia ellos. – recuerden que esas semillas no son para cualquiera y si el inepto del maestro Karim se entera que se las estoy dando – a propósito hizo una pausa, en espera de sus efusivas afirmaciones.

Escuchó un carraspeo a su espalda,  el tipo de carraspeo que haces cuando quieres ocultar, sin éxito, que te estás riendo.

– Eh Vegeta, a mí no me han dado las mías – se dio la vuelta a tiempo de ver la expresión risueña del ocupante de la cuarta cama de la habitación y que hasta ayer estaba vacía.

Avergonzada ante la conciencia de que un hombre, un hombre bastante alto a juzgar por la manera en que sus pies sobresalían de la cama, había sido testigo de su infantil comportamiento, sintió enrojecer hasta las uñas de los pies.

¿Pero qué hace un paciente adulto aquí?, ¡Mierda! Debí pasar por el puesto de enfermeras antes de venir a saludar a los pequeños.

Abochornada hasta lo indecible, se aclaró la garganta y se dispuso a presentarse ante el paciente que, detrás de una venda que sólo dejaba parte de su rostro a la vista, la miraba con ojos llenos de diversión.

– Lo siento, aún no empieza mi turno y no me he puesto al día con los ingresos – comenzó disculpándose. Estaba por presentarse cuando una de las nenas habló.

– Candy – la llamó Dafne.

– Dime, cariño – respondió agradecida por la distracción que la niña le ofreció.

– ¿Es verdad que él es simba? – preguntó la pequeña en cuanto tuvo su atención.

Pocas veces se queda sin saber que decir y esta fue una de ellas. ¿De dónde habían sacado eso los niños? El asunto del musical se le estaba yendo de control, pero era su culpa por fomentar la, de por sí, fantasiosa mente de los niños. Optó por responder con otra pregunta con el fin de ganar tiempo.

– ¿Quién te ha dicho eso? – preguntó en tono conspiratorio acercándose más a ellos. Si algo había aprendido es que el modo soy tu cómplice nunca falla.

– Escuchamos a una de las enfermeras – respondió James con sus ojos castaños llenos de recelo.

– Sí – corroboró Felicity, la más traviesa de los tres, agitando su escaso cabello negro – dijo que no le importaría que este león la mordiera – concluyó mirando fijamente al supuesto simba.

Totalmente avergonzada por lo que la niña había dicho, Candice evitó mirar al presunto felino.

– Felicity le preguntó si era verdad que es un león – informó Dafne bajando un poco la voz.

– Y él dijo que en las noches se volvía simba – continuó James la explicación, en su voz se escuchaba el tono acusatorio, sin importarle que el acusado le escuchara.

– ¡Pero no es verdad! – El tono indignado de Felicity hizo reír al  paciente desconocido.

Indignados, los niños clavaron sus irritadas miradas en el simba pirata, quien sin dejar de sonreír les guiñó un ojo.

– ¿Y cómo lo supieron? – Candice fingió asombro y los miró expectante al pie de la cama.

Los pequeños, excitados por su aventura nocturna, respondieron todos a la vez. Lo único que sacó en claro, de esa cacofonía emocionada, es que habían permanecido despiertos.

– Espiamos toda la noche – sobresalió la voz de James.

– Sí, no dormimos nada. No cerramos los ojos ni una vez – confirmó Felicity orgullosa.

– A veces como que rugía y nos dio mucho miedo – dijo Dafne abrazándose a Candice. – creímos que iba a trans trans transmomarse – irritada, completó la frase con esa palabreja que tanto le costó decir.

– Estuvimos esperando la luz pero no pasó nada – la decepción pintó la carita demacrada de Felicity.

– ¿luz? ¿qué luz? – la pregunta vino de parte del objeto de estudio de la conversación.

– La que sale cuando te trans trans – la pequeña se irritó al no poder expresarse.

– Transformas – ayudó Candice  a Dafne.

– ¡Eso! – la sonrisa de adoración de la niña calentó el corazón de la rubia residente.

– ¡Pero es que no sale ninguna luz! – afirmó el supuesto rey de la selva.

– ¡No es verdad! – intervino Felicity. – James dice que siempre se ve una luz – miró al aludido como si fuera la máxima autoridad en transformaciones.

Candice intuyó que ahora vendría un debate sobre todos los personajes que, cada vez que sufren una transformación, emiten una luz cegadora. Consultó su reloj, tenía escasos diez minutos para ir al puesto de enfermeras a recoger su tabla de pacientes y recibir las indicaciones de la jefa de residentes.

– Niños, niños. Por favor, dejemos a su compañero de cuarto descansar. – detuvo el asunto antes de que se saliera más de control. – pórtense bien o no habrá  película hoy. – les advirtió poniéndose seria.

– ¿Podemos ver Frozen?  – pidió Dafne soltando el abrazo para volver a su cama.

– No, otra vez no – protestó James. – ya la hemos visto muchas veces. – continuó cruzando los brazos enfurruñado.

– Amigo, nosotros podemos ver alguna para hombres – el nuevo metió su cuchara, ganándose una recelosa mirada de Candice y una llena de interés por parte de James.

Los ayudó a acomodarse en sus respectivas camas y se despidió dejándoles un suave beso en la frente.

– Volveré en un rato – dijo desde la puerta.

– ¿Y para mí no hay beso? – la burlona voz del falso león la crispó.

– Te lo tienes que ganar – contestó James por ella. – si no nos portamos bien no nos besa. – continuó el niño.

La Candice del presente, sonrió al recordar la impertinencia de su marido. La primera de muchas durante su estancia en el hospital. Recordar ese episodio le había hecho bien a su corazón. Con el teléfono en la mano consultó la hora, las seis de la tarde y ningún mensaje todavía. Abrazando a la almohada, se resistió a llamarle.

¿Dónde estás?

A estas alturas ya estaba consciente de que, el terremoto en Los Ángeles, no había sido un sueño. En su interior prefería la falta de noticias. Conforme pasaba el tiempo, la posibilidad y el temor a que estas no fueran las esperadas aumentaba. Entretanto, seguiría mimándose con los recuerdos y el amor que los rodeaba.

continuará...


Gracias por llegar hasta aquí. Ojalá se animen a dejarme saber qué les va pareciendo con sus comentarios.

Lady Supernova

Lady Supernova
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Me lo llevo! Al rato paso a comentar

https://www.fanfiction.net/u/2786408/Lady-Supernova

Mónica alias "Cosa"

Mónica alias
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Interesante... cuando hay mas???

CANDIDA

CANDIDA
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
osea mi trilli que guardado te lo tenías , un fic, perdón un TERRYFIC affraid , DEBO BUSCAR TIEMPO PARA LEERLO

dulce lu

dulce lu
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
hola,nena,feliz de leerte de nuevo.
se ve buenisimo.
ayyy candy pediatra ,casada con terry .ahhh y el perdiddooooo en un terremoto?
ay que linda la pecas,recuerdo esos dibujos animados cuando mis hijos eran niños.
me atrapaste,linda.
te sigo.

Sleepless TGGrandchester

Sleepless TGGrandchester
Rosa Morada
Rosa Morada
Entre angustia y las ansias por saber más

Andre.linda85@gmail.com


Rosa Blue
Rosa Blue
interesante, te sigo.

Lady Supernova

Lady Supernova
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Qué difícil... Pobre Candy... está pasando por un momento terrible, la incertidumbre es horrenda. Él está bien o no lo está... Asshhh, hasta yo me estoy comiendo las uñas por tanta preocupación

Por otro lado, me gustó conocer más sobre Terry y la forma en la que él y Candy se conocieron...

Además, los niños me divirtieron mucho con sus ocurrencias... Apoyo a James ¡No más Frozen! POR favor

Tuvo de todo este capítulo, espero el que sigue, porque estoy muy preocupada por Terry Bombón.

¡Saludos!

https://www.fanfiction.net/u/2786408/Lady-Supernova

clauseri

clauseri
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Bueno, Jari!!!

Lo acabo de localizar y me urge salir a hacer una diligencia.

En un rato más lo leo.

Gracias!!!

ladylore

ladylore
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
jjajajaaj... ese primer encuentro... muy gracioso....
me encanta

Tita**SCFA de Centinelas

Tita**SCFA de Centinelas
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Me encantó saber como se conocieron. Como que los niños hacen mas relajante cualquier situación.

Y aun no hay noticias de mi pobre biscochín... Esperemos que esté bien.

Te sigo amiga.

http://es.groups.yahoo.com/group/CentinelasdeIlusiones_TerryAlbe

GEZABEL

GEZABEL
Guerrera de Lakewood
Guerrera de Lakewood
los fics me los estoy guardando para leermelos con calmita ... asi que te sigo mas adelantito


_________________

Weiss

Weiss
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony

Ya estoy por aquí Jari.

Qué interesante, una historia en un ambiente de actualidad.
Le queda muy bien a Candy el papel de pediatra, sabe tratar con los niños.
El terremoto... Ay, qué angustia, a saber cómo estará Terry.

Aplausos y voy por lo que sigue.

clauseri

clauseri
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Creí que después de Entre flores y piropos, mi corazón ya no se podría volver a enternecer...



Lo lograste de nuevo, Jari!!!



Por eso, mil

El otro, va???

Gissa Alvarez

Gissa Alvarez
Niño/a del Hogar de Pony
Niño/a del Hogar de Pony
Qué tierno primer encuentro, y opinó igual que la enfermera, jajaja.


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